Rosario, la ciudad donde la cumbia tiene escuela propia
El Galpón de las Juventudes ofrece un espacio para aprender a tocar, cantar y bailar el popular género musical latinoamericano.

Sábado 15 de Abril de 2023

La cumbia es la música popular por excelencia y un género que convoca a los jóvenes como nunca antes en el presente. Tal vez porque cuando suena una cumbia, se baila, se comparte y se disfruta con otros. Rosario cuenta con un espacio que revaloriza a este género musical latinoamericano, lo enseña desde sus orígenes y en todas sus expresiones. Se trata de la Escuela de Cumbia, un universo con ritmo tropical anclado en los Galpones de la Juventud que este año vuelve a abrir su inscripción.

Giuli tiene 26, comenzó a formarse el año pasado y actualmente es una de las vocalistas de la banda Que sea cumbia, creada en la misma escuela junto a sus compañeros. “Me sorprendí cuando vi el programa de estudio, me parece muy importante entender el contexto, de dónde viene la cumbia y hacia dónde va. Me interesa aprender de historia y también me gusta la materia que se llama «cuerpos», porque nos prepara para después subirnos a un escenario y tener mas confianza entre los compañeros”, dice la estudiante, fan de La Delio Valdez y de Totó la Momposina, una de las pioneras de la cumbia colombiana. Giuli escucha este género desde que tiene memoria: “Me recuerdo chiquita en pañales sentada arriba de la mesa con mi abuela, mirando las dos Pasión de sábado y escuchando cumbia”. Lo que confirma que la escuela es mucho más que un lugar de formación y una posibilidad de salida laboral: para algunos también es un viaje a la infancia.

Un género con historia

¿Qué vienen a aprender los chicos y chicas en esta escuela? La respuesta es nutrida, porque la Escuela de Cumbia tiene un diseño curricular para el asombro. Vanesa Bacelliere es docente y coordinadora del espacio desde 2017, y cuenta que el programa de contenidos se sostiene desde entonces con la enseñanza de instrumentos típicos, la formación en historia y una novedad que se suma este año con la incorporación de danza como nueva materia.

Los estudiantes aprenden a tocar los instrumentos básicos de la cumbia santafesina que elijan, como bajo, teclado, acordeón, guitarra, percusión (timbales, bongó, conga, campana, wiro), o canto. Otra de las materias que ofrece la escuela es historia e investigación latinoamericana. “Analizamos y estudiamos dónde surge la cumbia, cómo se va desplazando, cómo migra dentro de los países, con qué otros géneros se mezcla. Es un género original de América y eso no es poco”, explica, y afirma con contundencia que la cumbia es latinoamericana por excelencia.

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Desde su creación, la escuela de cumbia promueve y capacita en la creación de bandas musicales.

El espacio también cuenta con un micro en Radio Universidad que impulsó tanto a docentes como a estudiantes a la investigación histórica. Bacelliere apunta que a 40 años de la vuelta de la democracia, es bueno recordar que tanto la cumbia como el cuarteto fueron géneros musicales despreciados y también prohibidos durante la dictadura. “Las reuniones de gente debían ser controladas, y sabemos que si hay cumbia el control es mas difícil porque hay baile y libertad. Además, la cumbia era vista como un subgénero menoscabado, muy ligado a lo popular, a la negritud, a lo marginal y eso debía ser controlado, o mejor, no tenía que ser”, indica.

Otro de los espacios curriculares del programa que destaca la docente es “cuerpos” en sus dos niveles. El cuerpo siempre cuenta una historia personal que es en contacto con los otros y en un contexto. “Cada cuerpo tiene una información, si vamos a subirnos arriba de un escenario a crear o a interpretar y transmitir, por lo menos encontrémonos antes”, dice, y explica que en esta materia se trabaja en la propia lectura del cuerpo y la que devuelven los otros a través de distintas actividades que tienen que ver con lo teatral y lo lúdico.

Alegría colectiva

César es periodista, ingresó a la Escuela de Cumbia el año pasado con la idea de aprender a tocar los timbales. Cuando comenzó solo le interesaba aprender, pero luego empezó a pensar en la posibilidad de conformar una banda y apostar a ella como salida laboral. “Ahora con la banda estamos en formación, organizándonos nuevamente después de las vacaciones, somos como veinte y estamos con muchas ganas”, dice el estudiante, uno de los percusionistas de Que sea cumbia. Como la mayoría de sus compañeros, confirma que se deleita con el género desde que nació. ¿Un recuerdo?: “Los primeros que tengo son de los 4 años, cuando en el entretiempo de los partidos de fútbol escuchábamos Los Palmeras, desde ahí empecé a identificarme con algunos grupos que hoy me siguen gustando”.

Desde su creación, la escuela promueve y capacita en la creación de bandas musicales. Un aspecto que como dice Bacelliere rompe con la academia. Ya hay tres bandas creadas que en el presente realizan presentaciones, a la que se suma Que sea cumbia, la última formación que comienza a dar sus primeros pasos.

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Para los estudiantes, la escuela es más que un espacio recreativo porque ofrece alternativas de inserción laboral.

Las experiencias transitadas desde 2017 dan cuenta de que para los estudiantes la propuesta es mucho más que un espacio recreativo, y que ofrece múltiples alternativas de inserción laboral en el ámbito artístico. El aprendizaje de un instrumento u otras actividades como el márketing, la técnica o el sonido, le aportan a chicos y chicas posibilidades de trabajo. “Ahora hay chicos que se empezaron a vincular con la producción audiovisual, hacen registros y eso es una fuente laboral”, indica la docente.

Así también lo vislumbró Tania cuando se anotó para cursar el año pasado. Cuenta que, aunque trabaja como docente, tenía como meta formar una banda y salir a tocar. Cuando inició los estudios se perfeccionó en el acordeón y hoy lo que más le gusta es estudiar historia y el ensamble, que es cuando se realiza la producción final y se comparte con los otros. “Mucha gente piensa que a la Escuela de Cumbia solo se viene a bailar, pero acá podés anotarte a cualquier instrumento. No hay este tipo de espacios en otros lugares. Acá también me encontré con todo lo que me hablaba mi papá cuando era chica porque lo que vivencié de la cumbia en la infancia lo estoy repasando acá, es una manera de revivir emociones”, dice la chica que tiene predilección por la cumbia y el chamamé. Repasa recuerdos y cuenta que su papá era un gran cumbiero que escuchaba mucho Los Wawancó y el Cuarteto Imperial. ¿Qué me transmite la cumbia?: “Es alegría y vincularse con el otro, porque en una banda de cumbia siempre son un montón y eso me gusta mucho”.

La Escuela de Cumbia es gratuita y el único requisito para anotarse es tener entre 16 y 35 años. La inscripción puede realizarse de manera presencial de lunes a viernes de 10 a 13 y de 15 a 17 horas, en el Galpón de las Juventudes (San Martín y el río), o en rosario.gob.ar. Más información en el Instagram @juventudesrosario.

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