Educación

Un viaje por Latinoamérica para explorar la educación popular

Se estrena La educación en Movimiento, documental sobre las escuelas y universidades de las organizaciones sociales

Sábado 12 de Mayo de 2018

Un viaje de 500 días para explorar cómo vibra la educación popular en los países de América latina. Una expedición pedagógica hacia las escuelas de los movimientos sociales. Un total de 45 mil kilómetros recorridos en camioneta para contar esas experiencias y problematizar así el sentido del aprendizaje. De eso trata La educación en Movimiento, la película documental que se estrena en Rosario el próximo martes 15 de mayo a las 18.30 en el cine Arteón (Sarmiento 778) y que repite función el jueves 17 a la misma hora.

   La producción, realizada por los educadores Malena Noguer y Martín Ferrari, plantea el interrogante acerca de qué se aprende y para qué y busca esas respuestas en las escuelas y universidades de las organizaciones sociales que luchan y resisten en sus territorios el problema de la tenencia de la tierra, la estigmatización de los pueblos indígenas, la violencia de género. Con el paisaje que va mutando desde lo agreste del monte a la espesura de la selva, las voces de los protagonistas se hermanan a lo largo del territorio para defender los proyectos pedagógico que promueven el bien común y levantan las banderas de otra educación y otros mundos posibles.

   La idea de hacer la película nació hace cuatro años y tuvo su origen en la práctica cotidiana que Malena Noguer y Martín Ferrari realizan como educadores en el bachillerato popular Ñanderoga del Conurbano Bonaerense. El de Villa Las Flores es uno de los tantos espacios autogestivos que nacieron en el país después de la crisis de 2001 como forma de recuperar el tejido social en los barrios más postergados. Allí se conocieron, se enamoraron y en el devenir del tiempo comenzaron a preguntarse por otras experiencias que recuperan la educación popular en Latinoamérica. Lo que siguió fue un trabajo de investigación del que participaron pedagogos como Norma Michi y Pablo Imen, que les facilitaron material teórico y los ayudaron a construir el mapa para definir qué organizaciones visitar. En ese contexto, nace también la posibilidad del viaje en camioneta. "Fuimos construyendo la idea de expedición pedagógica, de ir habitando los territorios. Podríamos haber ido en avión, pero es muy diferente cuando uno recorre kilómetro por kilómetro porque te atraviesan los aromas, la música, la comida, los problemas, las realidades más lindas pero también las más complejas. Por eso decidimos la idea del viaje porque queríamos habitar Latinoamérica", cuenta Martín.

   El documental pone el foco en las experiencias educativas de los movimientos sociales que se organizan frente a lo injusto y que tuvieron la necesidad de crear sus propias pedagogías para defender sus derechos y desafiar al capitalismo. Entre las historias que se cuentan están la de maestros y estudiantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, que luchan por la reforma agraria y la justicia social desde hace más de 30 años y experiencias como la de la Universidad Indígena Boliviana Quechua "Casimiro Huanca", en Chimore, que reivindica la lengua y la cultura de los pueblos originarios e intenta desmontar las estructuras coloniales que aún existen en las instituciones de ese país. En la ruta hacia el norte se narra la historia de la escuela Mujeres de Frente, en Quito, Ecuador, que enseña a leer y escribir a mujeres adultas en situaciones vulnerables desde una propuesta pedagógica y feminista que parte de las posibilidades y necesidades de sus estudiantes. En Colombia, quienes toman la palabra son los integrantes del Consejo Regional indígena del Cauca, en Popayán, un proyecto educativo comunitario que promueve la soberanía alimentaria y preserva las prácticas y técnicas culturales de los pueblos indígenas. Más al sur, la película cuentas experiencias argentinas: La formación de la escuela agroecológica del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) y el bachillerato popular del Frente Popular Darío Santillán en Buenos Aires.

   "Son historias de vida de personas reales que están luchando contra las opresiones. Hay una educación emancipadora construyéndose pujante en Latinoamérica que está buscando transformar las injusticias".

La cámara como espejo

Malena y Martín no son documentalistas ni vienen del mundo del cine. Ella es socióloga y él profesor de filosofía. Sin embargo sintieron que debían tomar en sus manos la herramienta audiovisual porque entendieron que era la mejor manera no sólo para sistematizar las experiencias que registraban, sino además para poder compartirlas tanto con el público general como con las comunidades que visitaban. La premisa en todas las paradas que tuvo el viaje fue entregarle al colectivo algo de todo lo que se había grabado para poder generar ahí otro intercambio. Por eso Martín repite muchas veces "que el contenido del documental está en la forma en que fue realizado. La comunidad nos hacía una devolución y eso fue un aprendizaje para nosotros, pero también fue una aprendizaje para ellos que se veían en el espejo, porque el documental también es eso, es un espejo donde estas experiencias se ven, en donde la gente se ve reflejada", reflexiona el profesor.

   Algo de esa dinámica explica cómo un viaje que estaba programado para seis meses terminó durando casi un año y medio. Sobre el proceso de producción Martín cuenta que cada relato que está en la película implicó un mes y medio de vivir con esa persona y su familia, de compartir la vida con ellos, de ganarse la confianza. Después, pasaban una semana editando parte del material para visualizarlo con los movimientos y a eso se sumaron las largas horas de viaje para llegar de un destino a otro.

   El documental se grabó de manera autogestiva en un 95 por ciento y contó con el apoyo de la Universidad de Tres de Febrero para la postproducción de imagen y sonido. "Fue una película sostenida con el apoyo de muchos compañeros que nos ayudaron con el alojamiento, con comida, con gasoil y hasta nos encontramos con gente que nos decía que nos bancaba y nos apoyaba económicamente. Contamos con la ayuda de mucha gente para que hoy la película pueda estar en los cines".

Pública y popular

Para los realizadores de La educación en Movimiento la película invita a construir puentes entre las experiencias de las organizaciones y la escuela pública tradicional. "Los movimientos sociales tienen una particularidad, no nacen para tener escuelas, nacen para organizarse frente a lo injusto, frente a lo que duele, entonces es en esos procesos de crecimiento y desarrollo que se les vuelve necesario tener espacios formativos y en algunos casos escuelas y hasta universidades. Y la escuela tradicional no nace necesariamente para enfrentar la injusticia, nace para ser una herramienta de formación de los ciudadanos y el sentido se lo van imprimiendo los gobiernos de turnos y los participantes de cada institución, los directivos, los docentes. A veces ese sentido de lo político se pierde en las escuelas tradicionales", opina Martín.

   Es por eso que para ellos la producción abre un interrogante muy oportuno en este momento histórico de Argentina: "El gobierno nacional tiene un claro proyecto pedagógico para las escuelas que es ponerlas al servicio del empresariado y eso es peligroso porque se corre el riesgo de que la empresa condicione el proyecto político de la escuela", advierte el docente. Frente a ello se impone la pregunta: ¿Para qué queremos educar, para qué sociedad, para qué sujeto? El documental hace un aporte ahí para abrir el debate por una educación pública y popular "que no implica salir a abrir escuelas en todos los movimientos sociales sino que implica poder estar organizándonos en cada barrio para defender la escuela pública y para dar el debate acerca de qué educación queremos", concluye.

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