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Alemania legaliza el matrimonio homosexual, pese al "no" de Merkel

El proyecto fue secundado por 393 diputados de un total de 623. La canciller y 225 parlamentarios votaron en contra, y cuatro se abstuvieron.

Sábado 01 de Julio de 2017

En una jornada considerada histórica, el Parlamento alemán, el Bundestag, aprobó ayer por mayoría un proyecto de ley que contempla la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. A tres meses de las elecciones generales, la decisión fue secundada por 393 diputados, de un total de 623, mientras que 226 parlamentarios votaron en contra y cuatro optaron por la abstención. Alemania se unirá así a los 20 países occidentales, entre ellos 13 europeos, que ya legalizaron el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La canciller alemana y líder de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, votó en contra de la medida. La dirigente señaló que en los últimos años en Alemania se habían abolido "paso a paso" todas las discriminaciones que afectaban a las uniones de gays y lesbianas. "Solo faltaba la cuestión de la adopción total de niños. A muchos les gusta recordar una respuesta que di en 2013 en torno a esta cuestión y de la que no estoy muy contenta. Pero en este tiempo he cambiado de posición y creo que la adopción para parejas del mismo sexo debería ser posible", argumentó. "Pero para mí el matrimonio es, según nuestra Constitución, una unión entre un hombre y una mujer, de ahí que haya votado en contra", alegó la mandataria después de que a primera hora la Cámara baja alemana diese luz verde a la equiparación total de los derechos de los homosexuales. La dirigente señaló, no obstante, que la aprobación le "tocó emocionalmente" pero que decidió emitir un voto contrario porque sus creencias le hacen pensar que el matrimonio debe darse entre heterosexuales. No obstante, unos 75 diputados —casi uno de cada cuatro— de la CDU, amparados por la libertad de voto que esta semana les otorgó Merkel, apoyaron el matrimonio homosexual, a pesar de que su formación, de marcado tinte conservador, defiende a ultranza la familia tradicional.

Con la gran cita electoral del próximo 24 de septiembre a la vista, la aprobación del matrimonio homosexual en Alemania supone todo un terremoto político, dado que esta medida había sido rechazada de forma categórica por Merkel. En los últimos 12 años que lleva en el poder, la dirigente bloqueó de forma sistemática cualquier iniciativa impulsada por otras formaciones a favor del matrimonio homosexual.

Giro inesperado

Un giro inesperado de la mandataria a principios de esta semana propició que, en tiempo récord, la iniciativa sobre casamiento homosexual se haya sometido a debate en la Cámara baja. El punto de partida fue un acto celebrado este lunes en un teatro berlinés por la revista femenina Brigitte. En él, Ulli Köppe, un joven de 28 años, tomó la palabra en la ronda de preguntas abiertas al público para interrogar a Angela Merkel sobre su postura ante el matrimonio homosexual. La respuesta no dejó indiferente a nadie: por primera vez, la dirigente se despegó de su "rotundo no" y abrió la puerta a la equiparación total de derechos para parejas homosexuales. En cuestión de horas, todo se precipitó y se confirmó que la votación tendría lugar ayer.

Merkel, al verse presionada por su socio menor en el gobierno, el SPD, así como por otras fuerzas de la oposición, respondió con rapidez al desafío. Cambió de postura, consciente de que debería abrir la puerta a la legalización del matrimonio homosexual para garantizarse posibles alianzas tras las elecciones legislativas del 24 de septiembre. La canciller dijo el lunes que los legisladores podían considerar el asunto una "cuestión de conciencia", permitiendo romper la disciplina de voto a los integrantes de su coalición conservadora, que está en contra de este tipo de uniones.

Tanto el SPD, su socio actual en el gobierno, como el partido de la oposición Los Verdes, y los liberales del FDP, actualmente sin representación parlamentaria pero a quienes las encuestas otorgan opciones de regresar con fuerza a la Cámara, fijaron la aprobación del matrimonio de personas del mismo sexo como una de las condiciones para sellar un pacto de gobierno.

Alemania permite desde 2001 las uniones civiles de personas del mismo sexo, pero los homosexuales casados no gozan de plena igualdad jurídica y se les niegan determinados derechos, por ejemplo en áreas como la adopción. En este sentido, la gran diferencia entre estas dos figuras legales, la unión civil y el matrimonio, es que la primera no permite en el país la adopción común, sino que uno de los miembros de la pareja es considerado el progenitor y el otro debe solicitar de forma posterior la custodia del menor. La opinión alemana se muestra mayoritariamente a favor del matrimonio homosexual (cerca de 75 por ciento de los alemanes están a favor, así como más de un 73 por ciento del electorado de Merkel, según un reciente sondeo), pero el giro de la canciller a principios de semana es debido sobre todo por cuestiones políticas.

Valores conservadores

Sus posibles socios gubernamentales después de los comicios de septiembre, tanto en la izquierda como en la derecha, habían hecho de la legalización una condición previa a cualquier alianza. Para la canciller, aunque se opone personalmente a esta unión, adoptar esta ley tres meses antes de las elecciones supone borrar de un plumazo un poderoso argumento electoral de sus rivales socialdemócratas. Ahora tendrá sin embargo que lidiar con el ala más tradicionalista de su familia política, que se vio zarandeada en este proceso acelerado. Una amplia mayoría de su campo votó en contra de este tipo de matrimonio.

Para el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, la CDU, la formación de Merkel, "parece querer tirar por la borda todos los valores conservadores para adaptarse a la época" y ya no tiene nada de un "partido conservador". Para la Iglesia alemana, esta nueva ley "abandona los elementos esenciales del concepto de matrimonio".

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