Sábado 19 de Diciembre de 2020
“A mí me gusta mucho el día de carnaval, es muy divertido porque nos disfrazamos y nos dejan ir sin bata, ir como nosotros queremos”. Con este relato de Mario en el aula de su escuela comienza el corto Vestido nuevo.
El festejo escolar del día de carnaval fue la ocasión especial en la que Mario, un niño de ocho años, se decidió a lucir el vestido nuevo de su hermana. Rosa fucsia, cortito y con una flor en el canesú. El vestido combinaba con sus uñas nacaradas. Ese día todos sus compañeros lo miraron en silencio cuando lo vieron llegar y el grito de “maricón” no tardó en llegar.
¿Qué sucede en una escuela cuando un alumno o alumna se autopercibe diferente?, ¿cómo reaccionan sus compañeros, compañeras y los adultos que integran la comunidad educativa? En el corto, el aula se descontrola como resultado de los agravios, la maestra aparta al niño que se sale de la norma y el director cita a su padre.
Vestido nuevo es una producción española realizada en 2007 por Escándalo Films, con la colaboración del Ministerio de Cultura español. La dirección y el guión del video estuvieron a cargo de Sergi Pérez y Laia Núñez, y los actores protagonistas fueron Ramón Novell, Sara Martín, Kevin Puertas. Aunque el corto tiene una antigüedad de 13 años, vale preguntarse si continúa ilustrando el presente y en qué medida esta realidad sigue signada por incomprensiones y resistencias a quienes se salen de la heteronorma.
El corto español constituye una propuesta interesante para el abordaje de la identidad de género en el marco de la educación sexual integral (ESI), al tiempo que brinda la posibilidad de debate sobre los estereotipos impuestos y los comportamientos sociales discriminatorios aún vigentes. Además, es una buena oportunidad para revisar la legislación nacional y recordar que en el país existe desde el 2012 una ley que contempla los derechos de las personas trans de ser tratadas de acuerdo a su identidad autopercibida.
La ley de identidad de género Nº 26.743 permite que las personas trans sean inscriptas en sus DNI con el nombre y el género vivenciado. Además ordena que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean incluidos en el programa médico obligatorio, que garantiza una cobertura de las prácticas en todo el sistema de salud. No sólo se destaca por ser una ley que no patologiza las identidades trans, sino que además en su artículo 5º contempla estos derechos para las infancias, considerando el interés superior del niño/a de acuerdo con lo estipulado en la Convención sobre los Derechos del Niño y la ley 26.061 de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
En Vestido nuevo, Mario es separado del aula por infringir la norma y espera que alguien de su familia vaya a buscarlo. Mientras tanto conversa con su amiga y le muestra sus uñas pintadas. Mario reafirma: “A mi me gustan más las cosas que brillan, es mas bonito”. Su amiga preocupada reproduce el discurso familiar bien aprendido y le explica que puede vestirse de niña dentro de la casa pero que no puede hacerlo en público, reafirmando el mandato trasmitido de lo que no es aceptable socialmente. Cuando el papá de Mario llega a buscarlo, se encuentra con aquello que no hubiese querido ver. Claramente contrariado observa a su hijo vestido de niña y lo interroga sobre su comportamiento inadecuado. Habla con el director sobre las irregularidades cometidas por el niño y deja ver en él una expresión de desazón, por ser justamente su hijo el que se desvía de la norma.
El malestar y la angustia están presentes en el rostro de este padre, pero también irrumpe el amor cuando mira a los ojos a su niño. Para ocultar el vestido rosa del escándalo el papá cubre a su hijo con su saco con mucha ternura. Mario se retira en brazos de su padre y escucha el último “maricón” de la jornada disparado por su compañero. Aquel que al igual que él está separado del aula y que lo juzga con mirada agresiva. Mientras tanto, el abrazo dulce del papá de Mario preanuncia otra historia posible.