Sábado 30 de Diciembre de 2017

El peronismo como acontecimiento histórico es complejo de abarcar. Pero ¿cómo se enseña en la escuela secundaria? Lejos de los manuales Santillana, la videoteca de Clarín o el monólogo aburrido, cuando transcurríamos por el nunca bien ponderado nivel polimodal, una profesora supo enseñarnos algo sobre el peronismo, de una manera distinta. Yo fui parte de una generación que sirvió de ensayo para el modelo educativo que trajeron los 90, y que pocos años antes había fracasado en Europa. La ley federal empobreció la enseñanza de la historia en las escuelas, entre otras disciplinas clave. Pero hay docentes que pueden más que una ley.

En 2003, la profesora Gabriela Bertolotti, en la Escuela Taller de Nazareth de Venado Tuerto, nos propuso sumergirnos en un pedazo importante de la historia argentina: el primer y segundo gobierno de Perón, aprendidos a partir de una teatralización. Se trató de la representación de un juicio en el que todo el curso asumió un papel en el proceso, que llevó tres clases y culminó con un fallo.

Así, el aula tradicional se convirtió en un juzgado. Tres compañeros fueron el tribunal. Dos en la acusación y dos en la defensa. Uno hizo de Perón. Ocho de trabajadores fabriles, ferroviarios y campesinos y actuarían como testigos. Otros ocho testigos encarnaron la Sociedad Rural, el empresariado y la iglesia. Algunos compañeros fueron embajadores. Había sindicalistas y representantes de otros partidos.

Dos años antes, la misma profesora nos propuso recrear un debate entre unitarios y federales, y tuvimos que caracterizarlos poniendo el cuerpo en la historia. Esta vez, con Perón en el banquillo, cada uno de nosotros tuvo que preparar su rol en el juicio, estudiar medidas económicas, leyes sancionadas y políticas de Estado. Todos tuvimos algo para decir y algo para escuchar, y la experiencia también nos enseñó algo sobre la justicia y sus procesos.

El fallo del tribunal fue favorable a Perón, sobre todo porque los y las compañeras que declararon en su favor supieron expresar muy bien lo que el peronismo posibilitó para estos sujetos sociales. Pero ese detalle no tiene importancia. Aprendimos algo que antes no sabíamos y fuimos protagonistas de ese aprendizaje. Se lo debemos a la profesora, por ir más allá de los moldes, por abrir horizontes desconocidos en aulas que siguen siendo aburridas, por innovar y hacerse a un lado para no ser el centro a la hora de enseñar. Por motivar y marcarnos lo que otros no pudieron o supieron.


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