Estrictamente social

El arte como bienestar

Desde hace varios años los museos vienen trabajando sobre diferentes terapias de bienestar que pueden ejecutarse dentro de las experiencias artísticas que las instituciones ofrecen

Viernes 04 de Diciembre de 2020

José G Castagnino. Vicepresidente.- Fundación Museo Juan B. Castagnino - Protesorero.- Federación Argentina de Amigos de Museos.

El año pasado asistimos en la ciudad de Montreal, a la Asamblea Anual de la Federación Mundial de Amigos de Museos (WFFM) como representantes Argentinos de la Federación Argentina de Amigos de Museos (FADAM). Una vez por año los amigos de museos de todo el mundo nos damos cita para conversar y diseñar las prácticas más eficientes e innovadoras para luego ofrecerlas a las intuiciones con las que colaboramos.

El eje de la Asamblea Anual de Montreal fue las Terapias de Bienestar dentro del museo, tomando como ejemplo predilecto al Museo de Bellas Artes de Montreal. A través de estas terapias se despliega un potente abanico de prácticas dentro del museo que apuntan a morigeran un sin números de patología a través de la experiencia artística, emocional. La institución tiene más de 15 dispositivos activos para trabajar patologías como trastornos de la ansiedad, depresión, adicciones hasta remisión de cáncer de manas. Cada programa está monitoreado y coordinado por una intuición médica o una Universidad de Canadá

En las profusas charlas con amigos de museos de Francia, Singapur, y Brasil comencé a pensar cómo aplicar las terapias dentro del museo de la argentina. Por tal motivo, la Federación Argentina de Amigos de Museo, que nuclea a 102 Asociaciones de Amigos de nuestro país, dedicó toda su jornada anual 2019 al Bienestar Cultural. El encuentro se realizó dentro del Museo de Bellas Artes de Buenos Aires donde asistieron representantes de todos los rincones del país, teniendo como oradores a psicólogos, psiquiatras, artes terapeutas, coleccionistas y ejecutivos de servicios de salud privada.

Nadie a finales del año pasado podía imaginar en lo que se transformaría el 2020. La pandemia deja un profundo deterioro físico, pero mucho más un deterioro emocional, mental y psicológico. El vínculo de uno con el otro está roto, y la incertidumbre es la nueva peor amiga que todas las noches nos acompaña al irnos a dormir. No cabe duda que hoy los museos, parques y templos se vuelven a levantar con espacios alejados de la alienación del consumismo, del materialismo y todos aquellos gestos que podríamos comenzar a rever después de profunda y dolorosa lección que nos dio la historia.

Museos como lugar de encuentros

Hoy más que nunca serán los museos los que tendrán que diseñar estrategias para componer esa malla rota. Pensar los museos con el lugar de encuentro de uno con el otro, pensarlos desde los gestos, como la casa donde están escondidos los tesoros de nuestra familia grande, esperando ser descubiertos, re interpretados e interpelados.

Museo para sanar, reinventarnos, para encontrar respuestas, porque en nuestras colecciones está archivado el legado de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que queremos ser. Cada pieza de arte lleva encriptado un mensaje que el artista diseñó, pensó y trabajó para ser descubierta en algún momento. Nunca uno sale igual de cómo entró a un museo y no hay que ser un erudito para recorrerlos, perderse y encontrarse, pelearse, llorar y enamorarse. Los museos debemos ser hoy una solución, no un problema.

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