Sábado 14 de Enero de 2023
En vacaciones de verano, chicos y chicas se ponen al día en el disfrute de su tiempo libre. Tardes de pileta o río, picadito en la vereda con amigos, siestas de aventuras en casa de los abuelos. Y en cualquier momento y lugar, la lectura de un cuento siempre resulta un buen plan.
La buenas historias y los tiempos compartidos en torno a la lectura son bien valorados por niños y adolescentes. Pero, ¿Qué historias leerles a los mas pequeñitos y qué ofrecerles a los más grandes?, ¿Cuáles son los temas que más convocan a las infancias y de qué autores?. Para responder a estos interrogantes, La Capital consultó a los especialistas. Promotores de lectura, narradores y docentes brindaron recomendaciones literarias de todos los gustos y colores, para que chicos y grandes disfruten de la mejor literatura en este verano.
Para todas las edades
“Lo primero que voy a recomendar, antes que un libro, es que quienes acompañamos nos regalemos el disfrute de estas lecturas compartidas, no importa la edad del niñe siempre están en edad de que les leamos un cuento. Leer un cuento, es decir de otra manera, aquí estoy para vos” dice Ayelén Romero, conocida como la payasa Cuchara, artista y mediadora de lectura en distintos espacios literarios populares de la ciudad.
Como imagina lecturas compartidas, la payasa sugiere literatura para distintas edades y comienza con un libro para leer durante el embarazo: El Menino, de Isol de editorial Océano Travesía. “Esta es una hermosa historia que nos recuerda lo que significa llegar a este mundo y que en definitiva, conectar con nuestro menino es imprescindible para vivir. Es una apuesta a describir todas las características de los bebés cómo si fueran extrañas máquinas, tiene el toque de humor y profundidad que amo de esta autora”, recomienda la narradora y destaca a Isol como una escritora integral, creadora de obras que a simple vista son para chicos pero que siempre tienen un guiño al mundo adulto.
Ñam, de Canizales de Pequeño Editor, es su recomendado para los más pequeños. Se trata de un libro de cartoné de consistencia dura con el que se pude leer y jugar, y que además los mas chiquitos pueden disfrutar solos porque tiene un tamaño ideal para su manipulación. “Es un relato sencillo y dulce que recorre la cadena alimenticia con humor. Es divertido y a la vez tierno porque al final podemos comer a besos al lector”, indica.
El receso escolar aporta mayores momentos de ocio para chicos y chicas más grandes, por eso Romero también incluye un libro que se puede leer por capítulos, y al que define como un clásico siempre vigente. Se trata de Dailan Kifki de María Elena Walsh. Una historia que comienza con la aparición de un elefante en la puerta de la casa de la protagonista, que desata un delirio de aventuras maravillosas con viajes, personajes exóticos y muy divertidos. “Este, como todos los libros de María Elena es provocador y gracioso, con el toque justo de locura que hace al niñe interrumpir la lectura para preguntar : ¿de verdad? Y por supuesto, ahí está nuestra tenaz respuesta para confirmar que en los libros, todo es posible”.
Leer en familia es otra de las recomendaciones de la payasa y para esos momentos compartidos es ideal Los hermanos no son cuento de Inés Falconi y Ediciones Colihue. “Vale para hermanos mayores valientes que se animen a leerles a sus hermanitxs” dice, y cuenta que esta obra ofrece cuentos con situaciones que viven diferentes hermanos. “Tengo el recuerdo amoroso de este libro porque me lo leyó mi hermano por primera vez”, recuerda. Se trata de historias contadas por sus protagonistas, con la voz de las infancias. Hay relatos que cuentan la llegada de la hermana menor, el despegue de los pañales, otros que hablan del primer novio y de variadas situaciones de la vida cargadas de verdad y emociones que pueden ser una buena excusa para el encuentro.
Para los grandes, no puede faltar Sucedió en colores de Liliana Bodoc, con ilustraciones de Pablo Bernasconi, publicado por Alfaguara: “Es un cuento por color, historias de lo más distintas pero llenas de la poética de Liliana. Amor, miedo, humor, intriga y finales inesperados. Un libro para leer una y otra vez”.
Romero dice que le llevaría días compartir los libros que le gustan, pero se juega por un último recomendado: Los tunos, los tarkos y los tercos de Laura Rossi, publicado por la editorial rosarina Libros Silvestres. Relata la historia de tres pueblos que tienen algo de fantasía y mucha realidad. “Tres pueblos distintos pero iguales. Cuenta de sus personajes extraños, de sus manías y alegrías, sus animales preferidos y hasta la fisonomía de las ciudades. Un deleite”, afirma.
Sobre el final de la charla, la payasa da una pista para que disfrutar de la lectura esté al alcance de todos. Recuerda que “las bibliotecas populares y públicas están llenas de libros hermosos, además de cómodos almohadones para disfrutarlos”.
De humor y poesías
Marcelo Vázquez es maestro en la escuela primaria Nº 1226 Gesta de Mayo, y también tiene buenas recomendaciones que hacer cuando se trata de literatura infantil y juvenil. Desde la escuela del barrio Cristalería hace tiempo que el docente deleita a sus estudiantes con habituales rondas de lectura. Una práctica con la que logró incorporar la literatura en el cotidiano de chicos y chicas. A la hora de proponer títulos y autores, Vázquez comienza con Cola de Flor de Laura Devetach. Un día de invierno al perro Saverio le brotó una flor en la punta de la cola. Le empiezan a suceder divertidas situaciones y se va encontrando con diferentes personas y personajes que quieren quitarle la flor de la cola al bueno de Saverio. “Un cuento para leer con una flor en la oreja, en el ojal o en la mano, y para imaginar junto a las infancias ¿dónde y a quién le puede brotar una flor?”, interpela el maestro.
Prosigue con Cómo encender un dragón apagado de Didier Lévy-Fred Benaglia. Una obra que se destaca por su buen humor, porque presenta un problema que provoca divertidas e insólitas situaciones. Se trata de un dragón que no arroja ni una triste chispita y el libro propone buscar diferentes modos para encenderlo, haciendo presente el afecto y la ternura como forma de estallar la magia. ¿Y si una persona está apagada, cómo la podemos encender?. Una pregunta que invita a la reflexión, el juego y la imaginación.
Con una mirada puesta en el propio territorio, el maestro también rescata la obra de Marcelo Quispe, Mainumbí y la cajita luna, de editorial Ultimo Recurso. Mainumbí, que significa colibrí en lengua guaraní, toca su cajita luna e invita a recorrer, viajar, vivenciar y conocer historias de protagonistas del Litoral: como el tatú carreta, el yacaré, el martín pescador, la nutria y el carpincho. La obra de Quispe es un poemario acompañado de propuestas para crear, jugar y reflexionar sobre la importancia de cuidar la biodiversidad de los humedales frente al deterioro ambiental actual. Por último, Vasquez recomienda La durmiente de María Teresa Andruetto. Un libro que invita a repensar el rol de las mujeres en los cuentos clásicos de princesas. Esta es la historia de una princesa que cerró los ojos y durmió por días y años. “Como en todo cuento de princesas, castillos y reinados, debía aparecer un príncipe para despertarla con un beso, pero a esta princesa la despertó otra cosa. ¿Qué la despertará?”, deja el interrogante.
Historias bicheras
La educadora Claudia Martínez, también aportó sus sugerencias de lecturas de verano. Lo hizo tanto para los más chiquitos como para quienes se animan a las historias más largas, desde una mirada mascotera, que afirma “en general, no falla”.
“Para disfrutar con pequeños y pequeñas recomiendo Mi gato Luis de Javier Garrido, de editorial La brujita de papel. ¿Cuántas veces al día queremos ser otro, otra?, ¿Cuántas veces nos vemos en otros espejos?. Este libro nos presenta la historia de un gato que quiso ser un perro”, cuenta Martínez, referente de la Biblioteca Popular Cachilo, uno de los espacios culturales de la ciudad que pisa fuerte en la promoción de la lectura.
Para quienes pueden animarse solos a los libros, recomienda Vida de perros de Isol, publicado por Fondo de Cultura Económica. Este libro relata la historia de un niño y su mascota Clovis. Entre ellos disfrutan haciendo las mismas cosas, jugando los mismos juegos y planeando las mismas travesuras. Tanta similitud entre ambos hace que el niño se cuestione: ¿no seré yo en realidad un perro?, y le pregunte a su mamá cómo sabe que él no es un perro como su mascota. Las respuestas de su mamá no hacen más que confirmar las sospechas del chico y acercarlo más al plan secreto que planeó junto a Clovis, su gran amigo. “Quizás jugar como perros con un amigo sea lo mejor. El viejo dicho «lleva una vida de perros», en esta historia pierde credibilidad”, aclara Martínez.
El próximo recomendado también es una historia de perros, tiene mucho humor e invita a pensarse en relación a las propias mascotas. Se trata de López de Silvina Rocha, con ilustraciones de Cucho Cuño, publicada por editorial Quipu. López vive en la casa de los Gil, es un perro bien de su casa, lleva una vida casi humana, perfecta de comodidades y sin sobresaltos, hasta que conoce a Cucho, un perro con auténtica vida de perro. López se hace una pregunta inevitable: ¿Hay una vida distinta?.
Por último, y para quienes se animan a las historias largas, Martínez recomienda la novela Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar de Luis Sepúlveda, con ilustraciones de Miles Hyman, publicada por Tusquets. El protagonista de esta historia de aventuras es un gato negro llamado Zorbas que habita en una ciudad portuaria plagada de gaviotas. Un día, una gaviota abatida por los residuos de petróleo en su cuerpo cae en el balcón del gato, que de manera empática acude a ayudarle. Con su último aliento, el ave le hace prometer a Zorbas que cuidará de su descendencia: un huevito de pintitas azules, y que una vez que crezca le enseñará a volar. “¿Qué pasará con esta promesa? ¿Podrá Zorbas cumplir?¿Se aceptarán los felinos y las aves?, Solo avanzando en los capítulos podrás descubrirlo”, promete.
De amores
“Elegí cuatro historias porque están escritas de manera tal, que los lectores puedan sentirse parte y hasta verse reflejados en esos escritos”, adelanta Sol Zuiani, docente de nivel primario de la Escuela Antonio Berni de Funes y una de las creadoras de La Octoteca. Una biblioteca popular al aire libre anclada en el barrio Hostal del Sol, cerca del Aeropuerto Internacional de Rosario Islas Malvinas.
Zuiani cuenta que Liliana Bodoc es una de sus escritoras preferidas y de su repertorio elige Amigos por el viento y Sucedió en colores. La primera de la obras brinda siete cuentos metafóricamente atravesados por el viento: “A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se Ie entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo, o las costumbres cotidianas”, anticipa la obra, y agrega que para leer estas historias es necesario agarrarse fuerte a la silla, sillón o el suelo para no ser arrastrados por el viento.
En Sucedió en colores Bodoc cuenta la historia de un diablo enamorado. Un relato que invita a pasar por un abanico de colores, lleno de hechizos, sueños y todo lo que no puede faltar en una historia de amor y esperanza. “¿qué sabrán los diablos del amor y nosotros?”, vale la pena preguntarse.
La docente continúa apostando a las historias de amor y recomienda Cuentos de amor locura y suerte de Liliana Cinetto, publicado por Edelvives. Se trata de una obra con cuentos protagonizados por chicos y chicas preadolescentes, que generan cercanía y cuentan todas las cosas que le puede pasar a cualquier lector. “Es un libro que habla del amor y sus múltiples formas. Son catorce historias atravesadas por el amor. Hay amores no correspondidos, instrucciones para el amor, amores encontrados en avisos clasificados y hasta el amor por el fútbol”, sintetiza .
Finalmente Zuiani propone una novela a la que define como desestructurante. Se trata de El país de los muchos suelos, de Ricardo Chávez Castañeda de editorial Comunicarte. “Estamos acostumbrados a que las novelas se leen capítulo tras capítulo. En este caso el autor nos desafía a leerlo de una manera distinta, porque convierte al libro en una mariposa, comenzando en el medio del libro y llevándonos a los siguientes capítulos de un lado al otro como en el aleteo. También nos presenta un personaje varón con nombre de mujer, que nos deja reflexionando. Esta novela tiene muchas idas y vueltas, nos sube y baja al igual que la risa, que en definitiva es el tema central de la novela”, destaca, y afirma que sus cuatro recomendados no se olvidan fácilmente y que son historias que dan ganas de volver a leer y compartir.