Un libro para desmontar la mirada ingenua sobre el mundo de las imágenes
"Alfabetización audiovisual", de las docentes Analía Moschini y Paula Valenzuela, se presenta hoy a las 18.30 en el Centro Cultural Fontanarrosa.

Miércoles 03 de Agosto de 2022

Promover la reflexión crítica y exponer las posibilidades que brinda el lenguaje audiovisual como recurso pedagógico. A grandes rasgos, esta es la propuesta de Alfabetización audiovisual. Desmontar la mirada ingenua, un libro de las docentes Analía Moschini y Paula Valenzuela que invita, con reflexiones teóricas pero sobre todo con ejemplos y ejercicios prácticos, a incorporar el lenguaje audiovisual al aula. La obra se presenta este miércoles por la tarde, a las 18.30, en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín y San Juan).

El texto, publicado por editorial Bonum, reconoce como insumo la experiencia desarrollada por las autoras en distintas escuelas de la provincia entre 2015 y 2019. Más de cuarenta cortos fueron producidos desde las aulas de Santa Fe, desde primarias hasta el nivel superior de la enseñanza.

“Lo que ponemos a disposición es una sistematización para poder laburar a partir del lenguaje audiovisual y la lógica de las redes de manera interdisciplinaria y desde cualquier área curricular", explica a La Capital Paula Valenzuela, una de las autoras del texto, que ya se presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires.

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En el libro, las profesoras parten de un diagnóstico claro: “Los consumos culturales de niños, niñas, adolescentes y jóvenes están intrínsecamente ligados a lo audiovisual en el contexto de la cultura digital de la que son parte”, y que por tanto “el razonamiento lineal, la información textual y el pensamiento analítico dejan de ser predominantes a la hora de aprender en la escuela”. Es por ello que, tal como señala Valenzuela, maestras y profesores de todas las áreas pueden servirse de la posibilidad de utilizar este lenguaje para trabajar temas en clases.

Identidad digital, riesgos de la red, las noticias falsas y la gramática de la creación audiovisual son algunos de los ejes que se desarrollan en el texto. Cada tema abordado está acompañado además por un código QR a través del cual se accede a una página con videos y recursos para seguir explorando.

Analía Moschini es docente coordinadora, tallerista y diseñadora de recursos audiovisuales y espacios educativos multimediales. Además es profesora de inglés y especialista en traducción audiovisual. Paula Valenzuela tiene formación en comunicación social y es profesora de producción periodística y realización audiovisual en el nivel terciario. También es productora general de más de treinta ciclos para Señal Santa Fe y coordinó proyectos audiovisuales educativos del Ministerio de Educación provincial.

La mirada ingenua

Una chica frente a cámara hace de conductora del programa “Conti noticias”. Presenta las notas bastante espectaculares hasta que llega un informe sobre los supuestos beneficios de vivir al aire libre. Cuando se va al corte estalla fuera de cámara y dice: “¡Pero hasta cuándo vamos a seguir con esto! ¡Nadie se lo puede creer!”. Su interlocutor le contesta: “¡Pero cómo no se lo van a creer! Si lo dice el noticiero es porque pasó de verdad!”. La escena está incluida en el corto “No todo es lo que parece”, realizado hace algunos años por alumnos y alumnas de la secundaria Nº 264 Constituyentes, de la ciudad de Santa Fe. El video, producido en 2019 en el marco de un proyecto a 30 años de la Convención sobre los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, fue uno de los trabajos coordinados por las autoras.

No todo es lo que parece - E.E.S.O. 264 Constituyentes, Santa Fe

Precisamente el de las noticias falsas —o fake news— es otro de los temas trabajados en el libro. Allí advierten que “vivimos en una sociedad en la que se acepta cualquier cosa que se vea en una pantalla, que toma como norma el primer resultado de un buscador, que cree lo compartido en una red social”.

Valenzuela destaca que, puesto que niñas, niños y adolescentes habitan muchas horas en el ciberespacio —algo que se potenció durante la pandemia— esto hace que naveguen una gran cantidad de horas en la red expuestos a riesgos que ni siquiera conocen. “Por eso —agrega— la propuesta es la de ser ciudadanos plenos en la cultura digital en la que nos toca movernos”.

De allí que para Valenzuela es clave el trabajo de estos temas en las escuelas, “porque cuando uno aprende que todo mensaje es construido y que uno también lo pude hacer de un modo sencillo y fácil, entonces puede empezar a sospechar que lo que se ve como natural en el cotidiano no lo es, que todos los mensajes tiene una intencionalidad y que siempre hay alguien que los construye”. Es en ese camino que las autoras proponen “desmontar la mirada ingenua”, tanto para alertar de los posibles peligros de las pantallas como de la necesidad de construir una relación crítica de lo que se transmite.

“La escuela —apunta la autora— es un espacio privilegiado de construcción de sentido y a veces se la acusa de estar separada de muchos temas que son fundamentales en nuestras sociedades de hoy. Bueno, el conocimientos acerca de la potencia comunicacional que tienen las imágenes y las redes debería poder compartirse en la escuela, asumiendo que existen y el lugar que ocupan en nuestros vínculos”.

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Los chicos y chicas de las escuelas escribieron los guiones, actuaron y hasta se hicieron cargo de las cámaras.

Una acción que entiende que también implica “empoderar a los docentes” y colaborar en la posibilidad de reducir esa brecha que a veces existe por cuestiones generacionales entre maestros y alumnos. Sostiene además que no es impedimento alguno la falta de conocimiento previo o la escasez de recursos.

“Pudimos coordinar más de 40 producciones que surgieron desde los chicos grupalmente, porque una clave de la propuesta es que los estudiantes adquieran la posibilidad de tener una voz propia y con temas que a ellos les interesan o con abordajes propios que les puedan resultar atractivos, interesantes y útiles”.

El libro también desarrolla de forma didáctica las partes de una realización, desde la idea inicial y el guion hasta el trabajo de posproducción. Cada parte bien detallada y con ejemplos concretos. Solo resta poner manos a la obra. Por eso, ya sea delante como detrás de cámara, para las autoras no hay rol menor en cada trabajo, sino que esa voz propia se construye de forma colaborativa. Así, el libro es una clara invitación a que los docentes se animen y que los chicos y chicas puedan tomar dimensión de las ventajas para expresarse y hablar de los temas que les interesan desde un lenguaje que le es familiar. “Por eso digo que lo que hacemos es orientar la mirada docente y de los chicos, y ponerlas en línea para que sean capaces de generar sus propios decires”, agrega Valenzuela.

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