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Ante la salida de depósitos, surge en Grecia el temor a un "corralito"

En enero se perdieron 14.000 millones de euros, un récord superior al de 2012 cuando se debió negociar el segundo rescate.Las políticas del nuevo gobierno auyentan a inversores.

Viernes 30 de Enero de 2015

Enero fue un mes negro para los bancos y ahorristas griegos. A medida que se instalaba la certeza del triunfo electoral de la Izquierda Radical (Syriza) en las elecciones del domingo pasado, tal como sucedió, los depositantes retiraban sus fondos a un ritmo creciente. Durante el mes que termina se fugaron 14.000 millones de euros de la banca griega, según estimó la agencia de noticias financieras Bloomberg. El temor de los depositantes griegos es ahora que se imponga un "corralito" para detener la fuga de fondos. En tanto, ayer Alemania y Bruselas le advirtieron a Grecia que deberá tener muy en cuenta los intereses de sus socios europeos si quiere negociar una salida de la política de austeridad y una reducción de su deuda. Grecia ha recibido dos rescates de la "troika" liderada por la Unión Europea desde 2010, por un total de 240.000 millones de euros. En febrero vence el segundo acuerdo, y Grecia no puede sostener sus gastos corrientes sin ese auxilio exterior. Atenas usa los fondos extraordinarios del rescate europeo para pagar gastos como salarios.

El nuevo gobierno de izquierda radical de Alexis Tsipras causa temor entre los inversores y ahorristas. Según fuentes de Bloomberg, las fugas de dinero de los bancos griegos han superado los 14 mil millones de euros en el período previo a las elecciones, incluidos 11 mil millones que fueron retirados de los bancos en las tres primeras semanas de enero. "Entre el 19 de enero y el 23 de enero (la semana previa a las elecciones) las salidas fueron mayores que en mayo de 2012, cuando Grecia estaba al borde de quedarse afuera de la zona del euro", subraya Bloomberg.

Caída en picada. En noviembre pasado, el sistema financiero griego tenía 164.000 millones de euros en depósitos. Entre diciembre y enero ha perdido el 8,5 por ciento de esos fondos, por debajo de los niveles más bajos registrados en 2012, que fueron de 151.000 millones. "Ante situaciones similares, los gobiernos de otros países han optado por implantar restricciones de movimientos de capital, lo que se conoce como un corralito financiero", grafica el El País de Madrid. La referencia al "corralito" parece inspirada por la Argentina de 2001, pero en la Europa de la crisis se dieron situaciones similares, si bien en países de muy reducida dimensión económica, como Chipre. "La fuga de depósitos refleja el temor a un impuesto sobre los depósitos y a controles de capital al estilo de los implantados en Chipre", recordaron desde el Citigroup. Para JP Morgan, el 70 por ciento de los depósitos retirados termina "en el colchón". Deducen esto de que los billetes en circulación aumentaron "significativamente" en diciembre. Un porcentaje menor saca su dinero del país, una verdadera "tradición" de los ahorristas griegos que tiene décadas de vigencia.

El nuevo gabinete presentado por Tsipras no hizo sino agudizar estos temores de bancos y ahorristas. El nuevo gobierno de Grecia empezó a mostrar sus cartas este miércoles, prometiendo negociar con Bruselas una solución "viable y justa" a la deuda, y parando varios proyectos de privatizaciones, a lo que la bolsa de Atenas reaccionó con una fuerte caída. Tsipras y sus aliados de derecha nacionalista de Griegos Independientes, exigen a los acreedores una renegociación con quita de capital de su deuda y de las medidas de austeridad aplicadas desde 2010 a cambio de los dos rescates, por un total de 240.000 millones de euros. El nuevo ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, a cargo de las negociaciones con los acreedores internacionales, dice que es hora de "pasar la página de la política de la austeridad", dictada por la troika (la UE, el Banco Central Europeo y el FMI). A la espera de que se abra la negociación con Bruselas, el nuevo jefe de gobierno, Alexis Tsipras, anunció en su primer consejo de ministros que "entre nuestras prioridades figura una nueva renegociación para encontrar una solución justa, viable y mutuamente beneficiosa".

Presión europea. Ayer llegó la respuesta de Europa. Alemania y Bruselas le advirtieron a Grecia que deberá tener muy en cuenta los intereses de sus socios europeos si quiere negociar una salida de la política de austeridad y una reducción de su deuda. A la espera de entrar en el núcleo duro de las negociaciones, el gobierno de Alexis Tsipras recibió la primera visita de un dirigente de la UE, el presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, quien se mostró conciliador con Atenas.

"Por supuesto, cualquier demócrata debe aceptar el derecho del nuevo gobierno griego a definir una nueva dirección", pero "también es cierto que los ciudadanos europeos tienen el derecho de esperar que los cambios en la política griega no se hagan en su detrimento", declaró el vicanciller alemán Sigmar Gabriel. Por su lado, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, afirmó al diario francés Le Figaro que "no se plantea eliminar la deuda" griega, aunque "sea posible hacer algunos arreglos". El gobierno de Atenas quiere negociar con la troika una solución "viable" y "mutuamente beneficiosa" al problema de su deuda (175 por ciento del PBI). Igualmente quiere aplicar un gran número de medidas con las que saldría de la política de austeridad y privatizaciones impuesta desde 2010 a cambio de los dos planes de rescate.

Un amigo sin poder. El miércoles, el nuevo gobierno griego de izquierda radical manifestó ampliamente sus intenciones con una sucesión de anuncios, y desde entonces no ha dejado de recibir advertencias. Queriendo disipar este pesado clima, Schulz se mostró conciliador en Atenas, y dijo a la prensa que Grecia buscará soluciones a su deuda "en común con sus socios europeos. Hay miedo de que Tsipras siga solo su camino, pero eso no es verdad, porque está a favor de una negociación", explicó el alemán, tras un encuentro de dos horas con el jefe del gobierno griego. Según una fuente del gobierno griego, "hay muchas coincidencias" entre Schulz y Tsipras "en cuanto a la política de austeridad" aplicada en Grecia y Europa, y las reformas e inversiones pedidas por el premier griego. Pero hay un problema: el Parlamento Europeo que preside Schulz no tiene ninguna injerencia en la política sobre Grecia. Esta depende de la Comisión Europea, del BCE y del Eurogrupo, formado por los 16 países que comparten el euro.

China reclama privatizaciones

La izquierda griega tiene un adversario inesperado: la Republica Popular China. El país comunista se sumó a la presión de los conocidos “villanos”: la Comisión Europea, Alemania y el Banco Central Europeo, principales promotores junto con el FMI de las políticas de austeridad. Ayer, Pekín expresó su preocupación por el anuncio del gobierno griego de que congelará la privatización de la empresa gerente del puerto del Pireo, a la que aspiraba el conglomerado chino Cosco.
 

 

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