Adiós definitivo a Chávez, cuyo cuerpo no será embalsamado
Lo confirmó el gobierno de Maduro tras rechazar un informe médico que sugería trasladar el cadáver a Rusia por al menos siete meses.  Durante el funeral se le aplicó formol.

Domingo 17 de Marzo de 2013

El ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Ernesto Villegas, afirmó que el cuerpo del fallecido presidente Hugo Chávez no será embalsamado, como había sugerido días antes el jefe de Estado encargado Nicolás Maduro. La noticia se produjo tras el sepelio del líder bolivariano, cuyos restos mortales descansan de momento en el Museo de la Revolución, el sitio donde dirigió el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 contra Carlos Andrés Pérez reconvertido en un santuario. La noticia descarta que el caudillo bolivariano, fallecido de cáncer el pasado 5 de marzo, pueda ser expuesto en una urna transparente, como Lenin o Mao. Lo que no fue descartado del todo es que los restos sean mudados hacia el Panteón Nacional, donde está la urna del Libertador Simón Bolívar, de quien Chávez fue un devoto seguidor. Para que ese deseo, que fue escuchado en el épico velatorio de diez días, se cumpla de inmediato, debería solicitarse una enmienda a la Constitución, que establece que la petición sólo procedería transcurridos 25 años del fallecimiento.

"Una comisión médica rusa estableció que para practicar el procedimiento el cuerpo debía ser trasladado a Rusia por un lapso de siete a ocho meses. Tras ese informe quedó descartado el embalsamamiento, que era una aspiración sentida de numerosos compatriotas", escribió Villegas en su cuenta de Twitter.

Ya el miércoles pasado Nicolás Maduro casi había cerrado esa opción cuando anunció que era bastante difícil que los restos pudieran ser embalsamados, porque no se habían tomado las previsiones a tiempo para preservar el cuerpo. Maduro se desdijo así de su propio anuncio efectuado dos días después del fallecimiento de Chávez, que éste sería embalsamado para poder exponerlo "eternamente" en una urna de cristal, como a Lenin, Ho Chi Minh y Mao Tse Tung.

Proceso lento y costoso. Si el propósito era conservar el cuerpo del presidente para la posteridad, ya debería estar embalsamado, mediante un procedimiento especial. Y es que los expertos en tanatopraxia habían recomendado desde hace días empezar cuanto antes este proceso que no es rápido (se necesita varios meses), ni barato, tendría un costo cercano al millón de dólares. "Hacerlo a estas alturas sería muy difícil", confirmó Camilo Jaramillo, licenciado en medicina mortuoria de la academia McAlister de la Universidad de Nueva York.

Para llevar a cabo un proceso de embalsamamiento, hay que extirpar los órganos del cadáver. Luego, se extrae la sangre y se bombea líquido conservante por todo el cuerpo. Más tarde, se añade un tinte para recuperar el tono original de la piel y, finalmente, se añaden detalles como el pelo o las uñas. Pero ahí no termina el proceso. Preservar una momia exige controlar al milímetro la temperatura y la humedad. Además, hay que realizar tareas de mantenimiento: en el caso de Lenin, se le examina una vez por semana, se cambia su ropa todos los meses y, cada año y medio, se le sumerge durante 30 días en un baño de glocerol y acetato de potasio.

Hasta ahora, sólo dos latinoamericanos figuraban en este selecto club de embalsamados. Uno es Juan Domingo Perón, embalsamado a su muerte en 1974. Antes de él, se sometió a este tratamiento su esposa, Eva Perón, fallecida en 1952. El encargado de preservarla fue el zaragozano Pedro Ara, experto en la técnica de la parafinización. Se dice que cobró 100.000 dólares de la época por su trabajo.

Versiones de prensa indicaron esta semana que el cadáver de Chávez había sido sometido a tres tratamientos con formol desde su fallecimiento para que se mantuviera en buen estado durante la capilla ardiente instalada en la Academia Militar de Caracas. Según el diario El Nacional de Venezuela, el cuerpo del mandatario fue sometido a tres sesiones de inyecciones de formol desde el 5 hasta el 15 de marzo, con el objetivo de mantener en buen estado el cadáver durante la capilla ardiente instalada en la Academia Militar de Fuerte Tiuna.

El proceso fue realizado por expertos y provocó que se cerrara durante varias horas el acceso a la capilla ardiente. Las intervenciones para la preparación del cadáver duraron entre tres y cuatro horas en cada ocasión y fueron ejecutadas de madrugada para evitar llamar la atención.