El Mundo

A 70 años de los bombardeos que destruyeron Dresde

La ciudad alemana quedó reducida a escombros en las postrimerías de la Segunda Guerra. Unas 25.000 personas perdieron la vida.

Sábado 14 de Febrero de 2015

El duelo de Alemania por sus muertos de la Segunda Guerra Mundial no menoscaba el dolor por aquellos asesinados por los nazis, sostuvo ayer el presidente alemán, Joachim Gauck, al recordar la ciudad de Dresde el 70º aniversario del bombardeo que la redujo a escombros en las postrimerías de la guerra. "Somos completamente conscientes de quién inició esta guerra asesina. Aunque estemos recordando a las víctimas alemanas, nunca olvidaremos a las víctimas de la beligerancia de Alemania", dijo en un acto recordatorio en la Iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche), el templo barroco reconstruido por completo en 2005.

Dresde se había librado de la destrucción sufrida por otras ciudades como Berlín y Hamburgo, y Renner se aferraba a la esperanza de que la capital de Sajonia se mantuviera fuera de la lista de objetivos con el final de la guerra tan cercano. Cazabombarderos británicos y estadounidenses atacaron de forma masiva durante dos días el 13 y el 14 de febrero de 1945. Las bombas incendiarias devastaron la ciudad y causaron la muerte de hasta 25.000 personas. Los aliados esperaban que el ataque al corazón de Alemania golpeara la moral de los civiles y forzara a los nazis a capitular. Sin embargo, historiadores creen que la destrucción fue un trágico desperdicio de vidas humanas y patrimonio cultural, con poco o ningún efecto en el resultado de la guerra.

Antaño sede de los cultos reyes de Sajonia, Dresde era conocida como la "Florencia del norte" y hasta hoy alberga vastas colecciones de arte. En el lapso de 37 horas fue reducida a cenizas. Para cuando terminó el ataque, la urbe estaba salpicada de cadáveres y decenas de miles de los edificios se habían convertido en escombros, incluyendo su famosa ópera y los museos en la histórica ciudad vieja. La barroca iglesia de Nuestra Señora parecía haber sobrevivido en un principio, pero debilitada por el intenso calor, se derrumbó dos días tras el bombardeo bajo su propio peso.

"Evocamos a todos los que perdieron la vida por la violencia y la guerra, no sólo en Dresde, sino también en otros lugares", dijo Gauck y citó como ejemplos la ciudad holandesa de Rotterdam, la rusa de Leningrado y la inglesa de Conventry que fueron blanco de redadas de la fuerza aérea nazi. El mandatario destacó que en ningún lugar de Alemania se instrumentalizó políticamente el sufrimiento como se hizo en Dresde. La falsificación de la historia comenzó en la era nazi, continuó en la Alemania comunista "y es continuada aún hoy por algunos incorregibles".

Investigación. La propaganda nazi de la época estimó la cifra de muertos en 200.000, y tras la guerra algunos académicos estimaron que hasta 135.000 personas murieron allí, más de la suma de todos los muertos de inmediato por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Después de que los neonazis empezaran a inflar más las cifras, hablando de medio o un millón de víctimas en un "bombardeo de holocausto", la ciudad formó una comisión de expertos para investigar. El comité determinó en 2008 que la cifra de muertos en el ataque estaba más cerca de las 25.000 personas. Los historiadores recuerdan que Dresde era en febrero de 1945 el mayor centro de la industria militar alemana que aún existía y advierten de caer en el "victimismo".

El ataque tuvo un efecto galvanizador en la población, que se siente hoy en día muy unida por un destino trágico. Una iniciativa antifascista ofrece desde hace tres años visitas guiadas a lugares relacionados con crímenes de la dictadura nacionalsocialista. Al acto central en la iglesia de Nuestra Señora, asistieron representantes políticos y de la sociedad civil, incluido el duque de Kent, en representación de la corona británica. Gran parte de las donaciones recaudadas para la reconstrucción de la iglesia proceden del Reino Unido. Gauck, cuyo papel en Alemania es mayormente protocolar, se sumó a las cadenas humanas a ambas orillas del río Elba que unieron en dos de los principales puentes en favor de la paz y la tolerancia. Las campanas de la ciudad repicaron a las 22 horas, cuando comenzó la primera incursión aérea. Posteriormente se realizaron conciertos.

Racismo. Dresde saltó a los titulares de prensa en los últimos meses por el surgimiento en la ciudad del movimiento islamófobo Pegida, que despertó temores en las autoridades de la ciudad pudiera ser vista como un nido de intolerancia. Pegida perdió fuerza después de que fuera obligado a renunciar su principal dirigente por colgar comentarios xenófobos en la red y una foto suya disfrazado de Adolfo Hitler. Tras llegar a convocar a 25.000 personas en enero, los islamófobos reunieron esta semana a sólo 2.000. Las marchas racistas generaron temores en las autoridades, que resolvieron que este año no colocarán ofrendas florales en el cementerio en el que están enterradas la mayoría de las víctimas de los bombardeos.

"El aire se sobrecalentó"

No fueron sólo las cientos de bombas arrojadas por los bombarderos británicos y estadounidenses las que causaron la devastación en Dresde. El fuego que provocaron las bombas incendiarias sobrecalentó el aire con rapidez, creando un vacío al nivel del suelo que ocasionó vientos lo bastante fuerte como para arrancar árboles y arrastrar a la gente hacia las llamas. Muchos residentes de la ciudad murieron por colapso de los pulmones.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS