El Mundo

Ajustado triunfo del independentismo en las elecciones de Cataluña

Secesionismo catalán. El oficialismo salió primero, pero para alcanzar la mayoría absoluta deberá aliarse con CUP, un partido de izquierda radical.

Lunes 28 de Septiembre de 2015

El independentismo ganó las elecciones en Cataluña, convertidas en un plebiscito sobre la secesión de España. Las fuerzas separatistas, sumadas, obtuvieron la mayoría absoluta en escaños en el Parlamento catalán, aunque no en votos. Y las fuerzas nacionalistas están divididas en dos listas muy heterogéneas. Pero el jefe del gobierno catalán, Artur Mas, adelantó en el discurso de la victoria que "hemos ganado. Tenemos un mandato democrático y esto nos da una enorme legitimidad para seguir adelante con este proyecto". Ahora se abre un período de 18 meses, fecha límite impuesta por Mas y su coalición para declarar la independencia. El choque con España ya es inevitable (ver análisis en página 27).

Con más del 99 por ciento del sufragio escrutado, el independentismo sumaba 72 diputados sobre 135 escaños del "Parlament" catalán. La lista Junts pel Sí (Juntos para el Sí), impulsada por Artur Mas y formada por su partido conservador Convergencia y su aliado de izquierda Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), logró 62 escaños, seis menos que la mayoría absoluta, y deberá por tanto sumar a la CUP (Candidatura d'Unitat Popular) , formación secesionista de izquierda radical. Llegarían así a los 72 escaños, dos menos que en las elecciones de 2012. En votos, Junts pel Sí logró 39,64 por ciento, y la CUP, 8,21 por ciento. Sumadas, alcanzaron el 48,85 por ciento, algo más de un punto por debajo de la mayoría absoluta. Los diarios españoles, contrarios a la independencia catalana, destacaban este punto: que los nacionalistas independentistas no habían logrado la mayoría absoluta en votos.

Un aliado complicado. Los 68 diputados eran la línea roja marcada por Mas para iniciar el camino hacia la independencia. Al no alcanzarlo su lista necesitará ineludiblemente el apoyo de la CUP y sus diez bancas. Este partido es de izquierda radical y anticapitalista, no quiso integrarse en Junts pel Sí y no quiere a Mas como jefe del gobierno catalán. Las distancias ideológicas entre Convergencia y sus forzados socios de CUP son abismales: Convergencia es un partido conservador, amigo de los empresarios y los mercados. Pero si quieren enfilar hacia la independencia, Mas y su coalición necesitarán de los 10 diputados de la CUP. Para pactar, la CUP exige poner en marcha un plan de "emergencia social" y no reelegir como presidente catalán a Mas. Anoche llamaron a la desobediencia civil. "A partir de mañana la legislación española puede y debe ser desobedecida por los catalanes", desafió su líder Antonio Baños. "Hoy nace la república". De esta manera, Mas tendrá un socio muy complicado si realmente quiere enfilar hacia la independencia. Una dificultad que no evitó que anoche Mas y su socio Oriol Junqueira (ERC) y toda la plana mayor de Junts pel Sí celebraran a lo grande en Barcelona. "Hemos ganado", lanzó el presidente regional. "Tenemos un mandato democrático, y esto nos da una enorme legitimidad para seguir adelante con este proyecto", arengó frente a 2.000 personas que ondeaban las banderas independentistas "esteladas".

Ciudadanos. A la cabeza de las fuerzas contrarias a la independencia se situó el nuevo partido Ciudadanos, con 25 diputados. Ciudadanos y su líder, el catalán Albert Rivera, se posicionan como una fuerza de primer orden y deberán ser tenidos en cuenta en las elecciones generales españolas de fines de año. Cuarto, con 16 escaños, quedó el Partido Socialista de Cataluña (PSC), muy alejado de los tiempos en que gobernó Cataluña. Aún más abajo quedaron el Partido Popular (PP) y "Catalunya Sí que es Pot" (Cataluña Sí se Puede), lista en la que iba Podemos. Ambos sacaron 11 escaños. Podemos se desinfló en Cataluña cuando faltan sólo tres meses para los comicios generales en España. La plataforma en la que se integró tuvo un resultado muy por debajo de lo que vaticinaban las encuestas (entre 14 y 19 escaños) y sus propias expectativas. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, contemplaba los comicios catalanes como lanzamiento hacia las elecciones generales de diciembre, en las que será el candidato a la presidencia del gobierno. Anoche admitió que los resultados eran "altamente decepcionantes. A lo mejor ha sido un error hablar de derechos sociales en esta campaña", manifestó. "Catalunya Sí que es Pot" intentó abrir una tercera vía en las elecciones catalanas, situándose entre los independentistas y los partidos antisecesionistas. Podemos es favorable a una consulta legal sobre el futuro de Cataluña, pero contrario a la independencia de Cataluña.

Los catalanes acudieron en masa a las urnas y batieron el récord de participación, con más del 77 por ciento. Son diez puntos más que en las últimas elecciones celebradas en la región, en 2012. Artur Mas concibió estos comicios regionales como sustituto del referéndum de autodeterminación que el gobierno español de Mariano Rajoy le impidió celebrar en noviembre de 2014, impugnándolo ante el Tribunal Constitucional. Su intención es liderar ahora un gobierno "de concertación" para iniciar el camino hacia la independencia en un plazo de año y medio.

“Fracaso rotundo”

El gobierno de Mariano Rajoy vio los resultados de las elecciones catalanas como “un fracaso rotundo de Artur Mas”, según fuentes del Ejecutivo.  “Quienes han ganado en escaños y no en votos el plebiscito lo han perdido, porque hay una mayoría de catalanes que no quiere la independencia, pero que sí quiere abrir un tiempo de convivencia, diálogo y reforma”, dijo por su parte el líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez.

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