Educación

Postales de vida para hacer memoria en las aulas

El programa "La escuela y los juicios" propone un recurso visual sobre las historias de las víctimas de la causa Klotzman.

Sábado 21 de Agosto de 2021

Cuarenta y cinco años tuvieron que esperar las víctimas de la causa Klotzman para que se hiciera justicia. Y aunque llegaron las sentencias a perpetua para los responsables de los delitos de lesa humanidad, los organismos de derechos humanos continúan firmes en su trabajo de contribuir a una pedagogía de la memoria que ponga el pasado reciente al alcance las nuevas generaciones. Bajo esta consigna nació “La escuela y los juicios”, un proyecto creado por la organización Hijos y la filial Rosario de Abuelas de Plaza de Mayo, que tiene como objetivo dar a conocer la causa a la comunidad educativa y que incorporó en su sitio web “Postales de la memoria”, un recurso visual que recuerda que las víctimas de la causa eran 29 jóvenes historias de vida.

Declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación de Santa Fe, “La escuela y los juicios” ofrece no solo instancias de formación docente, sino también un portal con variedad de materiales para trabajar la temática del Terrorismo de Estado en las aulas. Cartas, documentos, producciones audiovisuales y podcasts, a los que recientemente sumaron un álbum de fotos que permite acceder a las miradas y las sonrisas de aquellos jóvenes secuestrados, en su mayoría estudiantes, que pasaron por la quinta operacional de Fisherton. “Un pueblo olvida sólo cuando la generación poseedora del pasado no lo transmite a las siguientes, he ahí el compromiso ineludible que nos toca, ser portavoces de ese relato, no claudicar en ese ejercicio ético y político de recordar las tragedias pasadas, de recordar a las víctimas, exigir justicia y de construir esa memoria colectiva”, así se presenta “Postales de la memoria”, e invita a recorrer aquellos rostros y sus historias.

  

La juventud como blanco

"La escuela y los juicios” comenzó en plena cuarentena, cuando se iniciaron las audiencias del juicio de la causa Klotzman. Las medidas de aislamiento impidió a los organismos de derechos humanos la posibilidad de encontrarse en las puertas del Tribunal o visitar las escuelas para dar charlas. “Nuestra intención es que los juicios salgan de esas cuatro paredes de los tribunales, porque entendemos que tienen una importancia histórica”, dice Ingrid Schegtel, docente, miembro de Hijos y una de las responsables del proyecto.

Para Schegtel el trabajo docente es de gran valor a la hora de abordar una temática como el Terrorismo de Estado, por eso la intención de los organismos es brindarles herramientas como el portal web que ofrece una variedad de recursos para el abordaje del tema. En este marco, “Postales de la memoria” es un modo de retomar lo que desde hace tiempo hacen Madres, Hijos y Abuelas, que es asomarse a través de una foto a la intención de vida de aquellos desaparecidos. “Cuando se anunciaron los juicios, desde Hijos se instaló una proyección con imágenes frente al Tribunal para que los jueces sepan que no estamos hablando solo de casos ni de números”, recuerda.

La docente confirma que para armar ese álbum de fotografías recibieron muchas colaboraciones y que fue un proceso difícil de concretar. “El álbum —dice— permite darle una actualidad a esas imágenes. Ellas evidencian que esto que ha sucedido no es tan lejano en el tiempo y eso ayuda a que los chicos y las chicas puedan traerlo a la actualidad. Las imágenes contribuyen para arrancar desde un piso mas real y comprender eso que es tan difícil, que es pensar el tiempo histórico”.

Historias de vida

Como educadora, Schegtel sabe que las fotos son herramientas potentes a la hora de trabajar en el aula. Las imágenes dan cuenta de un pasado reciente y de historias de vida de jóvenes que tenían mucho por hacer. “También cuentan que ellos peleaban por un modo distinto de vivir, más colectivo. Y esto nos permite reflexionar sobre qué es lo que vino a instalar la dictadura, el por qué de ese ensañamiento, el por qué del Terrorismo de Estado y esa necesidad de generar miedos y romper vínculos”, reflexiona.

En su análisis, Schegtel articula pasado y presente. Dice que ver los rostros de esas víctimas también ayuda a pensar el tema de la violencia institucional y entender que desde la dictadura a la actualidad se logró poner a la juventud en el lugar de ese “otro” al que hay que atacar y aniquilar. “Abordar la problemática de la juventud como blanco de violencia institucional sirve para poder pensarnos como sociedad. ¿Cómo puede ser que se ataque a una juventud que tienen ese potencial de cambio en beneficio de lo colectivo, cómo podemos permitirnos atacarla?”, dice.

  

Alimentar la memoria

El acompañamiento a la causa Klotzman constituyó un eje de trabajo para abordar una pedagogía de la memoria. “Para nosotros es fundamental visibilizar que Rosario tiene una sede de juicios de lesa humanidad en calle Oroño. Como organismo formamos parte de esta difusión. Se esperó durante mucho tiempo los juicios y son instancias que hay que difundir por su importancia. No solo se juzgó y se entendió que existió un centro clandestino como la quinta operacional de Fisherton, también se juzgó a la policía federal que tampoco se había juzgado. Los juicios son importantísimos y hay que darlos a conocer, porque esa es también la forma de construir memoria, verdad y justicia”, señala Schegtel.

Los juicios aún no terminan. Algunos son tan grandes que se hacen por etapas. El próximo es el conocido como Guerrieri y suma el 4º juicio oral que se hace por esta causa. La docente sabe de los pendientes y del largo camino por recorrer. “Como Hijos también estamos en una querella hacia los fiscales. Si queremos pensar en construir ciudadanía y memoria colectiva sobre lo que fue el Terrorismo de Estado, tenemos que seguir pensando todas estas cuestiones y no como un hecho que ya terminó”, explica.

La propuesta de los organismos es pensar en colectivo, abrir debates e instancias de diálogo para entender qué es lo que sucedió en ese pasado reciente donde el Estado fue responsable de los peores crímenes. Schegtel hace una reflexión que interpela: “También hay que pensar en las repercusiones, no solo en el por qué los desaparecieron, sino a quiénes desaparecieron y cuáles eran sus proyectos políticos”.

Desde las organizaciones de derechos humanos saben que la memoria se construye cotidianamente, que hay una puja constante y que si no se la pone en diálogo se da lugar al olvido y al negacionismo. “Por eso ofrecemos estas herramientas, para que no queden dudas de que esto hay que trabajarlo”, concluye.

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