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A regañadientes, los republicanos de EEUU comienzan a aceptar a Trump

Muchos legisladores sostienen que respaldar al controvertido empresario inmobiliario de Nueva York podría ser la única esperanza para frenar a la precandidata demócrata, Hillary Clinton.  

Sábado 30 de Abril de 2016

Los congresistas del Partido Republicano están empezando a aceptar, e incluso a abrazar, lo que antes parecía impensable: apoyar a Trump como candidato a presidente. Incluso quienes al principio apoyaron a otros aspirantes, dicen que postular al empresario empieza a lucir inevitable y que deben aceptar la voluntad de los electores. Tras la estela de triunfos del empresario en las primarias de cinco Estados del este del país esta semana, cada vez más legisladores dicen que la posible nominación de Trump tiene un aire de inevitabilidad. Algunos argumentan que deberían respaldarlo ahora en lugar de interponerse en su camino, mientras otros dentro del aparato republicano siguen intentando ponerle obstáculos.

Muchos legisladores sostienen que respaldar al controvertido empresario inmobiliario de Nueva York podría ser la única esperanza para frenar a la precandidata que más probablemente gane la nominación demócrata, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, en las elecciones presidenciales de noviembre. Creen que apoyar al multimillonario podría suponer no solo ganar la presidencia sino asegurarse de que un demócrata en la Casa Blanca no cubra las vacantes en el Tribunal Supremo.

"No entiendo. O sea, el lema no debe ser «Nunca Trump» sino «Nunca Hillary»'. Nunca, nunca, nunca Hillary. Vaya. Despierten y huelan el café", opinó Mike Kelly, representante por Pennsylvania, quien a principios de esta semana votó por Trump, junto con todos los miembros de su familia y un 57 por ciento de los republicanos que sufragó en las primarias de su Estado. "Nunca he visto a un partido atacar a uno de sus propios precandidatos con esta agresividad", agregó Kelly al referirse a las figuras del establishment republicano que se oponen al verborrágico Trump. Opinó que ello obedece a la actitud de un Washington elitista que está fuera de contacto con los votantes estadounidenses.

Orrin Hatch, senador republicano por Utah y un respetado alto miembro de la Cámara alta, previamente respaldó al precandidato Jeb Bush y ahora apoya al senador Marco Rubio. Dijo que no tiene intención de refrendar a Trump. Sin embargo, Hatch dijo el jueves sobre el millonario Trump: "Me parece que va a ganar y si lo hace voy a hacer todo lo posible para ayudarlo".

Algunos líderes republicanos pronosticaron que una candidatura de Trump podría significar un desastre electoral para su partido, que ayudaría a los demócratas a ganar de nuevo el control del Senado e incluso ganar escaños republicanos en la Cámara de Representantes. Estos políticos señalan que los comentarios despectivos de Trump hacia las mujeres y las minorías contribuyeron a que el político neoyorquino tenga altos índices de rechazo entre los votantes en general.

Hatch y otros no están de acuerdo. "Creo que sería muy bueno que él se ponga serio acerca de ser presidente y creo que lo hará", opinó Hatch. "El es un tipo listo y astuto y creo que cuando choque con la realidad de que este es el trabajo más difícil del mundo va a querer ser recordado por hacer cosas buenas, así que tengo la sensación de que puede hacer esa transición", añadió. Sigue siendo incierto si Trump juntará los 1.237 delegados necesarios para asegurarse la nominación antes de la convención republicana en Cleveland en julio. Si no lo logra, uno de sus rivales, el senador por Texas Ted Cruz, espera hacer jugadas que le permitan ganar la nominación a medida que avanza la votación. El gobernador de Ohio John Kasich también sigue en la contienda.

Según un inédito pacto delineado el domingo último, Cruz y Kasich (segundo y tercero, respectivamente) unificarán sus votos en algunas elecciones primarias que restan. Kasich se abstendrá en la primaria de Indiana del 3 de mayo para dejar que Cruz apele a los votantes a quienes les disgusta Trump. Cruz, senador por Texas, hará lo mismo por Kasich en Oregón (17 de mayo) y Nuevo México (7 de junio).

Choques entre partidarios y detractores dejan al menos 20 detenidos

Decenas de detractores y simpatizantes del aspirante republicano a la presidencia estadounidense, Donald Trump, se enfrentaron el jueves por la noche tras un acto de campaña del magnate en las calles de Costa Mesa, California, donde las fuerzas de la policía montada dispersaron a la multitud y arrestaron a al menos 20 personas.

Los manifestantes se reunieron en las calles fuera del Centro de Exposiciones y Eventos OC, donde Trump se dirigía a varios miles de partidarios en el anfiteatro, y bloquearon una intersección principal, impidiendo el tráfico. Los enfrentamientos estallaron entre partidarios de Trump que salían del acto de campaña y los manifestantes en las calles, que los acusaban de ser racistas.

Según el diario Los Angeles Times, los manifestantes, algunos de los cuales llevaban banderas de Estados Unidos y de México, bloquearon el tráfico. Un grupo incluso utilizó bancos para cerrar el acceso a una autopista. Los manifestantes lanzaron piedras contra los vehículos que pasaban y atacaron coches, destruyendo al menos la ventanilla de una patrulla y desinflando los neumáticos de otros vehículos policiales, según el mismo diario.

La oficina del sheriff del condado de Orange informó en su cuenta de Twitter que "unas veinte personas fueron arrestadas por la policía de Costa Mesa, que no hay heridos y que los manifestantes fueron dispersados". "Protesto porque quiero los mismos derechos para todos", aseguró una de los cientos de personas que se concentraron en las calles para quejarse contra Trump, en declaraciones difundidas por el diario Los Angeles Times, que aseguró que los manifestantes eran mayoritariamente latinos y que algunos portaban banderas mexicanas mientras marchaban.

La cadena local de información ABC7 difundía las imágenes de un vehículo rodeando peligrosamente a varios transeúntes, aunque no se produjo ningún accidente.

Los participantes explicaron que sus protestas iban dirigidas contra los mensajes de corte xenófobo de Trump durante los actos de su campaña electoral, con la que pretende ganar la candidatura republicana a la Casa Blanca, para la que ya es favorito. Tras un nuevo "supermartes" celebrado esta semana en cinco Estados de la costa este —Connecticut, Maryland, Pensilvania, Delaware y Rhode Island—, Trump y la demócrata Hillary Clinton afianzaron su liderazgo en la vertiginosa carrera hacia la casa Blanca.

La ex secretaria de Estado suma 2.168 de los 2.383 delegados que necesita para ganar la nominación de su partido en la Convención Nacional en julio próximo, donde su único rival, el veterano senador Bernie Sanders, quedó lejos con 1401 delegados.

Trump en tanto, ya acumuló 991 delegados de los 1.237 que necesita para dominar la Convención Nacional de su partido en julio próximo y convertirse en el candidato oficial, lejos de Ted Cruz, con 568 delegados y John Kasich, actual gobernador de Ohio, con 154.

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