Educación

Tomar una prueba, ¿cuestión de poder?

Poco más de 25 años atrás. Guardapolvo abotonado en la espalda, medias tres cuartos azules y zapatos oscuros.

Sábado 04 de Noviembre de 2017

Poco más de 25 años atrás. Guardapolvo abotonado en la espalda, medias tres cuartos azules y zapatos oscuros. Bachiller con orientación docente. Profesora de Fundamentos de la Educación entra al salón. Voces animadas que no cesan. Antes que los pasos se detengan frente al escritorio se escucha: "Saquen una hoja, hay prueba". Suena un abatido "noooo" a coro y comienzan a ser audibles cartucheras y carpetas disponiendo hojas en blanco. En medio del bullicio, la profe sentencia: "Tengo el poder de tomar una prueba". Desde atrás una voz se abre paso: "Usted no tiene poder". Silencio absoluto. Ya estaba dicho. Las palabras ya habían salido de mi boca. Ya habían sido escuchadas. "¿Cómo dice?" interpela quien busca dar una posibilidad de huida a su presa. No había error en mis palabras sino un claro posicionamiento. Esa profesora hablaba de una evaluación como instrumento de poder. Fundamentos de la Educación decía la carátula de mi carpeta. Una gran contradicción que no estaba dispuesta a aceptar. "Usted no tiene poder. Tiene el derecho de tomar una prueba y yo tengo el derecho de no hacerla", me escuché decir resueltamente clara aunque temerosa.

Sostuvimos nuestras miradas. Segundos que duran horas. Ni un murmullo alrededor. "Para mañana tráigame por escrito por qué no tengo poder sobre usted". Tamaña tarea. Escribí. Borré. Volví a escribir. Necesitaba responder. Era un desafío. Era eso y tanto más. Era una evaluación de principios. Era un aprendizaje. Hoja borrador amarillenta que aún después de casi 25 años conservo. El original fue entregado el día después de la gran prueba. Evaluar fue aprender

"Comencemos pensando que el poder lo da la inteligencia, el razonamiento. Por lo que puedo aceptarle que usted tenga poder sobre mí, pero solo dentro del marco de los conocimientos adquiridos por el estudio y por el transcurso de la vida. Las demás atribuciones tomadas por la docente y llamadas «poderes» no son solo más que atribuciones mal tomadas. (...) Me resulta penoso que un profesor tenga que recurrir a la facultad que se le otorga de calificar para tomar una medida de castigo en contra de un alumno. Eso sería aplicar una fuerza, y siendo la fuerza el derecho de las bestias, y no creyendo que sea su caso, considero que usted no tiene poder, o sólo el mencionado al comienzo".No recibí respuesta explícita. No hubo devolución. Pero el fin del año me encontró con todas las pruebas "superadas". Fundamentos de la Educación decía la carátula de mi carpeta. Hubo tanto aprendizaje en aquella evaluación convertida en tarea.

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