El Mundo

Alemania estudia que el transporte público sea gratis y restar autos

Lo anunciaron ayer funcionarios del gobierno de Angela Merkel. Pretenden bajar la contaminación y mejorar el aire de las ciudades.

Jueves 15 de Febrero de 2018

La batalla emprendida desde hace tiempo en Alemania contra los malos humos en las ciudades sumó ayer un nuevo triunfo después de que el gobierno de Angela Merkel anunciase que tiene intención de ofrecer transporte gratuito de manera temporal en aras de mejorar la calidad del aire.

"Estamos listos para dar ese paso", confirmó en Berlín el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, durante una comparecencia rutinaria ante los medios.

La revolucionaria propuesta del Ejecutivo germano, que ha sido remitida al comisario europeo de Medio Ambiente, Karmenu Vella, ha abierto un gran debate en el país en las últimas horas.

Entre aliviados y preocupados, representantes de los administraciones regionales y locales han ido tomando la palabra para exigir una mayor concreción. "El Estado central debe decir cómo pretende financiar eso", indicó Michael Ebling, alcalde de la ciudad de Maguncia.

"El transporte público gratuito es una idea visionaria que necesita varias pruebas para ver que funciona. No se puede implantar en el corto plazo", agregó.

De acuerdo al proyecto del gobierno alemán, Berlín estudia pedir a las ciudades que pongan en marcha un sistema de transporte público gratuito con el objetivo de motivar a los ciudadanos para que dejen sus automóviles en casa y, con menos tráfico en las carreteras, reducir los índices de contaminación.

Desde hace meses, en Alemania se redoblan esfuerzos para hacer equilibrios que sirvan para contentar a la poderosa industria del automóvil germana y a una ciudadanía cada vez más preocupada por el impacto que las emisiones tienen en el medio ambiente y en su salud.

A ello se suma además la presión de Bruselas, que tiene potestad para abrir expedientes o llevar ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a aquellos países o ciudades que superen los niveles máximos permitidos de contaminación.

Las mediciones oficiales revelan que los residentes en las ciudades alemanas respiran cantidades peligrosas de dióxido de nitrógeno.

Más concretamente el dióxido de nitrógeno (NO2), un gas que irrita las vías respiratorias y que procede principalmente de los tubos de escape de los vehículos.

No obstante, la resistencia del gobierno de Merkel a prohibir o limitar la circulación de vehículos en los centros urbanos como medida para contrarrestar los altos índices de contaminación, ha llevado a los ministerios de Transporte y de Medio Ambiente del país a optar por una solución más radical.

Verdes

Desde el partido ecologista de la oposición Los Verdes criticaron que ni los conservadores de Merkel ni el Partido Socialdemócrata incluyeran en su acuerdo de gobierno propuestas en esta dirección. "El transporte público gratuito es interesante pero no soluciona el importante problema de la calidad del aire que afecta a Alemania", dijo Oliver Krischer, vicepresidente de Los Verdes en el Parlamento.

"Para hacer realmente algo en este sentido, necesitamos que las automotrices se hagan cargo de los costes que supone la readaptación de vehículos manipulados que emiten más gases de lo que marcan, pero a eso se niega el gobierno desde hace años", subrayó.

En 2017, varias ciudades alemanas pusieron en marcha una ofensiva contra los automóviles diésel para cumplir con los límites de contaminación de Bruselas.

En Stuttgart, ciudad de 600 mil habitantes situada en la próspera región de Baden-Wurtemberg, se impulsó una de las medidas más rompedoras.

Allí, el gobierno local diseñó el pasado año un plan de limpieza especial que incluía el despliegue de máquinas aspiradoras que contribuían a reducir la elevada concentración de partículas contaminantes en el aire.

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