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A un año del colapso financiero, nuevos riesgos tientan a Wall Street

Un año después del dramático colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, los expertos debaten sobre si se aprendieron las lecciones suficientes de la crisis financiera global y si realmente se aplicaron, especialmente en EEUU, donde todo comenzó con la burbuja inmobiliaria.

Lunes 14 de Septiembre de 2009

Nueva York.— Un año después del dramático colapso del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, los expertos debaten sobre si se aprendieron las lecciones suficientes de la crisis financiera global y si realmente se aplicaron, especialmente en EEUU, donde todo comenzó con la burbuja inmobiliaria.

De forma tímida se atisba ahora el fin de la recesión más grave de la historia de la posguerra, pero en el mercado neoyorquino de Wall Street vuelven a florecer los negocios especulativos que recuerdan de forma fatal a los "activos tóxicos", que estuvieron a punto de provocar el colapso del mundo financiero.

"La memoria de Wall Street es corta", se queja el ex presidente de la organización para la autorregulación de la plaza financiera, Robert Glauber, en declaraciones a medios estadounidenses. Los bancos "vuelven a meter sus pies en la alberca", describió gráficamente la vuelta al riesgo.

Entonces se hicieron oír gritos políticos en todo el mundo: la espectacular bancarrota del banco Lehman Brothers, fundado 158 años antes por emigrantes alemanes, desbordó la crisis inmobiliaria y financiera estadounidense hasta convertirla en una crisis económica global.

El gobierno y el banco emisor estadounidense no quisieron ayudar a la entidad, para mostrar al sector que el Estado no podía salvar a todos, pero todos subestimaron la ola de réplicas mundiales con consecuencias fatales.

Una mayor vigilancia debe evitar en el futuro una reedición de una crisis similar, acordaron entonces los participantes en una cumbre del G-20 convocada con urgencia a finales de 2008 en Washington. En el siguiente encuentro en Londres tomaron algo más de fuerza los planes del grupo de Estados de controlar a todos los actores de los mercados financieros. Una tercera cumbre a finales de septiembre en Pittsburgh, Pennsylvania, deberá concretarlos aún más, según se pretende.

Sin reformas. Pero los expertos critican que hasta ahora se cumplió más bien poco. "No hemos tenido cambios verdaderos en la forma de dirigir y regular los bancos", comentó el ex director del consejo de administración de Lehman, Peter Solomon, al diario Wall Street Journal. "Sólo hay unos pocos bancos menos", señaló.

El brío reformista perdió fuerza con la ralentización y visualización del fin de la crisis, sobre todo en EEUU.

El presidente Barack Obama sopla a Wall Street y a los ciudadanos cada vez más viento en contra. La aguda disputa por la reforma del sistema sanitario impulsó una resistencia a los cambios de Obama y a la creación de un Estado en general más fuerte. "No podemos relajarnos en el impulso reformista, cuando la crisis vence", dijo su secretario de Finanzas, Timothy Geithner.

Pero en realidad muchas cosas vuelven a recordar a las prácticas antes de la explosión de la burbuja: no sólo aparecieron nuevos productos financieros exóticos parecidos a los activos tóxicos, sino que también la disponibilidad a adoptar riesgos por parte de los bancos con sus apuestas comerciales altamente especulativas volvió a situarse en un nivel récord, según afirma el Wall Street Journal.

Igual que antes, los bancos estadounidenses vuelven a pagar sumas millonarias en concepto de bonificaciones, y países como Alemania o Francia no lograron imponerse en el G-20 en su intención de acordar un límite máximo para este tipo de primas, sino que sólo lograron agudizar un poco las condiciones de las mismas.

Las bonificaciones desencadenaron una ciega disposición al riesgo. El presidente del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, criticó las prácticas del ramo este año, al calificarlas de "codiciosas".

Por todo ello, los expertos se preguntan si después de la crisis, todo es como antes de la crisis. Los analistas creen que una mayor regulación evitará los riesgos de antaño, pero no la adopción de nuevos.

Hordas de banqueros y especuladores de Wall Street, Londres o Francfort logran escapar de los controladores, menos numerosos, con nuevas ideas de productos.

¿Otra burbuja? No sólo los bancos, sino también la población, provocan riesgos a nuevos errores: millones de estadounidenses vuelven a inflar la burbuja inmobiliaria con sus créditos concedidos sin garantías y ya no sólo quieren tener sus cuatro paredes, sino beneficiarse del boom en la mayor medida posible.

La próxima crisis financiera es inevitable, advirtió el antiguo presidente del banco emisor estadounidense Alan Greenspan. El hombre tiende a los "excesos especulativos", afirmó el legendario banquero, cuya política monetaria del dinero barato constituyó una de las causas de las turbulencias pasadas. "Volverá a haber una crisis, pero tendrá un aspecto diferente", pronosticó.

 

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