El Mundo

Ante la ONU, Trump no descartó una intervención militar a Venezuela

"Nos ocuparemos de ese país", afirmó el presidente de EEUU. Horas después Maduro le contestó enérgicamente en la sede del mismo organismo.

Jueves 27 de Septiembre de 2018

El presidente estadounidense Donald Trump manifestó ayer en la ONU que hasta las "opciones" más "fuertes" están sobre la mesa en cuanto a Venezuela, cuyo cuestionado presidente Nicolás Maduro le contestó anoche, horas más tarde, al participar de la Asamblea General.

   "Todas las opciones están en la mesa, todas. Las fuertes y las menos fuertes", dijo Trump ante 130 jefes de Estado y de gobierno, cancilleres o embajadores presentes en la sede central neoyorquina de Naciones Unidas.

   "Y ya saben lo que quiero decir con fuerte", amenazó en referencia tácita a una intervención militar estadounidense.

   Dijo Trump: "Solo quiero que Venezuela se enderece. Quiero que la gente esté segura. Nos ocuparemos de Venezuela. Lo que pasa en Venezuela es una desgracia".

   Maduro, por su parte, se quejó de la "campaña mediática internacional montada para justificar un golpe de estado militar en nuestra república bolivariana" (ver aparte).

   El presidente caribeño, que había participado por ultima vez de la asamblea en 2015, voló a Nueva York mientras hablaba Trump.

   Tras dos décadas de gobiernos chavistas, la economía venezolana está al borde del colapso: el país con mayores reservas petroleras probadas del mundo atraviesa una fuerte escasez de alimentos y medicinas que ha empujado al exilio a 1,6 millones de venezolanos desde 2015, y la inflación podría acercarse a 1.000.000% este año, según el FMI.

   El presidente de Chile, Sebastián Piñera, opinó ante los periodistas que una "opción militar es una mala opción".

   "Nosotros creemos que la opción militar es una mala opción, porque uno sabe cómo comienzan, nunca sabe cómo terminan y qué costos tienen en términos de vidas humanas y de sufrimiento", dijo Piñera a la prensa en una sala al margen de la Asamblea General.

   También fijó su punto de vista el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien cargó duramente contra la posición de Trump.

   "A Estados Unidos no le interesa la democracia, si así fuera no habrían financiado golpes de Estado ni apoyado a dictadores, no amenazaría con intervenciones militares a gobiernos democráticamente electos, como lo hacen contra Venezuela", dijo Morales, en abierta defensa de Caracas.

   Sentado a dos metros de Trump, Evo reiteró su discurso antiestadounidense: "A Estados Unidos no le interesan los derechos humanos ni la Justicia. Si así fuera firmarían los acuerdos internacionales de protección de los derechos humanos. No abandonarían el Consejo de Derechos Humanos y no separarían a niños migrantes de sus familias ni los pondrían en jaulas", agregó.

   Por su parte, los representantes de Argentina, Chile y otros cuatro países de la región reclamaron a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya que inicie una investigación sobre violaciones a los derechos humanos que se habrían cometido en Venezuela bajo el régimen de Maduro.

   Tal como lo anunció el presidente Mauricio Macri durante su intervención del martes, nuestro país junto a Canadá, Chile, Colombia, Paraguay y Perú recurrieron a La Haya. El pedido a la CPI se basa en dos informes "sólidos y contundentes" sobre la violación de derechos humanos, uno de la Organización de Estados Americanos y otro del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

   El presidente de Colombia, Iván Duque, en tanto, propuso la creación de un fondo multilateral para atender a los migrantes venezolanos que han salido de su país huyendo de lo que llamó la "dictadura" de Maduro.

   Al intervenir por primera vez ante la Asamblea General, Duque, que empezó su período el pasado 7 de agosto, dijo que Colombia es el país que más venezolanos ha recibido en los últimos meses.

   "Mientras que el conflicto en Siria ha generado un flujo de 600 mil migrantes al año, Colombia, en menos de dos años, les ha abierto las puertas a casi un millón de hermanos venezolanos", dijo el jefe de Estado en Nueva York.

   "Estamos viviendo la crisis migratoria y humanitaria más indignante de la historia reciente de la región, por cuenta de una dictadura que aniquiló las libertades. El mundo debe actuar y unirse para que este éxodo trágico llegue a su fin y un pueblo pueda ver florecer la esperanza", afirmó.

¿Una reunión?

Trump también dijo ayer que "estaría dispuesto" a reunirse con Maduro si el mandatario lo desea, pero no hay planes para ello.

   "Ciertamente estoy abierto a eso. Yo estaría dispuesto a reunirme con cualquier persona", dijo al ser consultado sobre un posible encuentro. El propio Maduro había planteado esa posibilidad el martes temprano.

   Sin embargo, la Casa Blanca descartó esa posibilidad tres horas después de que el presidente venezolano aterrizara en Nueva York.

   El portavoz de la Casa Blanca, según la agencia EFE, no precisó por qué no se producirá la reunión, aunque otra fuente consultada indicó que la agenda del presidente de EEUU era muy "ajustada".


Faurie explicó el pedido argentino

El canciller argentino Jorge Faurie dijo que el pedido para que la Corte Penal Internacional (CPI) abra una investigación por crímenes de lesa humanidad contra Venezuela se basa en que "hoy cinco mil venezolanos por día escapan de su país, ese es un dato presentado por varios países". "Remitiremos al fiscal internacional elementos de que hay graves violaciones a los derechos humanos", señaló el canciller, y "ante esta emergencia que no solo es migratoria sino también humanitaria" y explicó que países como Panamá y Colombia tienen un "impacto directo" de la llegada masiva de venezolanos.


Maduro protestó pero también tendió una mano

Horas después de que Trump amenazase con usar la fuerza, Nicolás Maduro protestó por "la agresión permanente desde lo mediático" y "una campaña en contra que parece no tener fin", que "pretenden justificar una intervención comandada por Estados Unidos y apoyada por sus países satélites" contra Venezuela.

   Sin embargo, le tendió una mano al presidente estadounidense y ofreció sentarse a la mesa a dialogar, durante su presentación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

   "A pesar de las diferencias abismales", que tiene el gobierno venezolano con el estadounidense, "el presidente de Venezuela estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de Estados Unidos y sentarme a dialogar sobre las diferencias bilaterales y los asuntos de nuestra región", expresó Maduro horas después de llegar a Nueva York.

   "Son los diferentes los que debemos dialogar", manifestó. "Estoy dispuesto a hablar con agenda abierta sobre todos los temas que quiera hablar el gobierno de Estados Unidos".

   "Ratifico la voluntad de diálogo", insistió.

   Fue un discurso tal vez un tanto más suave del que muchos anticipaban luego de que Venezuela fuese blanco de un ataque incesante en las dos primeras jornadas de la Asamblea General de parte de Estados Unidos y de gobiernos de derecha de América Latina.

   Maduro no mencionó la crisis económica por la que atraviesa su país, marcada por una alta inflación, que generó descontento social y éxodo masivo.

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