Fútbol

El Kily en Central: intensidad y enganche no se negocian

Una mirada sobre los partidos de Cristian González en los dos años dirigiendo a la reserva de Central. Todo lo que hizo y lo que hay que saber

Lunes 22 de Junio de 2020

Para calificar lo hecho hasta ahora por Cristian González como director técnico de la reserva y de la Copa Santa Fe se pueden hacer dos tipos de lectura. La primera emparentada totalmente con la estadística y la rigurosidad de los números, que dicen que el Kily perdió más de lo que ganó. Porque en la reserva, desde que debutó hace más de dos años, el 7 de mayo de 2018, cuando Central derrotó de visitante 1 a 0 a Arsenal con gol de Agustín Maziero, lleva dirigidos 55 partidos, de los cuales ganó 21, empató 9 y perdió 25. Y en la Copa Santa Fe, donde por decisiones externas tuvo que ir a poner la cabeza ante los titulares de Colón en la edición 2018 y contra Central Córdoba en 2019, cuando jugó con muchos pibes contra un equipo mucho más experimentado, sobre 4 partidos ganó solamente 1 (2-1 a Federación de Los Quirquinchos), empató uno (con Colón en Santa Fe) y perdió 2 (frente a los sabaleros en el Gigante y ante los charrúas en el Gabino Sosa).

Desde esta óptica el balance de Cristian González en la reserva de Central se podría decir que es negativo, porque tiene una efectividad del 43% de los puntos. Pero también se puede hacer otro tipo de lectura que tiene que ver con el juego, con cómo se mueven sus equipos y con la relación que tiene con los jugadores, que pandemia mediante seguramente van a ir integrando el plantel profesional si es que el Kily asume el cargo de entrenador en la primera división.

Se hace complicado evaluar a un entrenador que por las características de la división que dirige es muy difícil que pueda repetir el mismo equipo dos o tres partidos seguidos. Esto lleva por ejemplo a situaciones de no poder dar un diagnóstico suficiente de cómo trabaja en las pelotas paradas, ya que no puede entrenar este tipo de jugadas por la cantidad de variantes que sufre fecha a fecha la reserva.

Sí hay dos cosas que fueron una constante en los equipos de Cristian González: intensidad y actitud. Es un entrenador que les da mucha libertad, quizás más de la aconsejable, a los marcadores de punta para irse al ataque. Es un entrenador que les da mucha libertad, quizás más de la aconsejable, a los marcadores de punta para irse al ataque. En un primer momento, tanto cuando jugaban por el sector derecho Nahuel Gómez o Iván Antúnez, y más acá en el tiempo con Rochi González (quien de 9ª a 6ª incluso jugaba como delantero por afuera y fue Iván Potepán, recién en 5ª, quien lo puso de lateral derecho) y Raúl Chamorro o Leonel Vergara, al 4 se lo veía en reiteradas ocasiones como un delantero más. Lo mismo pasaba por el sector izquierdo con Facundo Rizzi en los primeros partidos y con Joan Mazzaco o Lautaro Blanco en los últimos cotejos.

Le gustan los marcadores centrales rápidos, más que nada para que lleguen a cubrir las posiciones que dejan los laterales cuando se van al ataque. Comenzó en ese puesto con futbolistas de más experiencia como Marcelo Ortiz, Nicolás Giménez, Luciano Recalde y hasta hace algunos partidos jugó como segundo marcador central Pedro Emmanuel Ojeda, Facundo Almada y hasta Renzo Alfani. Incluso se la jugó con el pibe Gastón Avila (hoy en Boca) unos días antes de cumplir los 17 años. Hoy apostó a nombres más jóvenes como Fernando Godoy, Gonzalo Gómez y Nahuel Franco y puso a dos futbolistas que no tuvieron rodaje en inferiores de AFA en Central y que vinieron de Talleres de Córdoba: Fernando Iván Rodríguez (19 años, llegó en septiembre de 2019) y Agustín Irazoque (20 años, vino en enero de 2020).

En la mitad de la cancha, el Kily prefiere que el 8 también sea una alternativa de ataque. En la mitad de la cancha, el Kily prefiere que el 8 también sea una alternativa de ataque. Comenzó jugando en ese puesto con Rodrigo Migone (delantero por naturaleza) y algún que otro partido Andrés Lioi. Después lo hizo Rafael Sangiovani y sobre el final actuó Rodrigo Villagra, quien tiene menos despliegue para el puesto y es más para jugar de 5 o de doble 5. Incluso en los últimos tres partidos puso en esa posición a Gustavo Martín Parada (jugó en inferiores más partidos como delantero), al Pupi Luciano Ferreyra (enganche) y a Kevin Gutiérrez.

En el puesto de volante central comenzó jugando con Pedro Ojeda, Rodrigo Villagra o Samir Casasola. Y a partir del segundo semestre de 2019 se jugó una parada importante con dos pibes muy chicos para la división en ese puesto como Julio Luques (categoría 2002, quien se lesionó a fines de setiembre del año pasado) y Mateo Tanlongo (categoría 2003, a quien lo hizo debutar con 16 años y lo dejó como titular). Prefiere un volante central con juego y no el clásico batallador.

Lo que no se negocia para el Kily es el enganche. Por más que a veces le tenga que pedir algún sacrificio en la marca. Lo demostró con creces en todos los partidos. Siempre tuvo al menos “un regista”. En sus comienzos con Leonel Rivas, Joaquín Pereyra y el Monito Matías Palavecino. Y más acá en el tiempo con Francesco Lo Celso, Joel López Pissano y el Pupi Ferreyra (18 años). Incluso en 14 partidos utilizó en la formación titular a dos de estos tres futbolistas.

Por el sector izquierdo no tiene un Kily González en el equipo que le haga toda la cancha. Por el sector izquierdo no tiene un Kily González en el equipo que le haga toda la cancha. Utilizó en esa posición antes de irse a Diego Becker. El que está en condiciones de hacerlo, si acomoda un poco su personalidad y se tranquiliza, es Joan Mazzaco, que tiene mucha dinámica y posee todas las aptitudes para triunfar en el fútbol.

Mientras que en el ataque luego de comenzar con la dupla Maziero-Coscia, donde también alternaban Migone y Alan Marinelli, hoy le dio lugar a delanteros más jóvenes como los casos de Gino Infantino (17 años), Franco Sarco (19), Luca Martínez Dupuy (19) e Ignacio Russo (19), siendo los dos últimos los que se afianzaron como delanteros titulares.

Párrafo aparte para la preparación física. Si hay algo que a la reserva del Kily nunca le faltó, gane, empate o pierda, es resto físico para llegar al final de los partidos. Un mérito enorme del profesor Damián Hernández y su equipo, que puso su capacidad al servicio de las necesidades del entrenador para que el Kily pueda llevar adelante un plan de juego en cuanto a la intensidad de sus equipos se refiere.

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