Educación

Un festival de teatro para que los secundarios muestren sus producciones

Participaron más de 500 estudiantes de la provincia. El lenguaje teatral se instala cada vez más entre jóvenes y adolescentes.

Sábado 26 de Octubre de 2019

“El teatro en las escuelas abre otros espacios y nos une cada vez que tenemos que ponernos de acuerdo en algo”, destacan Marianela Druetta y Julián Lasa, coordinadores del 11° Festival de Teatro de Escuelas Secundarias de Santa Fe.

En la Escuela Provincial de Teatro y Títeres Nº 5.029, dependiente del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe, se realizó la semana pasada otra edición de este festival que reúne a estudiantes de toda la provincia y que tiene como principal objetivo el encuentro con el teatro. “No es una competencia sino un espacio para que chicos y chicas de distintas escuelas puedan mostrar sus producciones”, afirman.

Las escenas teatrales, cortometrajes y ficciones audiovisuales exhibidas durante el festival fueron producidas íntegramente en el aula. Participaron 29 escuelas secundarias y más de 500 estudiantes de Rosario, Chabás, Venado Tuerto, Villa Gobernador Gálvez, Casilda, Villa Minetti, Alcorta, General Lagos, Arroyo Seco, Álvarez, Carcarañá, San Jorge, Pérez, Santa Fe y Vera. También recibieron la visita de una escuela de Canelones (Uruguay).

En cada edición, el festival propone una temática diferente. Este año brilló la comedia del arte, un género teatral nacido en el siglo XVI en Italia, con la figura destacada del arlequín entre muchos otros personajes a media máscara. Por eso el título del encuentro: “Les arlequines. Enredada tarde de comedia y arte”.

Marianela Druetta profesora de teatro y Julián Lasa, profesor de teatro en títeres, fueron los productores y coordinadores de este festival. La escuela de teatro lanza todos los años una convocatoria para egresados de las cuatro carreras (profesorado de teatro, profesorado de teatro en títeres, tecnicatura en actuación y dirección en títeres) a fin de seleccionar a dos personas para la organización.

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Entre arlequines y máscaras

Los salones de la escuela de teatro se transformaron en pequeñas salas teatrales, y el patio en una gran pista de baile y juego. Participaron además treinta estudiantes del profesorado, quienes se vistieron de arlequines, dottores, colombinas y enamorados, para viajar en el tiempo y reencontrarse con la magia de la comedia del arte. “Para estos actores y actrices también es un espacio de producción porque proponen escenas e intervenciones mientras acompañan a las escuelas. Al principio, esta cercanía e improvisación siempre genera sorpresa y un poco de vergüenza entre los estudiantes secundarios”, resalta Druetta.

Durante el festival también participó la Compañía Teatral Tablas Rodantes, dirigida por Nicolás Jaworsky, uno de los primeros grupos que comenzó a trabajar en Rosario la comedia del arte. Cerró el encuentro el grupo musical Los Satélites del Paraná.

Cuatro espacios diferentes y en simultáneo mostraron las producciones de los estudiantes. “A veces viene un grupo de cuarenta y solo diez se animan a actuar. Existen muchos otros roles además de estar en escena, pueden ocuparse de la parte técnica, el vestuario o las luces”, explica la profesora de teatro. Algunas instituciones solo participan del festival como espectadoras, disfrutando además de las dinámicas y juegos teatrales. “En el lugar de espectador se trabaja la escucha y el respeto hacia el trabajo del otro. A veces nos encontramos con chicos y chicas que nunca vieron teatro”, continúa. Las escenas no pueden exceder los 15 minutos ni proponer una escenografía que requiera demasiado montaje.

“El lenguaje teatral se está instalando cada vez más en las escuelas. Los chicos pasan muchas horas sentados y cuando ingresan al área de teatro, danza o plástica empiezan a moverse y sentir que el arte los atraviesa. El teatro en las escuelas comienza a ser reconocido, entendiendo que se estudia, y que no se trata de un hobbie”, describe Druetta.

Julián Lasa se suma a la charla y agrega: “El teatro une cada vez que tenemos que ponernos de acuerdo con otra persona. En lugares conflictivos, también implica dejar de lado la violencia y el enojo. También busca esa lógica de producir algo y nunca saber qué”.

La gran mayoría de las obras fueron creadas por los estudiantes o son textos de autor que fueron adaptados. “Las temáticas fueron muy variadas, una escuela presentó por ejemplo la comedia “Modelos de madre para recortar y armar”, una obra que los estudiantes modificaron con escenas cortas sobre situaciones cotidianas”, relatan los organizadores.

“Este encuentro es diverso y enriquecedor, superó nuestras expectativas. Observar a los estudiantes entrar y salir de los salones, siendo actores y espectadores a la vez fue uno de los momentos más gratificantes. También el recreo en el patio donde siempre se produce un encuentro e intercambio entre los adolescentes”, reflexionan Druetta y Lasa.

Para Julián, el teatro es una búsqueda constante de objetivos, “escuchar a las personas y generar cosas que nos saquen de la vida cotidiana, para producir algo nuevo y bueno”.

Marianela lo vive como si fuera un mundo paralelo, en el que logra desconectarse cada vez que tiene que dar una clase o hacer una obra. “El arte es un lugar para expresarse y también nos enseña a volver al juego. Estamos tan acostumbrados a esta sociedad de consumo, que constantemente tenemos que encontrarle a todo un para qué. El teatro es disfrutar del aquí y ahora, estar presente y conectados desde un lugar de resistencia”, agrega Marianela.

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