Amagues de diálogo con la oposición regional y la Iglesia
Quito. — Jaime Nebot, el alcalde de Guayaquil, la ciudad más grande del país y feudo de la oposición, expresó su "saludo y respeto" de "un resultado democrático a nivel nacional pero hay que respetar el verdadero resultado democrático de Guayaquil que dijo no"', a la nueva Constitución.

Martes 30 de Septiembre de 2008

Quito. — Jaime Nebot, el alcalde de Guayaquil, la ciudad más grande del país y feudo de la oposición, expresó su "saludo y respeto" de "un resultado democrático a nivel nacional pero hay que respetar el verdadero resultado democrático de Guayaquil que dijo no"', a la nueva Constitución. En las últimas semanas, esa ciudad, la más populosa y pujante de Ecuador, y que impulsa un proyecto autonómico, fue centro de disputa de los votos entre el oficialismo y de la oposición, que finalmente se impuso en el referendo del domingo.

El presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Fernando Cordero, invitó a dialogar al alcalde de Guayaquil. "Le invito para tener un diálogo, para leer juntos la Constitución", dijo Cordero, después de que Nebot, tras reconocer el triunfo del sí, se declaró dispuesto a conversar si lo invitaban. Cordero dijo que se puede conversar sobre la autonomía y todos los procesos que están en marcha para eliminar el centralismo. El titular de la Constituyente, que pertenece al movimiento oficialista Alianza País, aseguró que el centralismo quedó "enterrado" tras el referendo constitucional.

Los datos del Tribunal Supremo Electoral mostraban que, con el 91,3 por ciento de los votos emitidos en Guayaquil contabilizados, el "no" al proyecto de nueva Constitución reunía el 47,01 por ciento, mientras que el "sí" sumaba un 45,66 por ciento.

Aunque sin mencionarlo, el presidente Rafael Correa pareció apuntar a Nebot cuando cuestionó a "ciertas elites separatistas que tienen afán en tener un mundo aparte" y buscó relativizar los resultados de Guayaquil. Con todo, reiteró su bienvenida al diálogo a la "oposición democrática", a la "oposición sana que estuvo por el no".

Apertura de la Iglesia. También adoptó una postura dialoguista la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, que durante la campaña criticó la iniciativa oficialista. A través de su secretario, Nicolás Dousdebés, afirmó que "aunque no hubo un llamado específico a la Iglesia, se esperaría que el régimen lo haga". Igualmente, Dousdebés reclamó una postura con menos "ataques" de parte de Correa. Tanto la Iglesia católica como los evangelistas han criticado las disposiciones constitucionales que permiten la unión civil entre personas del mismo sexo y las que legitiman decisiones sobre salud reproductiva, aunque sin despenalizar el aborto.