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Alemania: maratón de negociaciones para formar el nuevo gobierno

La canciller Merkel ganadora de las elecciones, apuesta a formar coalición nuevamente con los socialdemócratas

Lunes 08 de Enero de 2018

La canciller alemana, la democristiana Angela Merkel, inició la primera jornada oficial de reuniones con el Partido Socialdemócrata (SPD), que se extenderán hasta el jueves, y en las que se definirá si es viable una nueva "gran coalición" de gobierno, a más de tres meses de los comicios realizados el 24 de septiembre. La amplia mayoría de los alemanes apoya el acuerdo, según los sondeos. Merkel no desea gobernar en minoría, que es otra alternativa que ofrece la Constitución alemana.

"Creo que podemos lograrlo", aseguró la canciller, que se mostró "optimista" en su segundo intento de formar gobierno, después de fracasar las conversaciones que mantuvo durante casi cinco semanas con liberales y verdes. Para evitar que las negociaciones se prolonguen como en aquel caso, debido a que nunca antes Alemania tuvo tanto tiempo un gabinete en funciones sin respaldo parlamentario, Merkel y el líder socialdemócrata Martin Schulz se dieron plazo hasta el jueves para ver si las conversaciones llegan a buen puerto.

El viernes 12, democristianos y socialdemócratas deberán determinar si ven opciones reales de comenzar a negociar oficialmente un posible programa de gobierno conjunto o si dan por el proceso por enterrado. "Trabajaremos muy rápido y de manera muy intensa, eso es lo que nos hemos propuesto", dijo Merkel, que rechaza encabezar un gobierno en minoría y para evitar la repetición de los comicios necesita reeditar la alianza con el SPD, con el que gobernó ocho años durante su primer y tercer mandatos.

La canciller está condicionada por haber ganado en septiembre con el segundo peor resultado para la CDU desde 1949, en unas elecciones en las que la ultraderecha logró acceder al Parlamento después de décadas.

Por su parte, Schulz necesita avances claros para justificar una nueva gran coalición que rechazó con contundencia ni bien finalizaron los comicios, postura que aun sostiene un sector de su partido.

Al llegar a la sede del SPD en Berlín, Merkel subrayó hoy que el objetivo y el encargo de los electores es que el país, en cinco o 10 años, siga disfrutando de bienestar "con seguridad y democracia" e insistió en la necesidad de un gobierno "estable" ante los desafíos que afronta Alemania respecto de la generación de empleo y reparto de la renta.

Además, advirtió que no se puede luchar contra los desafíos en el mundo si no se coopera en Europa, y se remitió a temas como la gestión y control de la inmigración.

"No trazamos ninguna línea roja, pero queremos muchas políticas rojas", señaló en tanto Schulz en una breve declaración ante los medios en referencia al color con el que se identifica su partido, y garantizó que trabajarán con actitud "constructiva y abierta", recogieron las agencias de noticias DPA y EFE.

Schulz, forzado a abrirse al diálogo tras protagonizar en septiembre el peor resultado electoral del SPD en su historia, hizo también hincapié en los "grandes retos", pero destacó que "un nuevo tiempo necesita una nueva política".

Apostó también así por renovar la solidaridad y la cohesión en el país y destacó áreas claves de trabajo, como la educación, la inversión en vivienda e infraestructuras o la atención sanitaria.

Junto a Merkel y Schulz, y sus respectivos equipos, participa en las negociaciones Horst Seehofer, líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partido aliado de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller, que en los últimos días exigió un endurecimiento de la política de refugiados que podría dificultar las negociaciones.

El dirigente bávaro afirmó que acude con "el mejor de los espíritus" para que las reuniones "lleguen a un buen fin", pero anticipó límites: "No queremos que nuestro perfil se difumine", afirmó.

"Debemos hablar menos y trabajar más", señaló para evitar comentar en público discrepancias con los socialdemócratas, con quienes los conservadores acordaron celebrar las negociaciones sin declaraciones a la prensa.

Seehofer dejará este trimestre el cargo de primer ministro bávaro y podría ocupar un ministerio en el futuro gobierno de Berlín, pero se ve obligado a defender sin fisuras los postulados conservadores de su partido, que no quiere perder la mayoría absoluta en las elecciones regionales que se celebrarán en otoño en Baviera.

Según una encuesta publicada ayer por el diario Bild, el 53 por ciento de los alemanes cree en el acuerdo, y el 54 por ciento estima que una nueva "gran coalición" será buena para el país. El respaldo es claro, entonces, para las negociaciones.

La creación de un seguro de salud único, la reagrupación familiar de refugiados con estatus temporal y la reforma del sistema de pensiones aparecen como los temas más espinosos, susceptibles de truncar un posible pacto de Gobierno, sobre todo debido a la diferencia de posturas que mantienen la CSU y el SPD.

No obstante, si las conversaciones prosperan, el nuevo Ejecutivo alemán podría alumbrar recién en marzo o abril, ya que los socialdemócratas deben refrendar el acuerdo en un congreso extraordinario y más adelante en una consulta con sus más de 400.000 militantes.

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