Educación

Un lenguaje con señas para enseñar percusión

El músico y director Rolo Verón incorporó este método de aprendizaje basado en la composición colectiva.

Sábado 29 de Febrero de 2020

Al ritmo de congas, zurdos y yembés logran conectarse con la música y disfrutar en grupo de la percusión. Sin importar la edad, aprenden a tocar un instrumento y siguen las indicaciones del director a través de un sistema de señas. Llevan apenas tres clases de práctica y mientras repasan lo aprendido, comienzan a sonar con fuerza. La energía se apodera del ambiente y ya nadie podría negarse a bailar o acompañar al grupo con palmas.

Al frente de los talleres de percusión está Rolo Verón, músico y director de Tierra y Aire, un espacio de enseñanza grupal para todas las edades, y dirigido por un lenguaje de señas. “Es importante que puedan leer la dirección a través de las señas, que se acostumbren a tocar mirando al director y logren seguir el tempo”, señala el profesor a La Capital mientras se prepara para la clase. Unos minutos más tarde, el movimiento de sus manos y cuerpo refleja su emoción y pasión cada vez que improvisa y compone; y el grupo, integrado en su mayoría por mujeres, responde concentrado y coordinado a su director.

El lenguaje con señas está a cargo de un director que con sus manos y cuerpo coordina el flujo de la improvisación y lo convierte en una verdadera composición colectiva. Esta técnica —que no es el sistema de Lengua de Señas Argentina (LSA)— se ha convertido en una práctica innovadora dentro del mundo de la música rítmica y en especial de la percusión, que trasciende el ámbito de los escenarios, y deja lugar a nuevas utilidades vinculadas con la educación.

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“Algunos profesores de música lo aplican en la escuela primaria, incluso me propusieron enseñar percusión a personas sordas. La simplicidad de su aprendizaje y la inmediatez de los resultados de este método hacen posible entrenar las habilidades personales tanto como la integración de grupos de todas las edades”, afirma Carlos Rodrigo Verón, que en el ambiente de la música todos conocen como Rolo.

El director comenzó hace tres años con los talleres de percusión y luego con otros de lectura musical. Recientemente incorporó clases de cajón peruano, percusión para niños y niñas de 8 a 12 años, y otro grupo de 5 a 8 años en compañía de un familiar. Proyecta sumar clases de piano, bajo, guitarra, y así empezar a fusionar los encuentros.

Este lenguaje inspirado en la dirección orquestal fue desarrollado por el percusionista, director y compositor argentino Santiago Vázquez. La Bomba de Tiempo es el grupo de percusión creado por el músico en 2006 para poner en práctica el método. El objetivo desde su fundación fue explotar al máximo el recurso del ritmo para producir una música potente y bailable a través de la improvisación.

“El director conduce a los músicos a través de un sistema de más 70 señas, generalmente se utilizan alrededor de 40, que según su combinación tienen diferente significado”, explica Verón, profesor de batería y formado en Buenos Aires con Vázquez.

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Con el objetivo de mostrar lo que aprendieron y también entusiasmarlos con la propuesta, el músico organiza cada tres meses una presentación en vivo con todos los alumnos y alumnas del taller: “Esto nos diferencia de otros espacios porque no solo se trata de venir a tocar sino de conectarse con la música, y que niños y adultos puedan tocar y disfrutar juntos de la percusión”. El músico explica que durante los shows una banda acompaña las presentaciones y siempre convocan a músicos y cantantes invitados.

“La percusión siempre me llena de felicidad”, admite el compositor y baterista de La ilusión Orquesta, y Frida. El joven músico cuenta que tenía diez años cuando descubrió la percusión tocando batucada y que unos años después se inclinó por la batería. Nacido en la localidad de Pergamino, se formó en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y también en Estados Unidos.

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El taller enseña a niños, jóvenes y adultos a tocar variados instrumentos de percusión: congas cubanas, yembé africano, dunun africano, zurdos brasileros, claves cubanas, campanas centroamericanas. El profesor busca que las clases sean dinámicas y prácticas.

“Cada uno descubre de a poco cuál será su participación dentro del ensamble. Vienen personas que nunca tocaron un instrumento y también profesores de música.”, resalta. La comprensión de los roles dentro del grupo, la coordinación y la creatividad son algunas de las habilidades más importantes.

El profesor reconoce que la aparición en la última década de varios grupos de percusión en la Argentina y en Latinoamérica lograron cautivar a más jóvenes y adultos “Encuentran a este ritmo divertido pero también sorprendente cada vez que escuchan un ensamble de 25 personas, con una banda tocando en vivo, sincronizados y atentos a la dirección”, asegura el director que se destaca por conectar con el público.

“Si noto que a la gente le gusta lo que estamos tocando, improviso repitiendo algunos ritmos y haciendo que una pieza dure más tiempo, es como ser un DJ que puede manejar las pistas y hacer que algunos canales se enciendan o apaguen”, dice Verón. Reconoce que no existía una dirección organizada en la percusión y que esta herramienta permite unificar las señas, y que cualquier banda pueda entender su lenguaje.

Para mayores informes sobre la propuesta, visitar el perfil de Facebook de Tierra y Aire Percusión, La Paz 1153 dto. 2, 3413-425820.

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