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Alemania eligió como presidente a un ex pastor y defensor de los DDHH

Joachim Gauck, símbolo de la lucha por la democracia en la extinta Alemania comunista (RDA), se convirtió ayer en el undécimo presidente alemán desde la Segunda Guerra al ganar con una abrumadora mayoría cercana al 80 por ciento la votación en la Asamblea Federal en Berlín.

Lunes 19 de Marzo de 2012

Berlín.- Joachim Gauck, símbolo de la lucha por la democracia en la extinta Alemania comunista (RDA), se convirtió ayer en el undécimo presidente alemán desde la Segunda Guerra al ganar con una abrumadora mayoría cercana al 80 por ciento la votación en la Asamblea Federal en Berlín. Referente moral, sin afiliación partidaria y enormemente popular, el ex pastor protestante de 72 años sucede a Christian Wulff, forzado a dejar la presidencia el mes pasado en medio de un escándalo por presunta corrupción.

"Sin duda no podré cumplir con todas las expectativas", dijo Gauck tras la votación en el edificio del Parlamento en Berlín. "Pero puedo prometer una cosa: que digo «sí» con toda mi fuerza y con todo mi corazón a la responsabilidad que hoy me entregan", afirmó.

Su ética protestante y su biografía, marcada por la lucha por la libertad, son los cimientos de Gauck, que sobrevivió a la dictadura nazi y a la comunista, a la que combatió desde adentro.

Su elección abre una nueva etapa política en Alemania y pone en la jefatura de Estado a un líder "incómodo" e independiente, que no siempre se plegará al gobierno de Angela Merkel. La primera potencia europea tiene además un presidente y una canciller procedentes de la RDA por primera vez desde la caída del Muro de Berlín hace 23 años.

Gauck recibió 991 votos de los 1.232 emitidos en la Asamblea Federal gracias a un consenso inédito entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, sus socios liberales (FDP) y las dos principales fuerzas de la oposición, socialdemócratas (SPD) y Verdes.

El principal candidato alternativo era Beate Klarsfeld, una activista antinazi de 73 años presentada por el partido poscomunista de la Izquierda que cosechó 126 votos. El historiador revisionista Olaf Rose, propuesto por los ultraderechistas del NPD, recibió tres votos. Se abstuvieron 108 delegados y hubo cuatro votos no válidos.

Gauck ya había sido candidato del SPD y los Verdes en la elección de 2010, pero perdió entonces contra Wulff, apoyado por Merkel.

"¡Qué hermoso domingo!", fueron las primeras palabras de Gauck como nuevo presidente. En un breve y emotivo discurso ante la asamblea, recordó la primera vez que votó en unas elecciones libres hace exactamente 22 años, el 18 de marzo de 1990, cuando los ciudadanos de la RDA acudieron las urnas tras 56 años de dictadura. "Nunca olvidaré esa elección", señaló. "Tuve que esperar demasiado tiempo para poder participar. Sentí la felicidad de la liberación, pero también de la responsabilidad", agregó.

La principal responsabilidad que afrontará ahora será restaurar la confianza de los ciudadanos en la figura presidencial. El prestigio del cargo, que tiene atribuciones sobre todo protocolares, quedó dañado por las traumáticas renuncias de Wulff y de su antecesor, Horst Kohler.

Gauck consideró "alentador" la cantidad de gente que lo instó a aceptar el cargo: "Personas de diversas generaciones y profesiones, personas que viven aquí desde hace tiempo y desde hace poco. Me da la esperanza de un acercamiento entre los gobernantes y la población, al que voy a contribuir en la medida de mis posibilidades", señaló.

Con voz propia. En una primera reacción, Merkel celebró la elección y minimizó las diferencias que mantiene con Gauck. "Es algo normal", reconoció. "Aquí no se trata de dar lecciones, sino de aportar opiniones que en la mayor parte de los casos refuerzan una democracia", comentó.

La canciller había rechazado en un primer momento la candidatura de Gauck, pero terminó forzada a apoyarla ante el apoyo que le daban el resto de las fuerzas, incluyendo sus socios liberales.

Los analistas entendieron que Merkel rechazaba al candidato porque apoyarlo implicaba aceptar su error en la votación de 2010, cuando impuso a Wulff.

Pero también la veteranía y la independencia de Gauck, que promete ser un presidente "incómodo" y con voz propia, pudo explicar los reparos de Merkel. "Aburrido no será, sin duda", pronosticó ayer el jefe de los Verdes, Cem Ozdemir.

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