El Mundo

Asesinan en Río a una denunciante de la violencia policial en las favelas

Marielle Franco era concejala, negra y lesbiana y se oponía a la intervención militar que ordenó el presidente Temer el 16 de febrero

Viernes 16 de Marzo de 2018

El asesinato a tiros de una conocida concejala de Río de Janeiro, la dirigente social Marielle Franco, causó conmoción en Brasil y reavivó las críticas de la izquierda por la intervención militar de la ciudad. El delito es la vez político, de género y racista: la víctima era una mujer negra de 38 años. Como Franco era crítica de la violencia policial, los doloridos cariocas que ayer acompañaron su funeral no tenían dudas de la procedencia del asesinato. El presidente Michel Temer encargó la investigación a la Policía Federal. Temer ordenó la intervención militar de Río el 16 de febrero pasado, algo que es muy criticado por organizaciones sociales y de derechos humanos. La concejala integraba un organismo que hacía seguimiento de la intervención militar.

Franco, de 38 años nacida en una favela, negra, madre de una niña y lesbiana, era una crítica tenaz de la violencia policial en las favelas. Fue asesinada la noche del miércoles junto a su chofer, cuando circulaba en su auto por una avenida del centro de Río. Los asesinos sabían exactamente dónde estaba sentada, dado que su auto tenía los vidrios polarizados, señaló una fuente policial. Hasta anoche no había detenidos. La jefa de prensa de Franco, Fernanda Chaves, resultó herida. El ataque sucedió después de que Franco participara en un acto sobre las jóvenes negras.

La dirigente recibió varios tiros en la cabeza. Franco era integrante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). Los ecos del crimen llegaron a Brasilia. "Es un atentado contra el Estado de Derecho y la democracia", dijo el presidente Michel Temer. El presidente aseguró que el gobierno movilizará a la Policía Federal para esclarecer el asesinato. "Ese crimen no quedará impune". Varios políticos organizaron un protesta en memoria de Franco en el Congreso en Brasilia. También los jueces del Tribunal Supremo rindieron tributo a la joven política de 38 años, madre de una niña.

El asesinato dejó a Río en estado de shock y miles de doloridos cariocas despidieron a Franco en el servicio fúnebre público que se hizo en el palacio de gobierno municipal. Los ciudadanos se volcaron a las calles para despedir a Franco y exigir justicia, en una ciudad hastiada de los constantes homicidios, tiroteos y asaltos. "Estoy aquí porque soy mujer y soy negra", dijo a DPA Rosilene Almeida, quien lloraba frente al ayuntamiento por la popular concejala, la quinta más votada en las elecciones municipales de 2016. "La de Río de Janeiro es una sociedad que no da derechos a todos y que vive una violencia muy grande", se quejó Almeida, una profesora de 54 años. Miles de personas recibieron el féretro de Franco después del mediodía con cánticos y entre lágrimas, formando cadenas humanas.

"Los tiros que alcanzaron a Marielle Franco golpearon a las mujeres negras, a los activistas de derechos humanos y a los representantes de la sociedad civil", dijo Antonio Carlos Costa, un manifestante de 55 años.

Muchos ciudadanos culpaban a las autoridades cariocas por la escalada de violencia en la segunda ciudad. "Quiero el fin de la Policía Militar", gritaban los manifestantes. La Policía Militar es del estado de Río.

La ONU condenó el asesinato "profundamente chocante", así como organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW). "Marielle fue una reconocida defensora de los derechos humanos que actuaba contra la violencia policial y por los derechos de las mujeres y de los afrodescendientes, principalmente en las áreas pobres", escribió el Alto Comisionado en Brasil de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Amnistía y HRW exigieron investigaciones "rápidas" y "rigurosas". "Es necesario poner fin, de una vez por todas, al clima de impunidad existente en el estado de Río de Janeiro", escribió HRW.

En varias favelas cariocas impera una situación de guerra por violentos enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes, tanto entre ellas como con las fuerzas de seguridad. También operan milicias armadas que extorsionan a los habitantes cobrándoles por los servicios públicos con apoyo de funcionarios corruptos. Ante el nivel de violencia que opacó el último Carnaval, el presidente Temer ordenó la intervención federal del área de seguridad del estado de Río de Janeiro y envió al ejército.

Franco era de la favela Maré, unas de las más peligrosas de Río. Abogaba por la presencia de mujeres en la política, sobre todo de raza negra.


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