Río

Una historia fantástica del río que invita a cuidar del ambiente

Mara Digiovanna es la autora del libro "El día que el río se quedó sin agua", una obra para descubrir el Paraná.

Sábado 19 de Septiembre de 2020

¿Y si un día el río se seca y se queda sin agua?, ¿Y si pudiéramos pasar caminando hasta la isla?, ¿Qué cosas encontraríamos en el fondo? A Mara Digiovanna esas preguntas se las hacía su papá cuando era chica y le generaban enormes fantasías. Digiovanna es psicóloga y ese recuerdo infantil es el punto de partida de El día que el río se quedó sin agua. Historia fantástica del Paraná y sus orillas, de Editorial Homo Sapiens. Se presentará el miércoles 23 de setiembre a las 18.30 a través del perfil de Facebook de la editorial. Un libro destinado a niñas y niños que invita a conocer y a enamorarse del río marrón.

Además de tener una variedad de propuestas educativas y condimentos fantásticos, la obra de Digiovanna es una postal de la ciudad y una convocatoria a descubrir la propia casa, con todo lo que hay en ella. “Cuando me senté a escribir, la idea era generar una fantasía y además invitar a los chicos a conocer el mundo del litoral, que puedan apreciar lo que tenemos y sorprenderse”, cuenta.

En diálogo con La Capital, la autora reflexiona sobre su obra y dice que su libro además de brindar fantasía a través de las aventuras de sus protagonistas, es una propuesta de reconocer la propia identidad, lo propio y lo que es de todos. “El tema es que sientas que esto es tuyo, que esta ciudad es tuya, que la construimos entre todos. Si uno puede despertar eso en un niño o niña ya es suficiente, porque cuando uno se enamora de algo el cuidado viene solo”, afirma.

Digiovanna escribió esta historia el año pasado en una primera edición artesanal. En ese momento no imaginó que la bajante histórica del río y el ecocidio que hoy azota la región pudieran acontecer como una realidad. Aún sin saberlo, la problemática medioambiental y la necesidad de un compromiso colectivo con el entorno están presentes en su libro, que además hace un llamado a la reflexión y a la toma de conciencia.

—En el cuento uno de sus protagonistas se pregunta: “¿Por qué nunca antes me había puesto a pensar en el río si estamos tan cerca?”: ¿Eso le sucede a los rosarinos?

—Creo que sí. El río Paraná es una maravilla natural inmensa y a veces no nos damos cuenta. Uno a veces cuando va en bici bordeando la costa no se pone a pensar que está ahí nomás de un surubí o de un montón de peces tan llamativos que desconocemos. Creo que hemos reparado poco en él, y por lo tanto es muy difícil cuidar lo que no conocemos. Investigando me di cuenta que Rosario urbanísticamente se abrió al río hace relativamente poco tiempo. Durante muchos años como ciudad le dimos la espalda al río, por eso esta historia también es hacer justicia con él. Un río que a mi por mucho tiempo se me pasó y que descubrí con los años.

"La idea era generar una fantasía y además invitar a los chicos a conocer el litoral, que puedan apreciar lo que tenemos y sorprenderse"

—El libro también plantea que no se puede cuidar lo que no se conoce. ¿Se puede decir que esta historia es también una invitación a conocer el río y su fauna?.

—Sí, es básicamente eso. Si bien el libro ofrece información sobre la fauna del río, la idea más que brindar información que hoy se consigue fácil, es que esta historia llegue al corazón, que se genere en los pequeños lectores esa historia de amor que logran los protagonistas con el río y todo lo que hay en él. La idea es contarle a los chicos “¡mirá las especies que viven acá, mirá nuestros humedales!”. Es nuestro y es un ecosistema tan rico. Creo que si no te entra por el corazón y no lo asumís como tuyo es muy difícil que lo quieras cuidar. La propuesta es esa, llegar a una fibra del corazón de los niños y las niñas, más allá de como después cada uno quiere habitar ese río. Cada uno lo habita a su modo, el tema es asumirlo como algo propio y defenderlo.

—¿Hay también una invitación a la reflexión o una llamada de atención sobre el poco cuidado que se tiene con el entorno?

—Creo que sí, que entre otras cosas hay una llamada de atención. Si nosotros miramos el río nos vemos reflejados en él, el tema es la profundidad, el que hay debajo, el animarse a mirar más allá de lo que nos muestran los ojos. Si te animás a ver, en parte vas a descubrir cosas que son maravillosas, pero también vas a descubrir que estamos haciendo un montón de macanas en relación al medio ambiente.

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El libro invita a conocer el río y sorprenderse con las especies que lo habitan.

El libro invita a conocer el río y sorprenderse con las especies que lo habitan.

—El libro tiene una impronta muy rosarina, es como una postal de Rosario.

—Al momento de escribir la historia estaba la opción de hacerlo sobre un río ficticio en una ciudad ficticia, pensando también que la historia podía llegar no solo a los rosarinos y que pueda tener otra amplitud de público. Pero me pareció que una de las cosas más lindas de la historia fue poner el acento acá en Rosario, en nuestros paisajes. Eso no invalida que alguien que no sea de acá no pueda seguir el cuento.

—En esta historia los protagonistas son dos niños rescatistas. ¿Las infancias son las que más conciencia ecológica tienen?

—Creo que a los niños y las niñas no les va a quedar otra opción que asumir un compromiso de cuidado con el medio ambiente. A ellos les espera un mundo donde necesariamente van a tener que tener mucha mas conciencia ambiental o nos quedamos sin planeta. De a poco las generaciones fuimos tomando conciencia, pero los niños de hoy más que asumir un compromiso creo que van a tener la obligación del cuidado, porque esto es cuestión de poco tiempo. Y eso está sucediendo, hoy los principales líderes son adolescentes.

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