Educación

Rocío y la pasión de actuar para compartir fantasías

Tiene 15 años y estudia teatro. "Te enseñan presencia escénica y eso podés aplicarlo a la vida", dice la adolescente

Sábado 19 de Diciembre de 2020

Rocío tiene 15 años y reconoce que desde chiquita es “medio personaje”. Una forma de explicar su gusto por las artes escénicas. “Soy re caradura y ya desde chiquita quería ser actriz”, dice. Es la más pequeña de sus hermanos y primos. “Acá en mi casa somos cinco, pero más allá somos muchos más”, cuenta. Vive con su familia en barrio Hospitales, en la zona sur de la ciudad, y va a la Escuela Leónidas Gambartes. Cuando entró a la secundaria un compañero le recomendó un lugar para hacer teatro, a ella le encantó la idea y así empezó con un arte al que abraza con pasión. Por eso se animó a participar de la sección “Me gusta”, que este año convocó a adolescentes a hablar de aquellas cosas que más los apasiona. Historias, proyectos y sueños contados en primera persona.

El Teatrillo fue el lugar al que Rocío se acercó para incursionar en la actuación. Allí comenzó a estudiar la disciplina y el 2020 fue el tercer año de aprendizaje que transitó.

Cuando empezó teatro no era para nada tímida. “Ahora capaz que sí pero fuera del teatro, porque en el teatro ser tímido es como que te tira para atrás”, dice. Recuerda que fue algo difícil al principio porque empezó con un grupo de adolescentes que estaban bastante avanzados, tenían experiencia y ella era la más pequeña.

“En el teatro te tenés que dejar ser, es muy difícil que una idea que tengas sea incorrecta porque es arte, es expresión. Además, las ideas van salir más lindas o van a ser más jugosos los conceptos cuando no estás tan agarrado”, reflexiona.

"Cuando era chiquita Rocío actuaba con su familia. Sus primos mayores hacían de directores de las representaciones" "Cuando era chiquita Rocío actuaba con su familia. Sus primos mayores hacían de directores de las representaciones"

Adrenalina es la palabra que Rocío elige para hablar de lo que siente cuando actúa. “Porque soy yo pero no soy yo”, resume. Y da una explicación sobre la mutación que se genera sobre el escenario: “Cuando hacemos ejercicios de improvisación y tenés que armar un personaje, lo hacés desde vos, pero en realidad no sos vos porque tenés otro nombre. Capaz que ese personaje tiene algunas cosas que se parecen a tu personalidad, pero otras que nada que ver. Eso me genera una sensación de libertad, de poder cambiar, y si no me gusta total lo dejo ahí”.

   

Recuerdos de infancia

Cuando era chiquita, Rocío actuaba con su familia, con la que armaba bailes y exposiciones. Ríe cuando trae al presente los recuerdos de sus tardes en familia, con sus primos mayores, que con sus 7 u 8 años hacían de directores de obra y desplegaban las representaciones, que a veces eran improvisaciones y otras veces hasta tenían guión. “Agarrábamos algunos clichés como las princesas, los hechiceros o las hadas, y hacíamos mini obras de teatro entre todos. Cada uno elegía su personaje, lo practicábamos toda la tarde y después lo mostrábamos frente a toda la familia”, cuenta. Reconoce que no siempre salía bien, pero no importaba tanto. El objetivo era meterse en el personaje y vivir el propio cuento.

Rocío también recuerda que en la primaria siempre actuaba o la hacían leer en los actos. Ella se prestaba con gusto a la tarea asignada por sus maestras. Hoy comparte sus experiencias escénicas con su familia y amigos, pero especialmente con sus compañeros del ámbito del teatro, con los que vivencia las mismas pasiones. “A veces en el teatro —dice— conocés personas completamente distintas a vos, pero con las que conectas en la sensación que te da la actuación”.

   

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“En el teatro te tenés que dejar ser”, dice la adolescente sobre la actuación.

“En el teatro te tenés que dejar ser”, dice la adolescente sobre la actuación.

Obras, actrices y actores

Sobre sus recuerdos escénicos, Rocío tiene grabada la primer obra que hizo en El Teatrillo. Fue una adaptación de Los invisibles y describe ese momento como “una linda sensación”. Su obra favorita fue la que hizo el año pasado, una adaptación de la película La noche en la que mi madre mató a mi padre, y la obra teatral se llamaba Obra en suspenso. “Me acuerdo que fue una sensación re linda porque era una comedia y la gente se reía muchísimo, entonces tenía esa sensación placentera de pensar que todo estaba saliendo bien, que a la gente le estaba gustando”, dice. Rocío afirma que es hermoso provocarle algo a la gente y que ese es su mejor recuerdo. “El teatro te permite transmitir cosas buenas o malas, compartir fantasías”, cuenta Rocío, para expresar su gusto por la interpretación actoral y el placer que le produce transmitir emociones al público.

"Si sos tímido, actuar te ayuda un montón a abrirte. Lo mismo si tenés miedo a hablar en público, porque el teatro te da seguridad” "Si sos tímido, actuar te ayuda un montón a abrirte. Lo mismo si tenés miedo a hablar en público, porque el teatro te da seguridad”

Rocío admite que no es de admirar a la gente, pero sí reconoce que Johnny Depp es un gran actor, porque tiene la capacidad de hacer personajes distintos y muy diferentes. También le gusta Helena Bonham Carter, la actriz que interpretó a la reina de corazones en la versión cinematográfica de Alicia en el país de las Maravillas. Dice que la actriz inglesa —también conocida por su caracterización de Bellatrix Lestrange en la saga de Harry Potter— tiene un registro muy amplio en cuanto a los personajes y una gran capacidad para interpretar distintos tipos de personalidades.

Además de gustarle y disfrutarla, Rocío reconoce que la actuación puede ayudar a los adolescentes en distintos aspectos. “Si sos tímido, actuar te ayuda un montón a abrirte. Lo mismo si tenés miedo a hablar en público, porque el teatro te da seguridad en vos misma y una presencia distinta. En el teatro te enseñan lo que es la presencia escénica y eso podés aplicarlo a la vida, pararte y decir «acá estoy yo, estoy presente»”. Para la adolescente, muchas veces la actuación también invita a salirse de la zona de confort y aprender que no siempre se va a estar en un lugar cómodo, pero al que igual se puede adaptar. Rocío explica que actuar siempre implica sentir para crear un personaje, algo que a veces no es tarea fácil, pero que es necesario para transmitir y llegar al público que es lo importante, “porque sin público no hay teatro” dice. Y remata: “La actuación está buenísima para expresarse y conocerse a uno mismo, porque vas experimentando distintas personalidades y maneras de ser y eso ayuda a encontrarse a uno mismo, lo cual es buenísimo cuando tenés mi edad”.

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