El Mundo

Alemania y Francia cierran filas para blindar a Europa ante futuras crisis

Angela Merkel y Nicolas Sarkozy acordaron proponer modificaciones a los tratados de la UE. Afirmaron que no se aumentará el rol del Banco Central Europeo para frenar las deudas soberanas.

Viernes 25 de Noviembre de 2011

Estrasburgo.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller germana, Angela Merkel, unieron ayer sus voces en pos de una reforma del Tratado de Lisboa, con el objetivo de blindar al bloque ante nuevas crisis de deuda soberana. Al mismo tiempo, en el esfuerzo por evitar más vendavales en torno al euro, también se abstendrán de vulnerar la independencia del Banco Central Europeo (BCE).

"Queremos un euro fuerte y estable y estamos dispuestos a defenderlo con todas nuestras fuerzas", comentaron ambos integrantes del eje franco-alemán, junto al primer ministro italiano, Mario Monti, en rueda de prensa en Estrasburgo. Berlín, París y Roma integran, en ese orden, las tres principales economías de la eurozona.

En este sentido está previsto que "en los próximos días" esta nueva "troika del euro", formada "ad hoc" a consecuencia de la crisis, formule propuestas de modificación del Tratado de Lisboa, que permitan anclar el principio de equilibrio fiscal, pero respetando la independencia del BCE.

No a los eurobonos. "El BCE es independiente. Su responsabilidad es velar por la estabilidad de la eurozona", comentó la canciller germana, al tiempo que reiteró su rechazo frontal a los eurobonos. "No es la solución adecuada. No sería una buena señal", comentó en referencia a una posible nivelación de tipos. Asimismo exhortó al bloque a trabajar en pos de un mayor grado de unión fiscal.

"Somos conscientes de la gravedad de la situación (en la eurozona) y por ello buscamos los mismos remedios", comentó por su parte Sarkozy. Monti afirmó que Europa debe abrir un debate a fondo sobre "cómo y hasta qué grado de profundidad es necesario ajustar las políticas fiscales, y, al mismo tiempo, trabajar con los cambios del ciclo económico", aseguró el ex comisario europeo.

Un tema tabú. Lo que hasta hace sólo unas semanas parecía tabú para el eje París-Berlín -reabrir el debate sobre la modificación en profundidad del Tratado de Lisboa- podría en breve convertirse en una realidad, si prospera la iniciativa franco-germana apoyada por Italia.

Al mismo tiempo, Merkel y Sarkozy subrayaron que se respetará al máximo la "independencia" del BCE en la lucha contra la crisis de deuda soberana.

Se referían así a la hipótesis de dotar al BCE de poderes extraordinarios con el objetivo de que pueda comprar deuda soberana de los socios más castigados de la moneda única, sobre todo los periféricos, entre ellos Grecia, Italia, Portugal o España.

En la minicumbre de Estrasburgo, los tres líderes europeos se comprometieron a "abstenerse" de pedir intervenciones extraordinarias a la institución de Fráncfort, cuyo primer y fundamental papel, ahora en manos de su presidente Mario Draghi, es ser garante de la estabilidad de precios y azote de la inflación.

En las últimas semanas, el BCE contribuyó a relajar la presión especialmente sobre Italia y España, cuyas respectivas primas de riesgo alcanzaron niveles récord.

Distintas posiciones. Pero más allá de la voluntad de no mancillar la independencia del BCE, la noticia más destacada de esta reunión es la aceptación de parte del eje franco-alemán de la necesidad de reabrir el debate sobre los cambios de los Tratados.

El objetivo es "mejorar la gobernanza de la eurozona, para que exista mayor integración y convergencia de políticas económicas", afirmaron Merkel, Sarkozy y Monti.

La posición de Sarkozy contrasta con la opinión vertida por su ministro de Exteriores, Alain Juppé, quien considera que el BCE debe desempeñar un "papel esencial" para salvar la eurozona.

Mientras tanto, el calendario sigue avanzando. Dos fechas muy próximas marcarán la agenda de Europa hasta antes de las fiestas de Navidad: el decisivo eurogrupo del próximo martes, que deberá autorizar un tramo de 8.000 millones de euros para Grecia, y la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del próximo 9 de diciembre en Bruselas, con el objetivo de intentar cerrar la heridas de la eurozona.

Un polémico aumento de sueldos

La Comisión Europea propuso ayer una suba generalizada de sueldos de un 1,8 por ciento para los cerca de 50.000 funcionarios de las instituciones europeas para el período 2011-2012. A pesar de la dureza de la crisis que golpea a Europa, el ejecutivo de los 27 socios del bloque considera que sus funcionarios se merecen ese aumento. De promedio, un eurofuncionario gana, según las categorías y la antigüedad, cerca de 4.000 euros al mes, exentos de impuestos nacionales. Un administrador grado AD6, una de las escalas básicas, puede llegar hasta los 6.500 euros. Para justificar su petición, Bruselas alega que el 1,8 por ciento está por debajo de la inflación en Bélgica (3,5 por ciento), país que alberga las principales instituciones del bloque.

Portugal se paralizó por una huelga

Lisboa.— Una huelga general de 24 horas contra el severo programa de ahorro impuesto por el gobierno de Portugal produjo ayer un colapso en vastos sectores de la vida pública del país.
  El paro de actividades se sintió sobre todo en el transporte público, informaron los medios de comunicación lusos, al tiempo que miles de personas participaron en manifestaciones de protesta.
  El controvertido gobierno liberal conservador de Pedro Passos Coelho recibió ayer otro duro golpe, cuando la agencia de calificación Fitch rebajó la nota de la credibilidad crediticia del país más pobre de Europa de “BBB-” a “BB+”, un nivel considerado “basura”.
  El gobierno, que asumió el poder en junio en medio de la crisis de la deuda tras elecciones anticipadas, aseguró que la rebaja se debía a las “inestabilidades en los mercados internacionales”.
  Por su parte, el principal movimiento de oposición, el Partido Socialista, habló de un “nuevo golpe al estómago de los portugueses”.

Todo cerrado. Mientras tanto, los ciudadanos lusos que quisieron llegar ayer a sus lugares de trabajo sufrieron serios percances.
  Las estaciones de subte de Lisboa y Oporto permanecieron cerradas, mientras que trenes, colectivos y ferries no se movieron.
  En Lisboa y Oporto se registraron gigantescos embotellamientos, y la mayoría de las escuelas, universidades y tribunales no abrieron sus puertas.
  Los hospitales, entretanto, prestaron en su gran mayoría solamente servicios de emergencia. La recolección de basura y el reparto del correo también se vieron seriamente afectados, según los medios.
  Los turistas también sufrieron: cerca de un 90 por ciento de todos los vuelos fueron cancelados. Las autoridades aéreas señalaron que sólo habría vuelos a las islas de Azores y Madeira, en el Atlántico.

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