El Mundo

Alemania hace frente a los ataques xenófobos contra los refugiados

Merkel visitará por primera vez un centro de acogida de ilegales cerca de Berlín. Afirma que el problema de la inmigración es para Europa más grave que la crisis económica de Grecia.  

Miércoles 26 de Agosto de 2015

Alemania, sobrepasada por un flujo de refugiados sin precedente, hace frente a una ola de actos xenófobos, a los que podría sumarse el incendio, de origen sospechoso, en la madrugada del martes, de un futuro centro de acogida cerca de Berlín. El fin de semana, la apertura de un centro de acogida de refugiados en Heidenau (este) había provocado ya la ira de activistas de extrema derecha, que se enfrentaron a la policía durante dos noches consecutivas, con un saldo de decenas de heridos.

La canciller alemana Angela Merkel, quien condenó el lunes los actos de violencia "abyectos" de la extrema derecha en esta ciudad, visitará hoy el centro de refugiados de Heidenau. Será la primera visita de la canciller a un centro de refugiados desde el inicio de la crisis migratoria europea.

Merkel, quien "se reunirá con refugiados, responsables y benévolos, así como con las fuerzas de seguridad, ha sido criticada por la prensa por su falta de acción en el tema migratorio, cuando según las últimas previsiones la primera potencia europea recibirá 800.000 pedidos de asilo en 2015, cuatro veces más que el año pasado.

 

Registros. La gobernante germana insistió ayer en la necesidad de contar cuanto antes con los centros de registro de refugiados en Italia y Grecia para gestionar mejor la gran oleada de refugiados que llegan a las costas de la Unión Europea (UE). "A veces hay que mandarlos de vuelta a sus países, como los procedentes de países de los Balcanes", comentó la mandataria alemana sobre los países calificados como "seguros". "Es una decisión dura, pero no tienen una guerra civil en sus países", explicó durante el encuentro con representantes del problemático barrio de Marxloh, en Duisburgo, en el que un trabajador preguntó si es "realista" esperar una solución para canalizar la oleada de refugiados antes de que llegue el frío invierno.

Alerta de bomba. Los manifestantes de extrema derecha no "tienen su lugar en las calles sino en los tribunales", sostuvo ayer el ministro de la Justicia, Heiko Maas, quien excluyó la creación de perímetros de seguridad alrededor de estos centros. "No quiero vivir en un país" que se vea obligado a tomar este tipo de medidas "para que la gente que está (en los centros) se sienta segura", agregó.

El partido socialdemócrata (SPD), formación del vicecanciller Sigmar Gabriel, aseguró por su parte que "no se desviará un milímetro" de su línea respecto a los refugiados, a pesar de la gran afluencia de mensajes xenófobos. La sede berlinesa del partido tuvo que ser brevemente evacuada tras una alerta de bomba, que no fue considerada "seria" por la policía.

El ministro del Interior, Thomas de Maizière, visitó por su parte un centro de refugiados en Friedland (centro), donde saludó el trabajo realizado. "Debemos mostrar a la opinión alemana que pese a la grandeza del desafío, hay varias situaciones en las que las cosas marchan bien", dijo.

En paralelo a la visita de Merkel, el presidente alemán Joachim Gauck visitará hoy otro centro de acogida, en Berlín, para "informarse de la situación de los refugiados y del trabajo que realizan los servicios de asistencia".

Fuego sospechoso. Esta movilización general de las autoridades alemanas fue decidida tras un nuevo incendio sospechoso, en la madrugada del martes, que destruyó un gimnasio que debía acoger a partir de septiembre a unas 130 personas, a unos 20 kilómetros de la capital, en Brandeburgo. El incendió no dejó heridos. "Estamos iniciando las investigaciones. Pero algunos indicios muestran que podría tratarse de un incendio intencional", dijo el ministro del Interior de Brandeburgo, Karl-Heinz Schrater. La rapidez con la que se propagó el fuego privilegia la pista criminal, estimó.

Por otra parte, la policía indicó el lunes que detuvo el fin de semana en Berlín a dos activistas neonazis de 32 y 37 años. A uno de ellos se le acusa de haber orinado encima de dos niños porque eran extranjeros. En el norte del país, la casa de Til Schweiger, estrella de cine alemán, está bajo vigilancia después de un incendio en su entrada y la irrupción de dos personas en su jardín. El actor se había declarado públicamente a favor de la acogida de refugiados.

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