Educación

Un recorrido por los circuitos de la memoria

Cómo son las visitas guiadas para docentes que organiza el Museo de Córdoba y Moreno. Un programa educativo que ofrece estrategias para formar transmisores de la historia reciente.

Sábado 09 de Junio de 2018

Un grupo de maestras y maestros está parado frente a un mural en el Museo de la Memoria. La obra está repleta de imágenes y consignas sobre la justicia pero a primera vista, la información abruma, se hace difícil ordenar qué cosa ver primero. Entonces las guías hacen la recomendación a los docentes, les dicen que ahuequen la palma de la mano para formar un tubo y que la apoyen sobre un ojo como si fuera un telescopio. De manera instantánea la retina hace foco y de a uno se acomodan los afiches que conforman el mural: Un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo, los vuelos de la muerte, los duelos, una caricatura del testigo Jorge Julio López desaparecido en democracia. El recorrido de los organismos de derechos humanos en busca de la verdad y la justicia aparece ante los educadores en forma de arte contemporáneo. Como si fueran edificios en permanente construcción, las obras expuestas no son conclusivas, por el contrario, abren interrogantes y se asemejan así a la manera en que se construye la memoria. Cuando los profesores regresen a ese lugar con sus estudiantes podrán preguntarle a los chicos qué agregarían a ese mural, qué falta, qué cosas creen que están demás. De eso se trata la visita guiada por el Museo de la Memoria de Rosario destinada a maestros y profesores de diferentes niveles educativos. Es una formación, una instancia de aprendizaje para que los docentes se transformen en agentes difusores de la memoria y puedan visitar el espacio con sus alumnos para trazar desde ahí su propio camino.


Durante toda la recorrida por el edificio de Córdoba y Moreno —que fue la sede del Comando del II Cuerpo de Ejército y núcleo central de la estructura operativa y burocrática de la última dictadura cívico-militar en la región— las guías insisten en desarmar esa idea que asocia la palabra museo a un espacio intocable. En cada posta, invitan a los docentes a interactuar con las obras que retratan distintos aspectos del golpe del '76 y a descubrir de qué manera esas mismas obras además de contar el pasado narran las secuelas que ese capítulo oscuro sigue generando en el presente. Así, en Pilares de la memoria, una instalación de diez columnas doradas y giratorias en la que se inscriben los nombres de los asesinados y desaparecidos durante el terrorismo de Estado, las guías preguntan por qué será que el último de los rollos sólo está grabado hasta la mitad. La respuesta se construye entre todos: En la actualidad siguen apareciendo casos de personas desaparecidas que no figuran en los registros oficiales de denuncias. Entonces, a medida que esos datos se conocen, se van agregando en los pilares que ideó el artista plástico rosarino Dante Taparelli. Algo similar sucede en la obra Evidencias, de Norberto Puzzolo, que a partir del archivo de imágenes de Abuelas de Plaza de Mayo aborda la restitución de la identidad. Ese rompecabezas, que se arma con la figura de niños que fueron arrebatados a sus familias biológicas, cambia sus formas todos los años y se modifica a medida que las abuelas van encontrando a sus nietos.

En el museo el arte es el medio a través del cual se interroga a la historia y por eso el departamento Educación —que coordina las visitas y conduce Fabiana Elcarte— es ecléctico e interdisciplinario. María Luisa Zárate, es actriz y profesora de teatro. Savina Vargas es historiadora. A lo largo de la recorrida las dos guías generan empatía con los maestros, conversan, hacen preguntas y además, ceban mates. "El arte es el gran disparador para acercarse a la última dictadura cívico-militar pero no como si fuera un hecho intocable y lejano para el visitante porque hasta el día de hoy nosotros vivimos consecuencias discursivas o legales de ese momento", reflexiona María Luisa y luego cuenta que la idea es poder desacralizar el museo e intervenirlo: "Cuestionarlo y poder trabajar también a partir de ahí".

Ideas que se encienden

El arte como dispositivo lúdico ayuda a reflexionar y a pensar ideas nuevas. A medida que avanza la recorrida, las docentes se acercan y conversan entre sí, comparten los trabajos prácticos que se les van ocurriendo. Claudia Etcharry, profesora de historia de la Escuela Secundaria Nº 435 Dr. Luis María Drago, piensa en cómo explicarles a sus alumnos la figura del militante. Dice que para ella es importante desandar la frase "algo habrán hecho", un estereotipo que los demoniza y culpabiliza por sus propias desapariciones. "Hay que trabajarlo a partir de la vida cotidiana. Eran empleados de comercio, amas de casa, hombres y mujeres igual que cualquiera de nosotros y nuestros pibes", dice la profesora y considera que la sala Lectores del museo puede resultar un buen punto de partida para empezar a hablar del tema. Ese espacio recopila una serie de carnets de socios de la biblioteca nacional asesinados o desaparecidos por la dictadura, en esas fichas pueden verse los rostros de los jóvenes, su edad, su profesión, fragmentos de su vida cotidiana que los humaniza y genera identificación con los visitantes del museo.

María Cristina Maidana, maestra de la escuela Nº 93 Carlos Guido y Spano, cree que para acercar a los chicos a la historia es necesario relacionarla con cuestiones del presente. La frase "algo habrán hecho" le quedó rebotando en la cabeza, sabe que la expresión se sigue usando en la actualidad para justificar casos de abuso y violencia de género y cree que vincular esas dos ideas puede servir en la escuela para desandar prejuicios arraigados.

La docente da clases en 4º grado y gran parte de su interés por visitar el museo tiene que ver con poder trabajar en clase la identidad y la resistencia. "Yo vengo de una escuela periférica donde los padres de los chicos van a los piquetes, están en la lucha. Mostrar a otros que también lucharon, contar qué querían, relacionar toda esa historia con su presente es importante. Si bien ellos son pequeños, entienden qué es lo que reclaman cuando van a los piquetes, entonces es necesario asociarlo con todo eso y aprender que la lucha sigue, que tenemos que seguir peleándola en nombre y en homenaje a esos compañeros desaparecidos", reflexiona.

Durante la visita al museo hay otro espacio que llama la atención de varios docentes y genera propuestas para trabajar en el curso. Se trata de Memora, otra obra de Taparelli que se asemeja a una antigua torá hecha con telas, madera y objetos antiguos de talleres metalúrgicos. A medida que los maestros giran la manivela, aparecen relatos que denuncian hechos de violencia cometidos por el Estado en las comunidades de América latina a lo largo de más de 500 años. "La idea del memorial es una actividad que se podría implementar en las escuelas, cada curso puede plantear qué hechos se podrían sumar y entre todos, confeccionarlo", dice Guillermo Ruiz, profesor de historia de la Drago y del Nacional Nº 1.

Fin del recorrido

Savina, una de las guías, cuenta que los recorridos para educadores empezaron a partir de la gran demanda de turnos. "Había tanto pedido por parte de las escuelas y necesidad de trabajar la última dictadura militar que se pensó en la idea de que los docentes hagan una pequeña capacitación y que a partir de ahí puedan replicar ellos esta historia, que se conviertan en agentes que transmitan lo que pasó". Desde que empezaron esas visitas en 2013 hasta acá, ya se formaron 537 maestros y profesores. "Nos gustaría que se difunda más para que vengan más docentes y para que los rosarinos se apropien realmente de estos espacios públicos", dice.

Sobre el final del recorrido María Luisa invita al grupo a formar una ronda apretada, a ponerse bien cerca unos de otros para compartir un momento de reflexión y despedida. Sobre los últimos minutos la guía reconoce que en ese espacio la dictadura diseñó "planes que son horribles" y dice que en cada hueco de ese lugar hay silencios que necesitan ser llenados con palabras. Es por eso que pide que todos se acerquen para transformar la energía, para ir de a poco llenando ese edificio de abrazos, de alegría, de palabras amorosas. El momento es emotivo. Los maestros aplauden con fuerza y vitorean el encuentro. Luego se quedan conversando y pensando en cómo será el día en que vuelvan con sus estudiantes.

turnosvisitas


>>> Dónde pedir turnos para visitas

Museo de la Memoria: Próxima recorrida guiada para docentes: jueves 28 de junio a las 10; Viernes 31 de agosto, a las 18. La capacitación es con inscripción previa llamando al 4802060 (interno 200) o por correo a: visitasmemoria@gmail.com

Visitas con turno para escuelas: martes y viernes a las 10, miércoles a las 14 y jueves a las 19. Los recorridos son para chicos a partir de 6º grado. Visita al público general: jueves a las 17.
Espacio de memoria (CCD Ex Servicios de Informaciones)

Para pedir turnos se debe escribir por correo a: recorridoexsi@hotmail.com.ar o llamar al 0342- 155 357825.

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