El Mundo

Arrestos preventivos para controlar a los "chalecos amarillos"

Gracias a una nueva normativa, la policía procedió a detener a los activistas. Igualmente quemaron vehículos pero se logró limitar los daños.

Domingo 21 de Abril de 2019

El gobierno francés logró limitar notablemente la cantidad de disturbios graves que suelen producirse en las protestas callejeras sabatinas de los "chalecos amarillos" mediante la aplicación de la nueva doctrina de seguridad, en particular las detenciones preventivas, que alcanzaron a casi trescientos manifestantes.

En medio de la Pascua cristiana, con un lunes festivo por delante en Francia, los "chalecos amarillos" habían dado un ultimátum al Ejecutivo de Emmanuel Macron, quien debió retrasar el anuncio de las medidas para calmar su ira el lunes último a causa del incendio de la catedral de Notre Dame (ver pag. 31). La cita de los manifestantes se había dado en París, ciudad donde desde noviembre último se escribieron las páginas más violentas del movimiento protestatario. En ese contexto, el despliegue policial de ayer fue inmenso y desde primera hora de la mañana se hicieron casi sistemáticos los registros de toda persona que se acercaba a los lugares sensibles.

Más de 10.000 personas fueron cacheadas, casi 300 detenidas y la mayor parte de ellas llevadas a dependencias policiales, algo que permite la nueva normativa aprobada por el actual gobierno.Después de meses de protestas violentas que terminaban en saqueos y otros actos de vandalismo, la ciudadanía parece aprobar este nuevo régimen, como único modo de prevenir la sistemática destrucción de comercios y vehículos en la zona de los Campos Elíseos.

El final de la manifestación parisina estaba fijado en la céntrica plaza de la República. Mientras que los primeros minutos se desarrollaron con normalidad, con cánticos en contra de Macron y llamamientos a la revuelta popular propios de los "chalecos amarillos", a medida que se aproximaban al final crecía la tensión. Como novedad, los manifestantes incorporaron críticas a las grandes fortunas del país que prometieron donaciones millonarias para restaurar Notre Dame y a quienes reprocharon no tener la misma generosidad con los problemas sociales del país. Grupos de radicales de los "black blocs" comenzaron a destruir mobiliario urbano y escaparates comerciales, además de incendiar varios vehículos. Las fuerzas de seguridad respondieron lanzando gases lacrimógenos y pelotas de goma para dispersar a los violentos. El resumen fue que la jornada se saldó con menos disturbios que el pasado 16 de marzo, algo que fue aplaudido por el presidente de la asociación de comerciantes de París, François Palombi. "Nos congratulamos de que, por fin, el gobierno se haya tomado en serio el asunto", declaró, al recordar las pérdidas que sufrió el sector.

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