La historia de la foto

Una calle con nombre de mujer

En Berabevú, la primera calle que recuerda a las mujeres es gracias al trabajo de la Escuela 6.029.

Sábado 02 de Diciembre de 2017

Era el año del bicentenario de la Revolución de Mayo. Los chicos y las chicas de 4º y 5º grados de la Escuela Nº 6.029 José Pedroni de Berabevú trabajaban en el proyecto "Mujeres argentinas: la otra cara de la historia". En medio de esas lecturas, se dieron cuenta que ninguna calle de su comunidad llevaba nombre de mujer. Las directivas y maestras que piloteaban esta experiencia no dudaron en convertir en propuesta de trabajo aquella revelación. Hoy en esta localidad un paseo peatonal (que une al pueblo separado por las vías del ferrocarril) lleva el nombre de Juana Azurduy gracias a esa iniciativa. Y sigue siendo el único de estos espacios públicos que referencia allí a las mujeres.

   La primera medida fue comunicarle la idea a quien era el presidente comunal, David Reniero. "Me pareció muy valioso este trabajo porque reconoce el papel de las mujeres en la historia, que no siempre tuvieron lugar en el relato oficial de la escuela de tiempo atrás", expresó para una nota publicada en este espacio el 4 de septiembre de 2010. Antes, los chicos se dieron un tiempo para conocer cómo se concreta este proceso normativo, elegir y argumentar sobre los nombres propuestos: además de Azurduy estaban Macacha Güemes, Mariquita Sánchez, Encarnación Ezcurra, Manuelita Rosas, Juana Manso, Lola Mora, Rosario Vera Peñaloza y Eva Perón.

   "Me gustó Juana Azurduy porque peleó en el ejército", defendió Lucio Bonessa, uno de los alumnos que además realizó un bello retrato de la heroína. Otro de los chicos, Agustín Suárez, se inclinó por Mariquita Sánchez, porque fue "quien peleó por su amor, tanto que llegó a pedirle al virrey no casarse con quien no amaba". La candidata de otra de las nenas de aquel grado, Catalina Bellini, era Macacha Güemes, "ya que ayudaba mucho a los necesitados"; y Matías Lorenzino —otro de los chicos del grupo— contó que debió decidirse entre "Rosario Vera Peñaloza, que trabajó por los jardines de infantes y Alicia Moreau, que luchó por los derechos humanos".

  La experiencia tiene el valor de nacer en el aula y mirar a la comunidad. Además de favorecer "la reflexión, la concientización y permitir crear ciudadanía", tal como destaca hoy la directora Susana Natalí. Un trabajo que en la clase estuvo guiado por las profesoras Viviana Bernal, Daniela Di Rico, Lorena Ballarini, Verónica Gastre y Griselda Ghirardi, y la vicedirectora Alicia Selak. "Se trató de resignificar la vida de las mujeres", apreció la directora al resaltar las diferentes y valiosas miradas de aquel proyecto del bicentenario.


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