Alta popularidad, muertes y conflictos en todos los frentes
La Paz.— Evo Morales libra en estos días una de sus batallas más difíciles desde que llegó a la presidencia de Bolivia en 2006, tras conseguir el 53,7 por ciento de los votos. Los dos mineros muertos y los 40 heridos que dejó un enfrentamiento el martes en Caihuasi, un poblado metido en el altiplano de Oruro, punto clave para cortar el tráfico en la principal ruta de Bolivia, es otro episodio amargo para el mandatario.

Jueves 07 de Agosto de 2008

La Paz.— Evo Morales libra en estos días una de sus batallas más difíciles desde que llegó a la presidencia de Bolivia en 2006, tras conseguir el 53,7 por ciento de los votos. Los dos mineros muertos y los 40 heridos que dejó un enfrentamiento el martes en Caihuasi, un poblado metido en el altiplano de Oruro, punto clave para cortar el tráfico en la principal ruta de Bolivia, es otro episodio amargo para el mandatario.

Sin embargo, la popularidad de Morales es tan alta (de un 55 a un 62 por ciento, según varias encuestas) que sigue firme en Bolivia, pese a que en los 30 meses de su gobierno se registraron 43 muertos por diferentes motivos.

"Jaime Paz Zamora (presidente de 1989 a 1993), con un 17 por ciento de popularidad, se paseaba por Bolivia. Evo Morales, con casi el 54 por ciento, no puede entrar a muchas ciudades", graficó Gonzalo Lema, ex vocal de la Corte Nacional Electoral.

Las minorías que en el pasado gobernaron Bolivia hoy utilizan diversas estrategias para restar fuerza a Morales en el referendo nacional de revocatoria de mandato que se hará el próximo domingo. "Se trata de una pulseada pero rompiendo la muñeca del adversario", comentó Lema, también un escritor destacado.

Los adversarios. La protesta minera por una nueva ley de pensiones, para que la edad de jubilación se disminuya de 65 a 55 años, coincidió con el tiempo de campaña del presidente para el referendo. Sin embargo, los allegados al mandatario sospechan que los principales dirigentes de los mineros tienen pactos secretos con los adversarios de Morales que están en el rico departamento de Santa Cruz.

El movimiento autonómico inició el domingo una huelga de hambre en Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca para reclamar el uso libre de las regalías petroleras. Los cívicos de Tarija fueron más audaces, ya que impidieron la visita a la ciudad de Morales junto a los presidentes Cristina Fernández y Hugo Chávez. Incluso hubo excesos que hicieron temer lo peor, con la toma de un hotel de Tarija donde permanecían miembros de la delegación venezolana.

"Chávez respalda a Morales, y lo de Tarija sólo será para la anécdota", opinó Edgar Ramos, un analista político vinculado a los movimientos sociales. Pero su colega Jimena Costas ya anticipa que "Bolivia está en los umbrales de un Estado autonómico incluyente, donde no caben ni el MAS (Movimiento al Socialismo, de Morales) ni Podemos (el partido conservador del ex presidente Jorge Quiroga), sino otros actores".