Educación

Un homenaje al proyecto educativo que nació en una casilla verde

La escuela Nº 574 de Pérez fue bautizada con el nombre de Juan Carlos Gauseño, víctima de la dictadura.

Sábado 15 de Junio de 2019

"Esto es escribir la historia, porque va a quedar para toda la vida", dice aún emocionada Verónica Gauseño, minutos después de hablar ante los cientos de chicos y chicas de la Escuela Nº 574 de Cabín 9, el día que se bautizó al establecimiento con el nombre de su tío Juan Carlos Gauseño, un militante político de Pérez asesinado durante la última dictadura cívico-militar.

El de Verónica fue uno de los testimonios que se escucharon el viernes 7 de junio al mediodía, cuando la escuela más grande de la provincia eligió honrar a quien fue uno de los fundadores de un proyecto educativo que nació a principios de la década del 70.

En el acto, Verónica mencionó a todos los que militaron junto a su tío, Juan Carlos "Kenio", Gauseño, entre ellos al maestro Raúl García, Mario Ramos y a su papá Miguel Angel "Tereré" Gauseño. "Todos ellos, junto a los vecinos, primeros pobladores del lugar, fueron los que levantaron los cimientos de lo que son hoy estos dos monstruos, las dos escuelas más grandes de Santa Fe", dijo, en referencia a la primaria Nº 1.209 Provincia de Chaco y a la secundaria Nº 574. Y agregó: "Pensar que arrancó todo con una casillita verde que estaba en la terraza de mi casa".

Historia de militancia

Juan Carlos "Kenio" Gauseño fue un militante de la Juventud Peronista que nació en Pérez en 1954, Junto a Miguel Ángel, su hermano, formó parte de un grupo de jóvenes que en la década del 70 desarrolló su militancia en los barrios El Terraplén y Cabín 9, las barriadas más pobres de la localidad lindante con Rosario. Desde allí alfabetizaron a chicos y adultos de a zona. El primer salón fue una casillita verde que tenían en su casa hermanos Gauseño.

"Ellos hicieron este proyecto educativo y social en base a la filosofía de Paulo Freire. Fue el maestro Raúl García el que trajo esa filosofía de Freire y ellos lo llevaron a la práctica", cuenta Verónica Gauseño. El maestro García se mudo al barrio El Terraplén y su tío Juan Carlos quedó como referente en Cabín 9. La zona entonces era un cañaveral a la vera del tren y organizaron a los vecinos, en su gran mayoría provenientes del Chaco, gestionándoles los documentos y enseñándoles a leer y escribir. En el acto, la sobrina de Juan Carlos saludó a la abanderada de la primaria nocturna que funciona en la escuela, una mujer que le cebaba mates a los hermanos Gauseño mientras levantaban los cimientos de la primera aula de material.

Kenio fue asesinado a los 22 años el 1º de diciembre de 1976 en una casa de Granadero Baigorria, resistiendo el ingreso de una patota de la dictadura y permitiendo así que "Manolita" Gloria Cristina Fernández y su familia pudieran escapar por los fondos de la casa. Miguel Angel Gauseño, hermano de Kenio y papá de Verónica, fue secuestrado y desaparecido nueve días después, cuando su hija tenía seis meses de edad.

"Este acto te pone en la mente a los seres queridos que perdimos. Y hace bien para que los jóvenes no permitan que esto vuelva a suceder", reflexiona Manolo Fernández, hermano de Manolita.

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El nombre y los sueños

Tras casi una década de constantes retrasos en las obras, finalmente la escuela 574 fue inaugurada en agosto de 2016. Pero había que ponerle un nombre. En mayo pasado, con el nuevo equipo directivo encabezado por la directora Analía Catramado y el vice Claudio Castañeda, convocaron a una votación entre varios nombres posibles. Alumnos, padres, docentes y vecinos eligieron finalmente el de Juan Carlos Gauseño, el militante político y alfabetizador del barrio, que se impuso por sobre René Favaloro, Alfonsina Storni, María Elena Walsh, Ernesto Sábato, Paulo Freire, Eduardo Galeano y Alicia Moreau.

"Para nosotros este día es muy emocionante, porque desde el momento que llegué a la escuela (en noviembre pasado) mis compañeras estaban pensando que esta escuela tenía que tener un nombre. Entonces lo que estaba en mi primera agenda es esto, porque es muy importante la identidad", dijo en el acto la directora Analía Catramado. Rescató el trabajo de la comunidad educativa en este proceso de elección del nombre y les pidió a los estudiantes "que sueñen, que luchen y tengan la meta de hacer lo que deseen en sus vidas como lo hizo Juan Carlos, porque todo es posible cuando nos unimos y trabajamos en equipo".

El intendente de Pérez, Pablo Corsalini, recordó la historia de aquella casillita verde e invitó a dimensionar las convicciones de aquellos militantes que se propusieron enseñar a leer y escribir a la población de las barriadas más pobres de la ciudad. "Así arrancó esa casillita verde, que pasó a ser la escuela primaria de mayor matrícula de Santa Fe y que termina en la secundaria con mayor matricula de la provincia". Hoy a la Escuela Juan Carlos Gauseño asisten cerca de 500 alumnos.
"Sueñen, luchen y tengan la meta de hacer lo que deseen en sus vidas como lo hizo Juan Carlos"

Presente en el acto, la ministra Claudia Balagué, recordó el abandono que por años sufrió el edificio escolar en obras. Y agregó: "Qué orgulloso estaría Juan Carlos de encontrarse, desde la casillita que él había fundado y creado para todos los jóvenes de Cabín 9, encontrar semejante escuela que tenemos hoy".

Para Juan Pablo Bustamante, de la Secretaría de Derechos Humanos de Amsafé provincial, "es muy importante recordar a los compañeros, rescatar su militancia, su trayectoria y su identidad política".

El acto cerró con una suelta de globos en el patio. Atado a cada globo volaron los mensajes que escribieron los chicos y chicas de la escuela. "Hay una frase de Paulo Freire que dice que la educación es un acto de amor y valentía. Y ellos tuvieron amor y fe por la gente, por el otro. Y hablo de ellos por toda esa generación. Por eso pienso que los genocidas no pudieron romper esos lazos de comunidad, amor y compromiso", dijo Verónica Gauseño, quien en el acto nombró a las víctimas del Terrorismo de Estado de Pérez.

Sobre el final, citó un poema que sintetiza ese espíritu que invita a rescatar. Y leyó: "Resista. Exista. Encuentre entre sus afectos la ciudad habitable. Organice la solidaridad. Cuide a los suyos, teja redes. Comparta el plato de comida cuando falte. Abrace y contenga. Déjese abrazar y pídalo cuando haga falta".

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