Educación

Recuerdos y emoción en los cien de "La Almafuerte"

La escuela de barrio Pichincha celebró su centenario. "La ciudad está de fiesta", dijo la intendenta Mónica Fein

Sábado 21 de Octubre de 2017

"Yo te doy las gracias escuela por compartir buenos momentos con nosotros y con vos misma", "En la escuela somos felices", "Estamos orgullosos de ser almafuertes: la escuela te brinda confianza y amistad". Las opiniones pertenecen a nenes y nenas de distintos grados y llegaron como un regalo al final del acto que la Escuela Primaria Nº 56 Almafuerte organizó para festejar sus cien años.
   La primaria de barrio Pichincha —Salta 2556— es un referente de la ciudad por su historia y por su compromiso en defensa de la educación pública. Esto lo hicieron notar todo el tiempo en el acto del viernes 13 pasado. Así las maestras, que coordinaron los festejos, entre anuncios y presentaciones, recordaban los talleres que la distinguen: el de ajedrez, el Club de Niños Pintores o el Cineclub, entre otros espacios. Además del dato de ser una de las primarias de la provincia que implementa el Programa No Graduado.
   También la intendenta municipal Mónica Fein valoró lo construido en todo este tiempo a favor de la enseñanza oficial y participó a Rosario de este aniversario: "Cuando una escuela pública cumple 100 años es importante para toda la ciudad. La ciudad está de fiesta".

Sello de identidad

El sello de identidad, de pertenecer a "la Almafuerte", de ser parte de su historia sobrevoló todo el acto preparado por el centenario. La directora Andrea Berrone describió este sentimiento con una anécdota personal: "Cuando un año atrás debí elegir una escuela para asumir como directora me di cuenta que todos la llamaban no por el número, como se acostumbra en la educación pública, sino como «la Almafuerte»".
   En un discurso sentido —sin papeles y gratamente nada protocolar— la directora atribuyó la fuerza de esa identidad al nombre propio de Pedro Bonifacio Palacios, el poeta y maestro conocido por su seudónimo "Almafuerte". Y en especial a su "¡Piu Avanti! Poema que comienza así: "No te des vencido ni aún vencido,/ no te sientas esclavo, aún esclavo;/ trémulo de pavor, piénsate bravo,/ y acomete feroz, ya mal herido..."

Nombre de poeta y maestro

La construcción de la Escuela Almafuerte comenzó en 1909, se terminó de edificar en 1916, aunque inició sus clases al año siguiente y conocida como Escuela Graduada Superior Alterna Nº 5. El nombre de Almafuerte lo toma en homenaje al poeta argentino nacido en 1854 y quien falleció el mismo año que se inauguró la primaria. En 1921 ya funcionaba con 24 grados, en el turno mañana asistían sólo varones y por la tarde las niñas.
Entre otros datos relevados por la propia escuela se resalta la creación de la biblioteca en 1918. Según este testimonio, en una nota enviada a los padres y vecinos, por el entonces director Juan Angel Cabanillas, se argumenta: "Es necesario poner al alcance del niño, de la juventud, del obrero y de los hombres de trabajo y estudio, las obras que contribuyen a facilitar el aprendizaje a los primeros y la más completa preparación a los segundos, ofreciendo así a todos, mejores armas para el éxito en su lucha por la vida". El 3 de octubre de 1918 se inaugura la Biblioteca Almafuerte.

Programa No Graduado

A partir de 1992, implementa en los primeros grados el Programa No Graduado que en los hechos representa "la flexibilización en los tiempos de aprendizaje del niño, contando con una maestra niveladora por turno apoyando la tarea del docente de grado y una mayor posibilidad de abordar logros significativos". Además desarrolla en forma conjunta con la Escuela Especial Nº 2010 Profesor Martín Herrera un proyecto de integración.
   Actualmente el edificio de Salta al 2500 es compartido con cuatro instituciones: el Jardín Nº 227 Cuna de la Bandera, la Escuela Secundaria Nº 406 Doctor Salvador Mazza, la Eempa Nº 1.263 República de Irak y la Escuela de Educación para Adultos Nº 10 José Ingenieros.

Rosita y Marta

A estos datos históricos y actuales, la vicedirectora Amalia Torres sumó —durante su discurso de celebración— el contexto político y social en el que se crea esta escuela pública, mencionando acontecimientos como la Revolución Rusa, la Primera Guerra Mundial, y llegada de inmigrantes al país y en especial a Rosario. También a la figura de Almafuerte "como poeta de los desposeídos", y a la primaria que desde sus inicios recibió a los hijos de esos inmigrantes.
Torres también remitió a la historia que distingue a esta primaria como un emblema de defensa de la educación pública, con dos menciones especiales: una para Rosita Ziperovich, la extraordinaria educadora santafesina que entre 1947 y 1949 fue vicedirectora en la Almafuerte, y otra para la profesora Marta Cochero, que fue cesanteada por negarse a reivindicar el Mundial 78. A las dos las nombró como luchadoras indiscutidas de una escuela pública para todos.

Emoción, música y logo

En el acto del centenario de la Almafuerte no faltaron los ex alumnos y ex alumnas. Entre ellos estaba Santos Peirano, de 85 años, que intentó leer unas palabras que había llevado preparadas pero se le quebró la voz y lo ganaron las lágrimas. "Estoy muy emocionado, son muchos años, esto se lleva en los corazones", alcanzó a decir y recibió muchos aplausos.
La música abrió y cerró la celebración de los cien años de la Almafuerte. La bienvenida al acto la dieron los músicos que integran la Orquesta de Cámara municipal, dirigida por el maestro Fernando Ciraolo. Y en la despedida estuvieron los maestros y maestras de música de la escuela.
   En algunos guardapolvos se distinguieron prendedores con el logo institucional ideado por los chicos y las chicas especialmente para celebrar los cien años, y que describen así: "Este logo nuestro lo construimos a partir del palomón que nació una tarde en el Club de Niños Pintores y entre todos lo fuimos inventando de nuevo con las cosas que nos gustan de la escuela. También se puede llamar construcción colectiva". El distintivo lleva una frase que aseguran los define en su identidad: "En la Almafuerte hay un lugar para cada uno y todos somos parte".


El paso de los 90 y el neoliberalismo


Al igual que otro buen número de escuelas públicas del centro y macrocentro rosarinos, la Almafuerte fue castigada en los años 90 por las políticas neoliberales que caracterizaron a la economía y también la educación. Entre esas medidas tomadas para el campo educativo, está la aplicación de la ley federal de educación que golpeó de lleno en las aulas de las escuelas oficiales. La consecuencia más visible fue el corrimiento del Estado de su función como garante del derecho a la educación y la consiguiente pérdida de matrícula. Sin embargo, la Almafuerte como otras primarias que pasaron por similar situación supo resistir a estos embates neoliberales, diseñar estrategias y poco a poco recuperarse para la comunidad.


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