Miradas

Tensiones, miedos y aprendizajes en un taller de escritura

Un espacio de aprendizaje juvenil se transforma en el escenario donde se reflejan los conflictos políticos, sociales y culturales de la Francia actual.

Sábado 06 de Junio de 2020

Luego de casi diez años del estreno de Entre los muros, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, Laurent Cantet presentó en 2017 El atelier, una película catalogada como un drama francés, pero también como una obra para oír o leer. Se trata del último largometraje de un director que se destacó por obras de alto contenido político y social como Recursos humanos y El empleo del tiempo.

El atelier ofrece al espectador un guión realizado colaborativamente entre Cantet y Robin Campillo (el director de 120 pulsaciones por minuto). Al igual que en Entre los muros, en El Atelier Cantet pone el foco de atención en un espacio educativo, en este caso un taller de escritura al que asiste —en el marco de un programa de inserción social— un grupo de siete jóvenes que fueron seleccionados para escribir un thriller policíaco con la conducción de una famosa escritora parisina.

¿Que puede suceder en un taller de escritura además de lecturas? La película se luce con valiosos diálogos que expresan tensiones, miedos, aspiraciones, frustraciones y egos que salen a la superficie en este particular espacio de aprendizaje.

En el taller de escritura asisten siete jóvenes seleccionados para escribir un thriller policíaco con la colaboración de una famosa escritora

El escenario es La Ciotat, una pequeña ciudad portuaria del sur de Francia, que en el pasado supo ser un centro de construcción de grandes navíos y que luego del cierre de un astillero y de gran cantidad de empresas durante los años 80 debió reconvertirse, dejando mal herida a su población adulta. Los protagonistas, por su parte, invitan a un choque a simple vista. Por un lado Olivia, una escritora parisina de clase media que intentará realizar un trabajo docente a cargo de este taller literario en La Ciotat; y por el otro Antione, uno de los adolescentes que integra el grupo proveniente de una familia trabajadora de la pequeña ciudad, aparentemente indiferente a todo pero que con vehemencia dice lo que piensa.

¿Que se puede decir del grupo de jóvenes que asisten al taller? Los estudiantes del atelier son los hijos y nietos de esos trabajadores del antiguo y próspero puerto, constructores y artesanos marítimos castigados por el pasado reciente de la pequeña ciudad, y al mismo tiempo varios de elllos son hijos y nietos de inmigrantes de países africanos, casi un muestrario de la diversidad étnica que se expresa en la Francia actual.

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El escenario es inmejorable para que Cantet, al igual que en Entre los muros, escarbe en las complejidades que aporta la mixtura de diferentes culturas, cultos y realidades económicas en una misma sociedad, que comienza a cofigurar una Europa muy distinta a la tradicional. Es en este marco y bajo esta atmósfera de fondo, que va tomando relevancia y protagonismo la relación entre Olivia y Antonie, un vínculo tenso en la medida que el carácter provocativo y agresivo del joven genera en la escritora sentimientos contrapuestos que occilan entre la atracción y el rechazo. Por otra parte, el proceso creativo que hace hincapié en el pasado industrial del pueblo deja en evidencia las diferentes posturas de los adolescentes que integran el taller. Miradas y posiciones que oscilan entre la indiferencia, la nostalgia y los miedos hacia un mundo que se torna amenzante. El resultado es el esperado y el atelier se transforma en un gran foro de debate, donde los conflictos se ponen sobre la mesa a través de intensas discusiones que sacan a flote el dolor por el pasado reciente, el miedo, las frustaciones, los rencores, la intolerancia y la xenofobia.

Los conflictos políticos, sociales y culturales de la realidad francesa actual se exponen a través de cada temática que aborda este grupo juvenil, y con ello el director interpela tanto a los personajes como a los espectadores, sobre la búsqueda de la identidad, la pertenencia y los límites que deteminan cada singularidad.

La obra aporta una mezcla de misterio y un discurso lleno de riquezas que se anima a hurgar en una realidad social compleja, atravesada por conflictos tanto del pasado como del presente.

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