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Alarma en el PT: se rompe el vínculo entre Lula y la sociedad

Las marchas masivas pusieron como nunca el foco en el ex presidente. Las manifestaciones del domingo mostraron que el creciente enojo ya sólo es con Dilma y los jerarcas de su gobierno.  

Martes 18 de Agosto de 2015

"Fuera Dilma", "Fuera Lula" y "Fuera PT". Las tres frases, replicadas en cánticos y consignas por cientos de miles de personas que el domingo tomaron las calles de más de 200 ciudades de todo Brasil, sintetizan el divorcio entre una buena parte de la población y la presidenta Dilma Rousseff, su antecesor Lula da Silva y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Los pilares de la convocatoria a las protestas fueron la aguda crisis económica y el colosal escándalo de corrupción en Petrobras, en el que están involucrados grandes empresarios y decenas de políticos. Sin embargo, ni el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, ni políticos que ya fueron acusados de participar en los fraudes en la petrolera estatal, fueron citados o insultados, como la presidenta y su "padrino" político.

Por ejemplo, no fue mencionado por los manifestantes el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), formación que es el principal aliado del gobierno, aunque Cunhna es también responsable por las grandes derrotas del Ejecutivo en el Congreso.

Acusado por un empresario preso de recibir millonarios sobornos para facilitar negocios con Petrobras, Cunha no fue atacado en las marchas del domingo, porque, según dijeron los grupos que organizaron los actos, "el foco" es la destitución de la presidenta. "Foco en Lula y Dilma en los actos preocupa al Planalto", sintetizó en su editorial el diario Folha de Sao Paulo. El rotativo sostiene que si bien el gobierno "respiró aliviado" al constatar que las manifestaciones del domingo no superaron en número de participantes a la realizada en marzo, "preocupa el hecho de que la movilización sigue fuerte y se ha enfocado en las figuras de la presidenta Dilma, el ex presidente Lula y el PT".

Asesores del gobierno citados por el medio dijeron que la mayor preocupación es que estallen nuevas denuncias vinculadas al caso Petrobras, que le de "más gas a los ataques directos contra los principales líderes del partido", específicamente, Rousseff y Lula. El PT ya tiene importantes referentes encarcelados por el escándalo en Petrobras, como el tesorero Joao Vaccari Neto y uno de los más emblemáticos dirigentes del partido, José Dirceu, el hombre fuerte durante el primer gobierno de Lula.

Trío insultado. El rechazo al trío Rousseff-Lula-PT demostrado el domingo fue ofensivo. Epítetos como "ladrones", "canallas", "bandidos" y "corruptos", y deseos de que vayan a la cárcel fueron solo parte de lo que se leyó y escuchó durante las protestas, que arrastraron a las calles entre 890.000 y dos millones de personas, según cálculos de la policía y los organizadores, respectivamente.

Llamaron la atención, por ejemplo, un gigantesco muñeco inflable con el rostro de Lula y vestido de presidiario, que sobresalió en el acto realizado en Brasilia, y marionetas enormes, con los rostros de Rousseff y Lula vestidos como los "Chicos Malos", de Disney, escondiendo dinero en la espalda, que se vieron en la avenida Paulista, en San Pablo.

Esta es la primera vez que Lula es tratado como ladrón, de manera expresa, por cientos de miles de personas. El carismático ex dirigente sindical salió incólume del escándalo de compra de votos de legisladores comandado por el PT, que sacudió a su primer gobierno. "Lula comienza a ser descanonizado por la calle", comentó el analista del portal UOL Josias de Souza. De hecho, Lula fue reelegido tras el escándalo del "mensalao", en 2007.

Miedo a los tribunales. Los diarios O Globo y O Estado de Sao Paulo también afirman en sus respectivos análisis que en vista de que las protestas del domingo no superaron a las anteriores, el mayor dolor de cabeza para el partido de gobierno es que las denuncias de corrupción se hayan "pegado" a la imagen de Rousseff y Lula. A la presidenta, porque las voces que defienden su destitución o renuncia pueden verse consolidadas en caso de que sean negativos para el gobierno los veredictos del Tribunal de Cuentas, que analiza irregularidades en las finanzas de 2014, y del Tribunal Electoral, que investiga si su campaña electoral recibió fondos desviados de Petrobras.

En el caso del ex mandatario, era hasta hace poco el único dirigente del PT cuyo nombre podría ser competitivo en las elecciones presidenciales de 2018. Pero las denuncias de corrupción minaron la imagen de honestidad que destilaban el partido y su fundador, y al día de hoy, junto con la presidenta, se encuentran en un proceso acelerado de divorcio con el país. Un divorcio, a lo que todo indica, en muy malos términos.

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