Educación

Para despertar y animar la curiosidad por la ciencia

Experimentos y demostraciones científicas, otras propuestas de la 44º Feria Internacional del Libro.

Sábado 05 de Mayo de 2018

"Por qué no podemos tener un robot que riegue las plantas, aplicarlo también al campo y crear un robot agrícola", se preguntó una estudiante de secundaria que exhibió su proyecto en el espacio de "Mujeres que inspiran la ciencia", una de las muestras que ya se presentan en la 44º Feria internacional del libro. Varias escuelas e institutos de diferentes ciudades presentaron sus trabajos y también lo harán científicos y universidades que se proponen acercar la ciencia a los jóvenes. También buscan despertar la curiosidad de quienes visiten la mega muestra abierta hasta el 14 de mayo próximo, en el predio ferial de Buenos Aires.

Paula Pérez Bianchi, de 17 años y oriunda de Carmen de Areco, provincia de Buenos Aires explica minuciosamente las distintas etapas de su trabajo de investigación que comenzó hace casi dos años, valiéndose de impresión 3D, inteligencia artificial y robótica para estar cada vez más cerca de concretar su ambicioso y apasionado proyecto: crear un robot agrícola. Acompañada por su mamá, viajó hasta la ciudad de Buenos Aires para contar cómo surgió esta iniciativa que sorprende a quienes la escuchan, no sólo por el desarrollo tecnológico de su trabajo y el prototipo exhibido sino por su impronta que siendo tan joven le permitió obtener varios premios y reconocimientos, además de una beca para participar de un campamento científico juvenil en Estados Unidos.

   La Fundación Solydeus coordina todas las actividades propuestas en el sector de Zona Explora de la Feria del libro. Se trata de una organización creada hace veinte años por un grupo de profesionales con el objetivo de despertar y alimentar la curiosidad por la ciencia, la tecnología y la innovación a través de experimentos y demostraciones. "La propuesta es darle un espacio a las escuelas para que se encuentren y puedan mostrar sus trabajos, también invitar a instituciones de científicos que con sus investigaciones puedan llegar al público visitante, que no viene a la feria para esto, pero que pueda apropiarse de otros conocimientos que se aplican en la vida cotidiana", remarca María Cristina Alvarez, del equipo coordinador de las actividades educativas de la feria, y presidenta de la Fundación Solydeus.

   Todos los días distintas demostraciones y experimentos (que pueden consultarse en www.el-libro.org.ar) están organizadas por científicos del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas); el Equipo de Popularización de la Ciencia integrado por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UBA, y la Secretaría de Extensión, Cultura Científica y Bienestar (Seccb); como también el trabajo conjunto que realizan el Instituto Balseiro, la Universidad Nacional de Cuyo, y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Además en la sala de Zona Explora todos los días, a partir de las 19, hay partidas de ajedrez para todos los niveles, organizadas por el Círculo de Ajedrez Torre Blanca y Fundación Solydeus.

Mujeres que inspiran la ciencia

"Privilegiamos aquellos trabajos realizados por mujeres, y que participaron el año pasado en la feria de ciencias a nivel nacional. Siempre se aprende mucho de las jóvenes, que demostraron una vez más su capacidad de hacer y exponer sus proyectos escolares relacionados con la ciencia o la tecnología", resalta la representante de la fundación en el marco de la muestra "Mujeres que inspiran la ciencia", que se extendió por dos días y convocó a chicas de distintas ciudades.

   "La información se puede perder pero de lo único que nos podemos apropiar es del conocimiento. La gente hoy se anima a hablar un poco más de la ciencia, y entender algunas cosas de la vida cotidiana. Aunque a partir del 2000 comienza la popularización de la ciencia, aparecen Tecnólopolis, los canales Encuentro y Paka Paka; mucho antes ya se había alcanzado una importante la divulgación científica y programas impulsados por el matemático Manuel Sadosky ayudaron a desmitificarla", destaca la educadora.

Robot agrícola

"Siempre me gustaron los robots pero como no voy a una escuela técnica, no sabía por dónde empezar a diseñar uno. Entonces primero comencé a investigar electrónica y pequeños circuitos, luego programación, inteligencia artificial y robótica. Luego probé distintas ideas, hasta que un día al observar a mi papá regando las plantas, me pregunté por qué no podemos tener un robot que se ocupe de esa tarea. Y si tenemos este robot por qué no podemos aplicarlo también al campo, para mejorar la productividad reduciendo el costo ambiental, y a su vez produciendo una tecnología desarrollada en el país, que sea más barata para pequeños y medianos productores, con un control mucho más acertado de las variables en el campo", explica Paula Pérez Bianchi, alumna de 6º año en la Escuela Secundaria Nº 2 Mariano Moreno, de Carmen de Areco, provincia de Buenos Aires, la creadora del prototipo de robot agrícola.

   Su objetivo era diseñar un robot agrícola y planteó su desarrollo en etapas: primero crear un robot regador fijo, luego otro móvil con un jardinero experto y finalmente el robot agrícola. "Comencé con un diseño muy simple, un sensor de humedad con materiales sencillos y caseros, y desarrollé un software que determina cuándo hay que regar y cuándo no, incorporando un valor de referencia. Luego fijé una neurona de inteligencia artificial que analiza las variaciones en los niveles de humedad", continúa la joven que ahora estudia incorporar un sistema de recarga inalámbrica de las baterías y del tanque de agua. Presentó su proyecto en la feria de ciencias nacional, obtuvo un reconocimiento en la feria de ciencia y tecnología de Perú, y en la feria Expocytar de Santa Rosa, La Pampa. Además logró una beca de la Embajada de Estados Unidos para ser parte de un campamento científico juvenil en ese país.

Contacto con los libros

Otros grupos de estudiantes también expusieron sus trabajos en la feria. Florencia Núñez y Julieta Ruarte están finalizando la residencia en el Instituto de Formación Docente Domingo F. Sarmiento (ISPE) de la provincia de San Juan y diseñaron un material didáctico para presentarlo en las escuelas. Empezaron a fabricar libros sensoriales o libros objetos, de tela y con distintas texturas y materiales reciclables, para que los niños puedan manipularlos a través de los sentidos. El objetivo es estimular la lectura desde el jardín maternal a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta los cinco años. "Estos objetos se pueden implementar en las distintas áreas del diseño curricular, estimular los sentidos del niño y la observación. Con los más grandes se implementaron las figuras geométricas y los juegos de luces, con los más chicos los libros y las mantas de apego", cuentan acerca de esta práctica.

   "La idea es incorporar materiales didácticos que sean fáciles y sencillos, para que puedan acceder todos los jardines y también expandirlo a otras provincias", explican respecto del trabajo distinguido en el 2017 como mejor proyecto nacional de nivel inicial en la Feria de Innovación y Ciencias de Tecnópolis. "Esta propuesta supera las expectativas que afirman que el niño tiene un nivel de atención de no más de veinte minutos, porque comprobamos que cuando se presentan otros escenarios posibles o utilizamos estos materiales, los chicos pueden permanecer atentos hasta cincuenta minutos en la sala maternal, y más de una hora en la sala de cuatro", explican las estudiantes.

Otros proyectos

A través del proceso de cristalización química, un grupo de alumnas de 5º año de bachiller del Colegio Nº 17 de Caballito (Caba) mostró distintos experimentos. "Todos estos trabajos se logran a partir de soluciones sobresaturadas, es decir que llegan a un punto en el que ya no se pueden disolver más, empiezan a cristalizar y adoptan formas distintas dependiendo del sólido que utilicemos para disolver y cristalizar", explicaron Camila Morano y Dyana Lee. Entre los objetos exhibidos hicieron joyas a partir de la cristalización del sulfato de cobre y máscaras con policristales de azúcar y colorante vegetal.

   El Colegio San Ignacio de la localidad de Tandil, también presentó dos proyectos dentro del espacio de la feria. Ignacia Lanza y Victoria Franceschetti alumnas de 5º año propusieron cómo mejorar el bienestar animal en sistemas de crianza artificial de terneros de lechería, teniendo en cuenta la cantidad de tambos existentes en el partido de Tandil. Observaron el comportamiento animal para contrarrestar el estrés que generan los espacios reducidos, el destete a temprana edad y la transmisión de distintas enfermedades. Al comprobar que se rascaban contra las paredes y se lastimaban, idearon rascadores de cepillos de cerdas plásticas. De otra experiencia participaron alumnas de primer año, con el objetivo de incluir energías alternativas en una ciudad como Tandil con una demanda creciente de energía eléctrica. De acuerdo con las características físicas y la tecnología disponible en el lugar, comprobaron que los vientos de la zona son aptos para instalar parques eólicos que cubran la demanda de pueblos y establecimientos rurales.

Foro para docentes y estudiantes

En el marco de la Feria, el 7 y 8 de mayo se realizará el Foro de ciencias y tecnologías 3D: datos, didáctica y diseño; destinado a docentes de ciencias y estudiantes de formación docente. Entre otras propuestas, disertarán Eduardo Sáenz de Cabezón (España), sobre "Ponga un matemático en su vida interior", y Gabriela Dorfman Furman (Israel), sobre "Cómo inspirar ciencia en la sociedad". Inscripción en www.el-libro.org.ar o consultar a educacion@el-libro.org.ar

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