#YoLeo / chicos y chicas que leen

¿Qué dice "Yo leo"?

Una de las razones para festejar el ciclo Yo Leo es su propio título y hashtag en las redes: ¿qué entendemos cuando leemos Yo Leo? ¿Cuántas entonaciones e interpretaciones admite?

Sábado 29 de Diciembre de 2018

Una de las razones para festejar el ciclo Yo Leo es su propio título y hashtag en las redes: ¿qué entendemos cuando leemos Yo Leo? ¿Cuántas entonaciones e interpretaciones admite? En principio, es una frase que se completa en cada entrega. El modo habitual de la recomendación de lectura que dio lugar al formato booktuber en el que esta propuesta está basada. Cada sábado, los lectores dijeron "yo leo libros de aventuras y de misterio, de divulgación científica, los viejos clásicos, las buenas nuevas de la literatura infantil, cómics y libros álbum, mitología y teatro, diarios, relatos de viajes y novelas históricas; en papel y en pantalla; en sus versiones originales y adaptadas; en la escuela y en casa; como lectura escolar o por elección personal".

Pero, además, Yo Leo es una suerte de presentación de cada lector: en la frase, el verbo "leer" predica sobre el yo que se reconoce, de este modo, en el lugar del sujeto de una práctica. Así interpretado, "yo leo" puede comprenderse tanto como una declaración de principios "yo sí leo" (frente al prejuicio y la banalización de la propaganda de "los chicos no leen"), como la expresión de una cierta intimidad, un "yo leo" cálido y festivo en el que se celebra el encuentro con una pasión: "A la lectura hay que ponerle alegría", dice Ignacio.

En "yo leo", el "yo" se afirma en relación con su deseo pero siempre, en cada ocasión, quien dice "yo leo" no está solo. Por un lado, la biblioteca del barrio, de la escuela o de la casa; un familiar, un docente, un amigo o amiga, una bibliotecaria, han puesto de algún modo ese libro en las manos de los lectores en formación. Por el otro, ya sea como regalo, recomendación, lectura obligatoria o dotación de una indispensable política pública de lectura, el libro mismo se constituye en ese necesario "otro" sin el cual no es posible construir un "yo". En "yo leo" también se escucha "Yolleo", el neologismo del poema de Girondo en el que el yo es verbo: acción, estado.

Entre las razones para leer destaca la posibilidad de "meterse" (Martina), "escaparse" (Guadalupe), "trasladarse" (Paulina) a "otro mundo" (Santiago). "Como si lo estuvieses viviendo al libro", resume María Lucía. La metáfora, sin embargo, no es de evasión sino de búsqueda de nombres e imágenes para escribir la propia historia. No es casual que Sol se identifique con el personaje de Corazón de tinta que sale del libro y siente que no encaja en este mundo. La lectura promueve estos diálogos tan necesarios por los que el adentro y el afuera de la página se confunden tanto como las ideas propias y las ajenas. Porque estos lectores saben que la literatura "cuenta cosas que pueden pasar en la vida pero no de la misma manera", como explica con tanta propiedad, Ezequiel, lector de Oscar Wilde. De este modo, cuando dicen "yo leo", hacen conjeturas sobre la historia (Dante, Emilio), conocen la diversidad de culturas (Camila, Emily), opinan sobre el poder de los medios (Mateo y Facundo), las ambiciones de los hombres y de la ciencia (Fausto, Mariana); buscan "abrir más la cabeza" (Lorenzo) y "animarse a escribir" (Benjamín, y también Sofía).


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