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Abusos sexuales en un coro religioso que dirigió el hermano del Papa

Ocurrieron entre 1958 y 1973 en el internado de jóvenes cantores de la catedral de Ratisbona. Georg Ratzinger dijo desconocer el nuevo caso de pederastia que afecta a Iglesia alemana.

Sábado 06 de Marzo de 2010

Ratisbona, Alemania. — Los escándalos de abuso sexual en la Iglesia Católica alemana crecen día a día y salpican también a un internado que fue dirigido por Georg Ratzinger, hermano del Papa Benedicto XVI, según se informó ayer. En concreto hay sospechas contra dos religiosos que dirigían el internado de la escuela de los Niños Cantores de Ratisbona, uno de los coros más prestigiosos del país. Ambos fueron condenados a penas de prisión por abuso sexual y fallecieron en 1984, dijo el portavoz del obispado de Ratisbona, Clemens Neck.

Según fuentes eclesiásticas, los abusos en el coro tuvieron lugar durante 15 años, desde 1958 hasta 1973. Uno de los sospechosos, un antiguo profesor de religión y vicedirector del centro escolar, fue separado de sus funciones en 1958. El otro sacerdote fue director del internado durante pocos meses y fue condenado en 1971.

El comunicado de la diósesis mencionó además que tres hombres afirmaron haber sufrido abuso sexual, así como palizas y humillación excesiva en la década de 1960 por parte de varios profesores no identificados, mientras estaban internados en escuelas ligadas al coro. Las raíces del "Regensburger Domspatzen", coro oficial de la catedral de Ratisbona, se remontan al año 1875. Aparte de su labor en la catedral, realiza giras en Alemania y el extranjero. El colegio está bajo el control del director musical de la catedral de Ratisbona. El puesto fue ocupado hasta 1963 por el sacerdote Theobald Schrems, seguido por Georg Ratzinger de 1964 a 1994.

Ratzinger, de 86 años, dijo ayer a una emisora de Baviera que no había tenido conocimiento de casos de abuso sexual en la escuela y declinó efectuar más comentarios. También en el internado benedictino de Ettal fueron sometidos alumnos durante años a castigos corporales o fueron víctimas de abuso sexual, según comunicó ayer Thomas Pfister, encargado de investigar los casos por la abadía benedictina. Pfister dijo que los “dramáticos” acontecimientos de las décadas pasadas han prescrito, pero que hubieran sido penados con largas condenas de prisión de haber sido juzgados. Sostuvo que lo que llamó “una cultura sistemática de mirar hacia el costado y callar” en el convento benefició a los abusadores.

Inquietantes revelaciones. La Iglesia alemana ocupó los titulares por casos de abusos sexuales ocurridos principalmente hasta los años 80. Cerca de 150 personas denunciaron a religiosos y laicos ante abogados encargados por la Iglesia de esclarecer lo ocurrido. Casi todos los casos se produjeron hace décadas y no pueden ser perseguidos por la Justicia. La ola de denuncias sobre acoso sexual sufrido por escolares, estudiantes y seminaristas en centros educativos dependientes de la Iglesia Católica alemana se inició a finales de enero cuando el director de un colegio jesuita de Berlín informó a los ex alumnos de casos de pederastia acontecidos entre los años 60 y 80. Desde entonces, día a día se conocen nuevos.

El Papa Benedicto XVI confirmó que la semana que viene recibirá en el Vaticano al presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el obispo Robert Zollitsch, para abordar el escándalo de los abusos. Tras las nuevas revelaciones de ayer, la cita adquiere un nuevo significado. El obispado alemán pidió perdón a las víctimas y acordó revisar sus directrices en materia de abuso sexual.

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