#YoEscribo / chicas y chicos que escriben

Un dibujante y dos agendas que guardan el esqueleto de sus historias

Juan Manuel Ortenzi escribe y dibuja historias de ciencia ficción, fantasía y, a veces, también policiales.

Sábado 18 de Mayo de 2019

En sus manos, Juan Manuel Ortenzi (19 años) sostiene dos agendas: una negra y otra naranja. En la primera, la principal, guarda “el esqueleto” de las historias que escribe, mientras que en la otra figuran las partes de ese esqueleto, fragmentos de ese relato a construir.

Pero además, lleva una carpeta con algunos de sus ilustraciones. El dibujo y la escritura son sus hobbies. “Empecé primero escribiendo, pero luego me di cuenta que me era más sencilla la parte del dibujo y decidí combinarlas: la escritura para hacer los guiones de los dibujos y tener una referencia a futuro por si alguna vez me olvido; y el dibujo para representar lo que escribo”.

Dice que le gusta trabajar sobre temas de ciencia ficción, fantasía y, a veces, también policiales.

Se reconoce como lector desde que era pequeño, lo que le permitió “fomentar la imaginación y creatividad”, ya que cuanto más leía más cosas le gustaban y mantenía un ritmo: “Creo que eso fue lo que principalmente me ayudó a encontrar que la escritura y el dibujo, lo artístico, era lo mío. Y que mientras más leía más podía llenar las partes que me faltaban y podía hacerlo más interesante”.

Juan Manuel empezó este año a cursar la carrera de bellas artes de la UNR y, desde hace cuatro años, también asiste a la Escuela de Dibujo Carlos Barocelli.

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>> Herido por una espada

Quedarme era entregar mi cabeza, razonar no tendría sentido, correr era mi única opción.

De repente sentí un breve y corto dolor en mi estómago. Luego ese dolor se convirtió en algo frío y en un oscuro sentimiento. Cuando miré para abajo, vi cómo la punta estaba atravesando mi estómago.

Desesperado, traté de sacarla pero me causó más dolor. Parece que, inconforme, me hundió más la espada.

Ya ahora me costaba respirar, sentí cómo la sangre brotaba cálida de mi cuerpo tiñendo su espada.

Removiendo la espada de mi estómago, caigo inconsciente delante de él.

Levantando su espada para darme el golpe final, se detiene en seco al ver el sello brillar de mi bolsillo. Me lo saca y observa cómo brilla.

De repente, un portal se abre y otra persona aparece... ahora sólo recuerdo una parte de su conversación confusa... Me despiertan dos oficiales de la policía, me dicen que me calme, que ahora está todo bien, que yo estoy protegido.

Juan Manuel Ortenzi, 19 años.

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