Mi anécdota

Que terminar la escuela no sea azar y suerte

Mi paso por preescolar y primaria en la Escuela Gabriela Mistral Nº1.080 fue idílico.

Sábado 16 de Diciembre de 2017

Mi paso por preescolar y primaria en la Escuela Gabriela Mistral Nº1.080 fue idílico, pues recuerdo el apoyo de las "seños" y de toda la dirección en mi elección sexual en el año 1983. Yo siempre jugué a la mamá y mis seños me lo permitían. Luego, en 5º grado, yo era la cabeza de los juegos de patio siendo Diana, la mala de "V Invasión Extraterrestre" y jamás me condicionaron. Fui la abanderada. Al pasar a la secundaria las cosas cambiaron. Recuerdo al profesor de biología decirme que "las mujeres no son un deseo aleatorio de nuestra psiquis sino una cuestión de biología". Le contesté que la biología solo daba hembras y machos, que la mujer era una construcción personalísima que involucraba muchas cosas más que un mero órgano reproductivo. Se armó la discusión y mis compañeros me apoyaron en esa no tan nueva idea pero si no tan empolvada como la versión del profe, sacada del infame Kapelusz. Misteriosamente quedé libre luego de dos meses sin haber faltado más de cinco días. Aludieron falta de respeto y no adaptación al establecimiento. Por lo tanto no me quedo otra que trabajar (en casa las cosas eran así: trabajás o estudiás, reclamar jamás).

   Ya huérfana a los 18 decidí anotarme en una Eempa con los mismos resultados darwinianos y heteronormados de tener que llamar a los profesores a pensar y a debatir sobre género; y como si fuese una peste endémica, de esas del Viejo Continente, fui aislada, olvidada y finalmente eyectada.

   Pero para mi felicidad a los 26 me anoté en la Eempa 1147 donde las ganas de aprender eran de ambos lados. Los profesores y yo nos construimos mutuamente, tal es así que cuando me gradué no existía la ley de identidad de género y aún así, como era la abanderada, decidieron llamarme a pleno micrófono por el nombre que yo había elegido. Podría decir que mi futuro no fue el mejor gracias a aquellos que por ignorancia o prejuicio decidieron dejarme fuera del sistema educativo. Pero decido quedarme con lo mejor, eso no significa que sea silente o estática . Lucho con mis compañeras por la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI), para que graduarte siendo diferente no sea una cuestión de azar y suerte, sino un derecho inamovible de todxs!


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