“La ciudad de los amores perdidos” fue prologado por Beatriz Vignoli, flamante Premio Nacional. También habrá una muestra plástica de Viviana Andrada
14:44 hs - Martes 02 de Junio de 2026
Este viernes 5 de junio el escritor y periodista Sebastián Riestra presentará en la ciudad de Cañada de Gómez su último libro, “La ciudad de los amores perdidos”, publicado por Homo Sapiens y prologado por la flamante Premio Nacional de Poesía Beatriz Vignoli.
El acto se realizará en el Club Social de Cañada de Gómez a las 20. Acompañando la presentación, que se realiza en adhesión al Día del Periodista, la profesora Viviana Andrada introducirá en sociedad su muestra “Colección de objetos testimoniales”. Organizan la Comisión de Cultura del club y la Fundación Educativa y Cultural Independencia. El acceso es libre y gratuito.
El periplo de presentaciones del libro de Riestra, que es subsecretario de Redacción de La Capital, se extenderá próximamente a las ciudades de Carcarañá y Casilda.
El prólogo de Vignoli: la ciudad y las ciudades
Beatriz Vignoli resalta en el prefacio a la obra que la búsqueda del escritor pasa por el eje de los rescates, por la valoración de espacios, ritos y mitos que contribuían a la armonía social, hoy severamente amenazada por la fragmentación económica y la tecnología puesta al servicio del capital monopólico..
“Sebastián Riestra empezó a escribir en la primera década del siglo veintiuno los poemas en verso y en prosa que integran este libro. Fue cuando ya se habían extinguido las últimas luciérnagas de la poscrisis y en Rosario se empezaba a vivir como vivimos hoy: subidos a (o aplastados por) la frenética rueda de hámster de una economía mortífera. Él empezó antes que nadie a cantar un canto de duelo por el siglo veinte. Tal es nuestro trabajo necesario si no queremos que el actual estado de cosas se naturalice al punto de olvidar lo que tuvimos, y que también habitábamos como una naturaleza.
“Riestra pertenece a la generación de poetas rosarinos que vivió su infancia antes de la dictadura de 1976 y fue joven con la democracia recuperada en 1983. Conocimos otra Argentina: la cultura al alcance de todos, los espacios públicos disfrutables, el cine en continuado, el amor y las amistades que no pedían nada más que nuestro tiempo. La memoria que este libro transmite no es la del horror sino la del disfrute. Pero no por eso es menos política. Es política hasta en la elección de la palabra justa, en todo sentido: dice “odio” allí donde el odiador cobarde sólo ve miedo. El poeta nos recuerda que hubo un tiempo en el que teníamos derecho al ocio y al bienestar. No eran lujos. Y lo que hoy llamamos la calidad de una vida no se definía por la seguridad, que se daba por sentada, sino por la disposición a la aventura. El poeta retrata la nueva ciudad sin alma como un tejido urbano del que ha desaparecido la aventura.
“Quedamos así librados al ser-para-la-muerte, y de esto se lamenta amargamente el poeta. Pero hubo alguna vez una juventud esperanzada y enamorada, hubo alguna vez una niñez inocente. Sebastián Riestra indaga sin anestesia en los detalles ínfimos del pasado, los que hacen a la materia de la experiencia. Dibuja un mapa preciso de aquella otra ciudad con sus baldíos, sus librerías de viejo, sus bodegones, sus cines y todo aquello que la sociología categoriza como “los terceros espacios” (ni la casa ni el trabajo) y que hoy nos hacen tanta falta, en todo el mundo. Esta crónica fiel de los amores perdidos levanta vuelo en la belleza extrema de una lírica. El poeta se anima a imaginar lo que hubiera podido ser, plasmándolo sobre el lienzo de la ausencia.
“Es tan honda esta nostalgia, y se expresa con tanta belleza, que cada poema logra recobrar en algún lugar del alma aquello que se perdió. En el acto reparador de esta poesía se constituye una reserva de lo posible que de otro modo se borraría bajo un presente banal de esclavitud y entretenimiento, como si jamás hubiese existido. Desde este libro, todo un archivo vivo de memoria compartida nutre un futuro. Porque como bien lo supieron los surrealistas, en lo anacrónico alientan energías revolucionarias ocultas. Y alientan incluso aquí y ahora, “en la salvaje destrucción de toda luz”.
Bio 1
Sebastián Riestra nació en Rosario en 1963.
Es poeta y periodista. Su obra explora el amor y el desamor, los espacios urbanos y el turbulento pasado político argentino.
Tiene ocho libros publicados: El ácido en las manos (1991), El porvenir de los muertos (2002), Clitoriana (2003), Romero (2004), Lunita rosarina (2010), Rémora (2015), La muerte duplicada (2019) y La ciudad de los amores perdidos (2025). Textos suyos están incluidos en la antología de la poesía rosarina La única ciudad, (1992); Autopista, volumen que reúne a escritores de Córdoba y Rosario (2010); La Plata Spoon River (2014), y Las cosas tienen movimiento. 40 años de la Trova Rosarina (2022).
Se desempeña como prosecretario de redacción en el diario La Capital, donde también fue editorialista y editor del suplemento Cultura y Libros.
Ha participado en numerosas lecturas, coordinado ciclos y dictado talleres en su ciudad y todo el país. Intervino, entre otros eventos, en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, el Festival Internacional de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires y el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México. Integró el staff de las revistas literarias Facundo (Rosario) y El Jabalí (Buenos Aires). Actualmente es uno de los directores de la revista cultural rosarina Barullo, que durante largo tiempo se publicó en papel.
Bio 2
Viviana Andrada es artista plástica, docente e investigadora. Nació en Cañada de Gómez y reside en Rosario. Fue docente de la Escuela de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario y durante cuarenta años directora del Centro Educativo Latinoamericano de esa ciudad.
Se desempeñó como miembro docente cofundadora del Centro de Estudios e Investigación de Propuestas Artísticas Híbridas.Fue docente becadas en el Programa de Cooperación de la Facultad de San Carlos de Valencia.
Coordinó talleres sobre arte textil en Pergamino, Paraná y Cañada de Gómez.