El exterior, el espacio urbano y la arquitectura

Martes 12 de Octubre de 2021

Por Arq. Pablo Florio

Nuevas formas en el espacio urbano utilizando tradicionales conceptos de la arquitectura de manera novedosa, son una buena manera de afrontar el desarrollo del diseño.

En Nueva York se construyó un Nuevo Espacio Urbano: El Hihg Line Park y junto a él, la arquitecta Zaha Hadid materializó una nueva forma que recrea el modo de vincular obra y ciudad proponiendo un interesante diálogo entre el adentro y el afuera.

En el 520 W Street, una sinuosa sucesión de líneas y planos ondulantes que se eleva hacia el High Line uniendo la ciudad con su nuevo paseo elevado dibuja un nuevo horizonte donde el espacio exterior y el interior dialogan y se potencian a sí mismos.

Zaha Hadid nos plantea una nueva forma que emerge de la tierra y sube conformando un edificio que en diversos planos hace que el exterior y el interior sean algo mas que departamentos con balcones.

Cada exterior tiene sus particularidades y no por eso el edificio deja de ser un todo.

Veamos la arquitectura mas allá de la materialidad y encontramos un planteo muy jugoso de buenos lugares con nuevas formas que recrean y reinventan maneras tradicionales de componer un edificio.

La envolvente de vidrio y acero que avanza o retrocede permite que el interior y el exterior dialoguen, se intercambien y armen nuevos lugares.

Esta actitud nos presenta y abona una manera de entender la arquitectura como una búsqueda que vale la pena seguir, no solo en las grandes luminarias de la arquitectura mundial sino también mirando en Rosario. Nuestra ciudad y sus edificios pueden contribuir a esta mirada.

Son diversas y muy interesantes las maneras en que en distintos momentos de la arquitectura de Rosario las nuevas formas y los nuevos edificios invitan a reflexionar sobre este tema.

Hurgando en el pasado, cuando el río comenzó a ser un lugar que merece la pena ser tenido en cuenta.

La arquitectura crea lugares que valen la pena ser vividos y eso es algo que en estos tiempos nos merecemos: Buena arquitectura

Para fines de los 60, entre otros, el edifico el Farallón de los arquitectos Spirandelli y Erquicia, en la bajada Sargento Cabral nos presenta alterativas potentes donde los materiales y la forma se presentan a un nuevo espacio urbano.

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La forma, el cóncavo y el convexo juegan con la calle y la bajada generando nuevas alternativas en lugares distintivos de la ciudad, donde la arquitectura marca la diferencia.

Cuando se mira y se encuentra buena arquitectura se pueden proyectar nuevos y mejores lugares.

De Lorenzi, Otaola y Roca a finales de la década del 30 nos muestran, en otro momento, una gran variedad de formas y búsquedas que siguen esta línea y recrean a partir de sus edificios nuevas maneras de relacionar exterior e interior.

En Oroño y Córdoba, La Comercial de Rosario para 1939 asoma como un edificio de renta distinto, en donde el boulevard pasa a ser parte de la obra y el edifico parte del Boulevard reutilizando tradicionales conceptos para crear nuevas formas y nuevos lugares.

Los balcones son mucho mas que un lugar para salir, materializan la curva que une las dos calles dejando en el segundo una terraza que como vacio se “une” al Boulevard.

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En Oroño y Rioja en el edifico Gilardoni los balcones son cintas que van desde el estar hacia el frente culminado con curvas que atan la forma escalonada... y podríamos nombrar muchas más obras.

Estas son búsquedas que vale la pena seguir.

El siglo XX nos propone una nueva manera de hacer arquitectura para afrontar los desafíos del Siglo XXI y vemos como pasado y presente nos dan elementos para pensar en cómo hacer cada vez mejores cosas.

Grandes arquitectos construyen grandes ciudades y es muy importante que hagamos de Rosario una gran ciudad.

Porque Rosario no tuvo fundación, pero tiene arquitectos.

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