"Seño, ¿falta mucho para la leche?"
Crece la demanda en los comedores escolares. El trabajo solidario de las docentes que se suman a los merenderos.
Hace un año 180 chicas y chicos en edad escolar recibían la copa de leche en el Merendero Corazón Solidario de Nuevo Alberdi. A los pocos meses eran 250 quienes se sumaban a esta ayuda y hoy son 350. Apenas una muestra de cómo crecen la pobreza y el hambre en las zonas marginales de la ciudad. Muy cerca, otro merendero, el Granito de Arena, ofrece la misma ayuda. Un grupo de maestras colabora con estos espacios, de manera voluntaria, comprometida, para dar una mano. "Los chicos llegan a la escuela sin comer!", dice Cintia Pérez, profesora de plástica de la Escuela Primaria Nº 133 y comparte con voz angustiada que muchos hasta se descompensan. "Otra vez vemos cómo los chicos se desmayan por no haber comido. Se nota más en las horas de educación física. Primero los labios blancos, luego llega el mareo...", relata la maestra con infinita tristeza. También el número de comensales de los comedores escolares viene creciendo sostenidamente en los dos últimos años, lo dicen las cifras oficiales: unos nueve mil alumnos más se sumaron a los comedores en el último año.


"Seño, ¿cuándo llega la leche? ¿Cuánto falta?" Las preguntas son conocidas para las maestras y maestros, sobre todo quienes enseñan en las escuelas de los barrios más necesitados de la ciudad. Se repite desde primera hora de clase. Las docentes saben que para muchas nenas y nenes es la primera comida que reciben quizás desde la tarde anterior. En muchas zonas los merenderos barriales intentan paliar esta realidad. Como el Corazón Solidario que funciona en Luzarriaga al 2400 de Nuevo Alberdi y a donde las docentes se acercan también a colaborar. Arrancó en febrero del año pasado con 15 chicos, a mitad de año sumaban 180, a fines de diciembre 250 y en la actualidad asiste a unos 350. Se acercan los lunes, miércoles y viernes por la tarde, cuando regresan de la escuela a tomar la leche y "comer algo rico". Los sábados al mediodía es la comida. En el espacio también funciona un roperito y apoyo escolar, entre otros proyectos que se generan pensando en las infancias y las familias. "Estamos armando una biblioteca móvil", agrega con entusiasmo Cintia.

La iniciativa del Corazón Solidario la tuvo una ex alumna de la Escuela Secundaria 539 que comparte edificio con la Primaria 133, también en Nuevo Alberdi. Es Daiana Wabrisezewiez. El espacio funciona con el apoyo de quien quiera acercar una colaboración.

Un poco de abrigo

En ese espacio ayuda Cintia Pérez, la profe que defiende la enseñanza del arte, y se hace tiempo para estar presente en el barrio donde viven sus alumnos. No es la única: hay otros maestros y maestras de la 133, de la 1.226 y la 1.289, además de la colaboración de unas docentes cercanas de las primarias 613 y 116. La tarea que ofrecen es preparar, servir la leche y apoyo escolar. Y acercar un poco de abrigo, no solo el de la ropa, la mano extendida también abraza.

Cintia cuenta que el hambre es creciente. Lo palpan en las aulas, a diario, en las escuelas cuando el chico terminó su copa de leche y espera por el comedor del mediodía. Una situación que se agrava por la falta de trabajo, de changas, que es de lo que vive la mayoría de las familias y con las deudas que se les vuelven impagables para quienes tienen algún ingreso registrado. "Muchas mamás han sacado créditos para arreglar la casa, hacer el baño, por ejemplo, y ya no los pueden pagar", comenta la maestra de las historias que les comparten. Cuenta que a Nuevo Alberdi llegan cada vez más familias de distintas partes de la provincia y de otras zonas de la ciudad. Crecen las necesidades de atención y cualquier ayuda es bienvenida pero alcanza cada vez menos. Sumado a que se hace más difícil reunir aportes de los sectores habitualmente más presentes: "A nosotros nos ayuda la clase media, no las grandes empresas, y la verdad es que ahora estas familias también están mal, por eso es más difícil pedir colaboración".

Recibir un alimento durante la jornada de clase es una necesidad que no admite demora también en los adolescentes que están en la escuela secundaria y no reciben esta asistencia. En el caso de la Secundaria 539 presentó hace un año el pedido ante el Ministerio de Educación (Regional VI) del servicio de copa de leche para sus estudiantes (expediente 00416-0185200-9, del 28 de julio de 2017). Sin embargo, aún esperan por la respuesta oficial.

Trabajo "codo a codo"

En la zona se levanta otro merendero, el Granito de Arena. Al frente está Milton Ríos, un joven de 22 años. El merendero se ubica en el patio de su casa, en Bouchard 3640. Está a cuatro cuadras del Corazón Solidario, parece cerca pero en el barrio esa distancia representa una dimensión mayor. Aquí la copa de leche llega los martes, jueves y sábados por la tarde. También son unos 360 chicas y chicos, la mayoría es la que alterna entre uno y otro merendero. Ambos reciben ayuda del Estado provincial. Un subsidio que es mínimo, pero ayuda al fin. "Es para comprar leche, cacao y azúcar, pero a nosotros nos alcanza para una semana", confía el joven.

Milton cuenta que hace seis años que tienen este espacio, al que define como un lugar donde "se trabaja codo a codo y en cadena", con actividades y propuestas que invitan a "concientizar"; "es un trabajo social e independiente de cualquier religión o partido político". Lo que convoca a asistir —explica— son las ganas de colaborar mutuamente, de aprender unos de otros. Incluso las familias están invitadas a arreglar la ropa que reciben, a tener participación directa. Junto a la copa de leche, funciona un grupo de mujeres, el tema principal que las reúne son las problemáticas de género, como la violencia. Otra actividad es el apoyo escolar. También hasta aquí se llegan las docentes para ayudar con la merienda y las tareas. "Para los chicos es muy importante ver a sus maestras caminando por el barrio, trabajando aquí", aprecia el joven del compromiso que muestras las docentes y se pregunta en voz alta "¿Quién ve este trabajo que hacen?".

También Milton, quien es empleado, es ex alumno de la Escuela primaria 133 y de la Secundaria 539. Su tarea solidaria la desarrolla en red, en colaboración con otras instituciones de la zona, desde las mesas barriales hasta las iglesias, entre ellas la del Padre Daniel Sinieris. Una estrategia clave para enfrentar las penurias cotidianas.

Advertencia de los gremios

Los gremios docentes vienen advirtiendo cómo la crisis económica y social repercute en las aulas. También cómo la ayuda del Estado aquí es decisiva. El último plenario de secretarios generales de Ctera, realizado el 10 de agosto, se manifestó en defensa de la educación pública y aludió a la problemática de los comedores. Se denunció cómo "el ajuste y la subejecución del presupuesto educativo está ocasionando un deterioro alarmante en la educación pública". En particular por los problemas crecientes de infraestructura escolar y por los que se avecinan para la atención social de los alumnos: "El acuerdo con el FMI traerá más ajuste y desfinanciamiento para las escuelas argentinas, que se traducirán en recorte en becas y comedores escolares".


>>> 9 mil comensales nuevos

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Hace poco se conoció el reclamo de la provincia a la Nación para que aumente las partidas destinadas a los comedores escolares ("Educación reclama al gobierno nacional más fondos para comedores", La Capital del 10 de julio 2018). La demanda se vincula con el aumento de precios en los alimentos y de los servicios de copa de leche y comedor escolar. Se argumenta que en las escuelas que dependen de la Regional VI de Educación (Rosario y su región)asisten a los comedores unos 52 mil niños y adolescentes. Una realidad que se reitera en los demás departamentos de la provincial. En 2017, 38 escuelas nuevas comenzaron a ofrecer la copa de leche. Esto significó la creación de 5.580 nuevas raciones en ese año. Y en lo que va de 2018, otras 19 escuelas incorporaron este servicio de desayuno o merienda, con 3.245 nuevas raciones. Es decir casi 9 mil comensales más. En tanto que otras seis escuelas agrandaron sus comedores y demandaron más platos de comida.

Según los datos oficiales, el gobierno santafesino destina anualmente alrededor de 3 mil millones de pesos para los servicios de comedores y copa de leche. Mientras que el aporte de Nación llega a través de partidas conocidas como refuerzo nutricional, y es de 105 millones de pesos cada año: unas 28 veces menos.