Sábado 29 de Diciembre de 2018
La propuesta del espacio Yo Leo en el Suplemento Educación, a los reporteros gráficos nos motivó buscar y capacitarnos en nuevas formas de contar historias, ya no sólo con la imagen fija, sino incorporando movimiento y sonido. Un desafío que crece y cambia día a día, como la propia tecnología.
Pero a su vez, lo más valioso de esta experiencia está ligado con algo simple y esencial: los libros, su olor, su textura, su materialidad. Y maravillarse de ver cómo las chicas y los chicos se apropian de las historias, se identifican, las viven y las comparten. Las disfrutan a tal punto que la mayoría de ellos llevaba a la sesión de filmación más de un libro, y querían recomendarlos a todos. Y a través de su entusiasmo por la lectura, alentar a otros niños a sumergirse en el mundo de las historias escritas en papel, en este contexto digital en donde se mueven.
Siempre es enriquecedor escuchar y aprender de nuestros niños. Volver a lo primario, llegar a casa después de escucharlos con ganas de bajar de la biblioteca El Principito y releerlo. Disfrutarlo y comenzar a leérselo a nuestros hijos, como lo hicieron hace mucho nuestros padres. Todo gracias a una nena de 9 años que me recordó el placer de la lectura y la textura de los libros.