Educación

Universidades, víctimas del desfinanciamiento

Un informe de Conadu analiza la inversión en la educación superior durante los primeros años de la gestión de Macri.

Sábado 13 de Abril de 2019

Durante los primeros tres años de la gestión de Cambiemos, el dinero destinado a sostener el sistema universitario público pasó de representar el 0,85 por ciento del PBI en 2015 a 0,75 por ciento en 2018, con un pronóstico aún más negativo para este año. Así lo advierte un estudio publicado a principios de mes por el Instituto de Estadística y Capacitación de Conadu, la Federación nacional de docentes e investigadores de las universidades.

"La menor prioridad de la educación en general y de las universidades en particular pueden comprobarse tanto en términos de su participación del PBI, de su evolución con respecto a los índices de inflación o en cuanto a su participación en el presupuesto total, donde pierden peso frente al crecimiento acelerado de los servicios de la deuda externa", señala el trabajo, titulado Análisis de la política de financiamiento para las Universidades Nacionales 2016/2018. Está realizado en base a datos oficiales que dejan en evidencia "el sostenido proceso de deterioro" que se advierte en los últimos tres años en las universidades nacionales.

El trabajo precisa que, al igual que en otros rubros, el aumento de partidas en estos años "fue muy por detrás de la inflación en el período, por lo que, en términos reales, las casas de estudios perdieron un 10 por ciento en su poder de compra en solo tres años".

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"Las principales causas de la caída son principalmente el retraso del presupuesto universitario frente al proceso inflacionario y la subejecución de las partidas disponibles, pero también -agrega el informe del sindicato docente- la reducción del financiamiento a universidades proveniente de convenios con organismos públicos".

En este sentido, Conadu apunta que si se analiza la evolución de las transferencias a las universidades nacionales comparándola con la del índice de precios por año se puede ver que el presupuesto universitario estuvo 12,9 puntos porcentuales por debajo de la inflación en 2016 y 11,6 en 2018.

El ajuste presupuestario se enmarca en una política educativa general. Tomando datos oficiales del gasto educativo consolidado (presupuesto nacional más las provincias), se advierte una caída en la inversión educativa medida en el porcentaje del PBI destinado al área, que pasó de 6,1 por ciento en 2015 a 5,8 por ciento en 2016 y 5,7 en 2017.

"Conadu advierte por el retraso del presupuesto universitario frente al proceso inflacionario y la subejecución de partidas disponibles"

Tendencia a la baja

El informe de Conadu sostiene además que durante el período 2016-2018 la inversión nacional en las universidades públicas llegó a un promedio del 0,80 por ciento del PBI, con tendencia decreciente. Entre 2012 y 2015 la inversión había sido en promedio del 0,83 por ciento "con tendencia creciente, con una economía en expansión".

La curva descendente se ve también en el nivel de ejecución de las transferencias nacionales a las universidades, los más bajos de la década. En términos monetario, el análisis de Conadu advierte que quedaron sin ejecutar 740 millones de pesos en 2017 y 6200 millones en 2018 que, por presupuesto, estaban destinados al sector universitario.

El achicamiento también se da por la vía indirecta, ya que desde 2016 a la fecha se redujo el presupuesto que otros Ministerios destinan a las universidades, proceso instrumentado por la vía de cancelación de contratos de los diferentes organismos del Estado con las casas de altos estudios. En cifras, la participación de otros ministerios en el presupuesto dirigido a universidades pasó del 3,74 por ciento en 2015 a 0,50 en 2018.

Otro dato a destacar es el que revela a qué se destina el presupuesto universitario. En 2015 el 93,9 por ciento se iba en salarios y gastos de funcionamiento, mientras que el resto se repartía el Fondo Universitario para el Desarrollo Regional (Fundar), hospitales universitarios y el fomento a la investigación docente. Sin embargo, en los años posteriores se aceleró la concentración de las partidas para salarios y gastos corrientes, llegando en 2018 a ser del 97,4 por ciento.

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Menos becas

"Desde 2016 se viene implementando una política de recortes en la cantidad de becas universitarias otorgadas por la SPU (Secretaría de Políticas Univesitarias). Durante 2017 se otorgaron menos becas para carreras prioritarias y para bajos recursos que en 2016, año en que también había sido recortadas con respecto al año anterior. Para 2018 se aceleró el recorte sobre las becas para bajas recursos y se dejó de informar en forma independiente la cantidad de becas para carreras prioritarias, integrándolas al Plan Progresar", señala el estudio de Conadu.

A modo de ejemplo, las becas para carreras prioritarias pasaron de 39.719 en 2015 a casi 15 mil en 2017. Y las destinadas a estudiantes de bajos recursos, de 23 mil (2015) a 7.700 el año pasado.

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