El Mundo

Acuerdo de libre comercio en el Pacífico suma 12 países pero deja de lado a China

Norteamérica, Perú y Chile se integran con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Vietnam, Brunei y Singapur. Falta la aprobación parlamentaria.

Martes 06 de Octubre de 2015

Doce países de ambas márgenes del océano Pacífico alcanzaron, luego de siete años de negociaciones, un histórico acuerdo de libre comercio que podría servir de estímulo y modelo a otros en curso, como el de Estados Unidos y la Unión Europea. El acuerdo alcanza a algunas de las economías más dinámicas del mundo y a dos de las tres más grandes y desarrolladas: Estados Unidos y Japón, y entre los doce firmantes suman el 40 por ciento de la economía global. Sin embargo, China fue dejada por ahora al margen de las negociaciones, un dato de evidente significado geopolítico. El tratado enfrentó y seguramente enfrentará presiones de sectores proteccionistas y contrarios al libre comercio.

"Terminamos las negociaciones con éxito", afirmó el representante estadounidense para el Comercio Michael Froman, en Atlanta, junto a los otros 11 negociadores. Las conversaciones habían comenzado en 2008 y finalizaron en esta ciudad estadounidense ayer, tras más de cinco días. En las intensas conversaciones participaron Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, en inglés) suma el 40 por ciento de la economía mundial. Pero el TPP no incluye a la segunda potencia económica, China, mantenida al margen. Estados Unidos busca que China acepte el TPP una vez que comience a funcionar. Otros países, como Corea del Sur, también podrían integrarse al tratado.

El TPP podría también servir de modelo a otros acuerdos que Estados Unidos negocia con otros socios comerciales, como la Unión Europea. La Comisionada europea para el Comercio, Cecilia Malmstrom se congratuló en un tweet el lunes del éxito de las negociaciones sobre el TTP, pero las conversaciones transatlánticas lanzadas en 2013 están estancadas por el momento y provocan una fuerte reticencia en algunos países, entre ellos Alemania y Francia.

El acuerdo no sólo crea la mayor zona económica del mundo, sino que logra el objetivo del presidente Barack Obama de aumentar la influencia de Estados Unidos en Asia y contrarrestar al mismo tiempo el peso de China. Washington no está dispuesto a que sea China quien imponga las reglas de la economía mundial, sino que quiere asegurarse de que las reglas del juego sean claras y transparentes para que Estados Unidos y el resto de países del TPP puedan competir y no estén en desventaja.

Para negociar el TPP la administración de Obama obtuvo la aprobación del procedimiento llamado "Trade Promotion Authority" (TPA) que obliga al Congreso a pronunciarse a favor o en contra del acuerdo comercial, sin posibilidad de enmendarlo. Para lograrlo, la Casa Blanca debió enfrentar una rebelión en sus propias filas.

Valores en juego. Obama saludó la conclusión del acuerdo, considerando que refleja "los valores estadounidenses". "Podemos ayudar a nuestras empresas a vender más productos y servicios en el mundo", dijo el mandatario, que había hecho de este tema una prioridad de su segundo mandato. "Cuando más del 95 por ciento de nuestros potenciales consumidores vive fuera de nuestras fronteras, no podemos dejar que China escriba las reglas de la economía mundial", señaló el presidente estadounidense.╠□"Nosotros deberíamos fijar esas reglas, abrir nuevos mercados a los productos estadounidenses mientras establecemos estándares altos para proteger a nuestros trabajadores y preservamos nuestro medio ambiente", añadió Obama.╠

Según algunos expertos, un fracaso de las negociaciones hubiera tenido consecuencias negativas para el liderazgo de Estados Unidos en la región, para la promoción de reformas del mercado en economías emergentes y para el futuro de la agenda comercial.╠

"Simbólicamente es un gran paso porque muestra que todavía es posible alcanzar acuerdos comerciales de gran envergadura", dijo a dpa Juan Carlos Hidalgo, experto del Instituto Cato, quien considera, sin embargo, que en la práctica el acuerdo va tener "un alcance muy limitado".╠

"Así como los opositores de estos acuerdos le achacan todo tipo de males y plagas a la firma de estos tratados, tampoco podemos caer nosotros en lo contrario, en decir que estos acuerdos son una panacea o que va a venir a potenciar de una manera significativa las economías de los países latinoamericanos", explica Hidalgo.

□Los principales puntos conflictivos de las negociaciones son la duración de los derechos de propiedad intelectual sobre medicamentos "biológicos", importaciones de lácteos provenientes de Australia y Nueva Zelanda hacia Canadá y las de autopartes japonesas hacia América del Norte. El debate en el Congreso estadounidense para la ratificación del TPP se realizará en plena campaña presidencial y ya uno de los candidatos demócratas, el izquierdista senador Bernie Sanders, calificó el acuerdo como "desastroso". "Wall Street y las grandes empresas ganaron otra vez. Es hora de impedir que las grandes multinacionales manipulen el sistema para incrementar sus beneficios a costa nuestra", afirmó. Por su parte el senador republicano Orrin Hatch estimó que los detalles que emergen del acuerdo muestran que es "largamente insuficiente".

Chile, en cambio, saludó el acuerdo. "Estamos satisfechos", dijo el canciller socialista Heraldo Muñoz. "Hemos resguardado todas las sensibilidades de nuestro país", añadió. El primer ministro canadiense, Stephen Harper, enfrenta elecciones legislativas en menos de dos semanas y estuvo bajo fuerte presión del lobby de los productores lácteos. Pero Harper afirmó que el TPP "es un elemento clave de nuestra política para administrar y hacer crecer la economía" de Canadá, que atraviesa una fase de recesión.

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