El Mundo

Acusan a Putin de ordenar la muerte de un ex agente

En 2006 el exiliado Alexander Litvinenko murió en Londres, envenenado con un té radiactivo servido por enviados del Kremlin. Un crimen con la “firma” de la vieja KGB.

Viernes 22 de Enero de 2016

El exiliado político y antiguo espía ruso Alexander Litvinenko fue asesinado en Londres en noviembre de 2006 por orden del presidente Vladimir Putin y por encargo del servicio secreto ruso FSB (ex KGB), concluyó el juez británico Robert Owen en un informe final sobre el caso. Owen tuvo la prudencia de agregar a su dictamen un "probablemente", lo que dio pie al Kremlin para rechazar su investigación como un mero conjunto de hipótesis. La investigación de Owen no tiene efectos penales, pero sirve para ventilar detalles y evidencias que apuntan hacia el habitante más poderoso del Kremlin. Litvinenko, en su lecho de muerte, acusó a Putin y al FSB de asesinarlo. Lo hicieron mediante dos agentes que le sirvieron un té radiactivo. El caso se hizo mundialmente famoso por este detalle siniestro, que parece salido de una película de James Bond.

La investigación del juez Robert Owen, de 328 páginas, concluye que Putin, a quien Litvinenko había acusado de una serie de crímenes gravísimos de manera pública, tenía motivos personales para buscar su muerte y que por tanto es muy probable que el presidente ruso haya aprobado la operación criminal realizada en Londres, donde Litvinenko vivía, como muchos exiliados políticos rusos.

Té en Londres. El comité del Parlamento británico que investigó el crimen lo llamó "un ataque nuclear en miniatura en las calles de Londres". Los dos agentes acusados, Dmitri Kvtun y Andrei Lugovoi, usaron polonio, un elemento radiactivo muy potente, para envenenar a Litvinenko, con quien se habían encontrado en el bar de un conocido hotel de Londres. Litvinenko murió el 23 de noviembre de 2006 en una sala de terapia intensiva, totalmente calvo y con todos los síntomas del envenenamiento radiactivo. Las mediciones con contador Geiger en el bar dieron niveles altísimos de radiación, una evidencia extra junto con las muestras de sangre y la autopsia de la víctima. En su lecho de muerte, Litvinenko acusó a los dos agentes, y a Putin de ser el mandante de su eliminación. Putin protege a los dos agentes y hasta condecoró a Lugovoi (ver recuadro).

En su exilio británico, Litvinenko fue asistente de la inteligencia de España, que quería conocer las vastas redes criminales de Rusia. A su vez, Litvinenko, un antiguo agente del KGB de alto nivel, también estaba a sueldo del servicio británico MI6. En Inglaterra acusó a Putin de casi todo, incluyendo corrupción y pedofilia. De ahí la evidente inquina que le tenía el jefe de Estado ruso, también él un ex KGB. El juez Owen acusa a Putin y cita la "naturaleza opaca de la política del Kremlin", y concluye que "hay evidencia circunstancial fuerte de que Rusia fue responsable por la muerte de Litvinenko". Owen sostiene que una operación de ese perfil tan alto y de seguro impacto internacional debía tener la aprobación directa de Putin. Pero como no tiene pruebas directas de esto, como una confesión, debe afirmar que "probablemente" las cosas fueron así. "Estoy seguro de que el señor Lugovoi y el señor Kovtun estaban actuando a las órdenes de otros cuando envenenaron a Litvinenko", probablemente del FSB, señala Owen. "La operación del FSB probablemente fue aprobada por el señor (Nikolai) Patrushev (entonces director del FSB) y también por el presidente Putin", concluye Owen.

El Kremlin, como era descontado, negó las acusaciones del informe y se apoyó en el uso del modo hipotético por Owen. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, consideró que el documento "se basa en formulaciones como 'posible' y 'probable'", y seguirá lastrando las relaciones bilaterales entre Rusia y Reino Unido. Peskov se permitió incluso la expresión "envenenar las relaciones" bilaterales para describir el supuesto efecto del informe Owen. Una ironía cruda, que que se burla del nulo poder de acción penal del juez Owen. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Maria Zajarova, habló de un "pseudoproceso contradictorio y criminal" y recordó el cierre de la investigación forense anterior para abrir una audiencia pública sobre el caso, que ayer llegó a sus conclusiones.

La investigación presentada ayer en Londres no es equivalente a un proceso judicial, ni tiene consecuencias penales directas. El magistrado considera probado que Lugovoi y Kovtun envenenaron a su compatriota, al contaminar su té con el polonio. Litvinenko había huido en 2000 de Rusia al Reino Unido. Junto a otros exiliados, acusó a Putin de diversos crímenes. Acusó al FSB ruso de ser el autor de los atentados terroristas de 1999 que le sirvieron a Putin de excusa para lanzar la segunda guerra de Chechenia. Se considera que durante esta guerra el ejército ruso cometió crímenes de lesa humanidad a gran escala contra la población civil chechena.

Reacción oficial. El primer ministro británico, David Cameron, consideró las conclusiones como algo "terrible" y amenazó con una dura actuación contra Moscú. El gobierno británico se refirió a "una ruptura inaceptable del derecho internacional" y convocó al embajador ruso en Londres, Alexander Yakovenko. La ministra del Interior, Theresa May, anunció la congelación de activos de los dos acusados de del asesinato y dijo que el gobierno está estudiando nuevos pasos jurídicos para intentar su extradición. La fiscalía británica había acusado en el pasado a Kovtun y Lugovoi del asesinato y emitido órdenes de captura. Putin se negó a extraditarlos a Londres,e incluso llegó a condecorar a Lugovoi. Ahora esste es diputado ruso. Señaló nuevamente que las acusaciones en su contra son "absurdas". Kovtun acusó al juez Owen de haberse basado en "pruebas falsificadas".

La viuda de la víctima, Marina Litvinenko, que fue quien logró la audiencia judicial pública —contra la voluntad del gobierno británico—, saludó el informe. "Naturalemente estoy feliz de que se haya demostrado que las palabras que pronunció mi marido en su lecho de muerte, al señalar a Putin como su asesino, eran verdaderas", dijo en Londres. Al mismo tiempo, pidió a Londres la expulsión de todos los funcionarios de inteligencia rusos en Reino Unido, la imposición de sanciones económicas a Moscú y la prohibición de entrar al país a rusos vinculados con la muerte de su marido.

Condecorado por “servicios a la patria”

El 9 de marzo de 2015, Vladimir Putin condecoró con la medalla “Por los servicios a la Patria” al principal sospechoso del envenenamiento de Litvinenko, Andrei Lugovoi. Este agente secreto es desde hace años diputado de la formación ultraderechista de Vladimir Zhirinovsky. Lugovoi ha sido designado vicepresidente del comité de Seguridad y Anticorrupción de la Cámara. Putin alabó además su “gran contribución al desarrollo del parlamentarismo ruso”.

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