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Ante la ola de vandalismo en París, Macron quiere leyes más duras

El sábado los "chalecos amarillos" desbordaron por completo a la policía. Quemaron 112 autos, armaron 130 barricadas y pintaron el Arco de Triunfo.

Lunes 03 de Diciembre de 2018

El presidente francés Emmanuel Macron visitó ayer el vandalizado Arco del Triunfo y tuvo una reunión de emergencia sobre seguridad, un día después de que el centro de París fuera golpeado por los mayores disturbios de Francia en una generación Macron pidió estudiar medidas de seguridad contra protestas violentas como las protagonizadas por tercera semana consecutiva por los "chalecos amarillos", grupos organizados en las redes sociales que repudian el aumento de los combustibles.

Apenas llegado a la capital francesa proveniente de la cumbre del G20 en Argentina, Macron sostuvo una reunión de emergencia en el Palacio del Elíseo, mientras los equipos trabajaban para retirar autos quemados, vidrios rotos y grafitis de la famosa avenida de los Campos Elíseos y de otros destacados sitios del centro de París.

Un total de 133 personas resultaron lesionadas, incluidos 23 agentes, luego de que las muchedumbres enardecidas de los "chalecos amarillos" causaran el sábado enormes destrozos en la capital. El protocolo de actuación de la policía,con cordones de efectivos con escudos, lanzamiento de gases y agua a presión, fue claramente desbordado por los manifestantes violentos. Por esto los violentos pudieron quemar autos, romper vidrieras, saquear tiendas tiendas y pintarrajear con aerosol el Arco del Triunfo. De ahí el pedido de revisión de Macron.

Algunos elementos policiales describieron haberse topado con una violencia "sin precedentes", incluidos manifestantes que usaron martillos, herramientas de jardinería, tornillos, latas de aerosol y piedras en enfrentamientos físicos, detalló Michel Delpuech, jefe de la policía de París.

Algunos activistas de extrema derecha e izquierda estuvieron involucrados en los disturbios, así como un "gran número" de "chalecos amarillos", agregó Delpuech. La ultraderecha de Marine Le Pen y la ultraizquierda de Jean Luc Melenchon parecen haberse aunado en su apoyo a las protestas contra Macron y su aumento del gasoil, muy usado por los franceses del interior del país. Los chalecos amarillo fosforescente, que los automovilistas franceses deben traer en sus autos, son el emblema del movimiento de ciudadanos que protesta contra el aumento de los impuestos en general, y el de combustible en particular. La rebelión es de raíz fiscal y muchos la caracterizan como de "ultraderecha" aunque por ahora sus protagonistas se consideran apolíticos.

La contabilidad de la revuelta es impresionante: se desataron incendios en seis edificios y hubo más de 130 barricadas, mientras 112 vehículos fueron quemados, reseñó Delpuech. Remy Heitz, fiscal de París, señaló que 378 personas seguían detenidas ayer por la noche, de las cuales 33 eran menores de edad.

Horas antes el mismo domingo, Macron visitó el Arco del Triunfo, cuyas estatuas resultaron dañadas y tenía grafitis. En una de las frases en el famoso monumento se leía: "Los chalecos amarillos triunfarán". Después, el mandatario se dirigió a una avenida aledaña donde los activistas se enfrentaron a la policía el sábado. Allí se reunió con bomberos, agentes y propietarios de restaurantes dañados por los violentos.

En la reunión de seguridad, el presidente francés pidió a su ministro del Interior considerar realizar modificaciones a los procedimientos de seguridad para contener las continuas protestas violentas. Es que la erupción violenta del sábado ha sido la peor pero no la primera. Fue el tercer sábado consecutivo de protestas de los chalecos amarillos en toda Francia. Se prevé que el movimiento no terminará, todo lo contrario. Macron también le pidió al primer ministro Edouard Philippe reunirse con los dirigentes y representantes de los principales partidos políticos de Francia y también con representantes del movimiento de las protestas.

Los planes para una reunión anterior entre el primer ministro y los representantes del movimiento fracasaron la semana pasada luego de que una petición para transmitir las discusiones en vivo fue rechazada.

Las manifestaciones comenzaron en 17 de noviembre por el aumento en los impuestos al combustible, pero han crecido para abarcar una variedad de exigencias y quejas contra el gobierno de Macron.

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